Venezuela amaneció de luto. Anoche, dos potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el país con apenas 39 segundos de diferencia, en lo que ya es el peor evento sísmico en más de un siglo. El balance, que no deja de crecer, es devastador: al menos 188 personas muertas, más de 1.500 heridos y decenas de atrapados bajo los escombros. Desde aquí, todo nuestro acompañamiento, nuestra solidaridad y nuestras más sentidas condolencias al pueblo venezolano.
Dos sismos en un minuto: el "doblete" que devastó Venezuela
Lo que ocurrió fue un fenómeno tan poco común como destructivo. Primero, un sismo precursor de magnitud 7,2 se registró cerca de San Felipe, capital del estado Yaracuy, poco después de las seis de la tarde. Apenas 39 segundos después llegó el golpe más fuerte: un terremoto de magnitud 7,5, con epicentro al sureste de Yumare, en el mismo estado, y a unos 10 kilómetros de profundidad. Los expertos lo llaman un "doblete sísmico": dos grandes sismos casi simultáneos en la misma zona.
Claves del caso
La sacudida fue tan intensa que se sintió en buena parte del país, en estados como Carabobo, Aragua, Miranda, La Guaira y Trujillo, e incluso en la vecina Colombia. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) emitió dos alertas rojas, advirtiendo de un probable alto número de víctimas y daños extensos, en una región donde gran parte de la población vive en estructuras vulnerables. Se llegó a activar incluso una amenaza de tsunami para Puerto Rico y las Islas Vírgenes, y desde entonces se han registrado decenas de réplicas.
Un balance que duele: casi 200 muertos y más de 1.500 heridos
Las cifras, que las propias autoridades advierten que seguirán aumentando, reflejan la magnitud de la tragedia. A lo largo del día, el número de víctimas no dejó de subir: de un primer balance parcial se pasó a al menos 188 personas fallecidas y más de 1.500 heridas. A ello se suman decenas de personas atrapadas bajo los escombros y muchas otras sin localizar, en parte por el colapso de las comunicaciones tras los daños a la infraestructura.
El golpe a la red sanitaria agrava la emergencia: al menos ocho hospitales resultaron afectados y algunos tuvieron que ser evacuados, mientras unos 200 edificios quedaron en condición de fragilidad, sobre todo en el estado de La Guaira. Detrás de cada número hay una historia, un nombre, una familia. Los videos que circulan muestran escenas de angustia: vecinos cavando entre los restos, gritos pidiendo ayuda, personas buscando a sus seres queridos. Uno de esos clips, en el que una voz desesperada clama "¡Mi mamá!" frente a un edificio derrumbado, se ha convertido en el símbolo del dolor de todo un país.
La Guaira y Caracas, las zonas más golpeadas
Aunque el epicentro estuvo en Yaracuy, el impacto se concentró con especial dureza en el centro-norte del país. El estado costero de La Guaira fue el más afectado y ha sido declarado zona de desastre. Allí, en localidades como Macuto y Catia La Mar, varios edificios y hoteles quedaron reducidos a escombros, y numerosas estructuras sufrieron daños graves. Equipos de rescate y vecinos trabajan codo con codo para sacar a las personas atrapadas.
En Caracas, el pánico se apoderó de la población. Decenas de edificios colapsaron o quedaron seriamente dañados, especialmente en municipios como Chacao, Baruta y en sectores del centro como San Bernardino, donde se han logrado varios rescates con vida. Como medida preventiva, las autoridades cortaron el suministro de gas en algunas zonas, y la conectividad a internet cayó drásticamente en todo el país. Los daños en el aeropuerto de Maiquetía obligaron incluso a suspender algunos vuelos. Las réplicas mantuvieron a miles de personas en la calle, temerosas de regresar a sus casas.
La solidaridad que no se detiene: el mundo responde
En medio de la tragedia, también florece lo mejor del ser humano. El Gobierno declaró el estado de emergencia nacional y desplegó equipos de rescate por todo el país, mientras la comunidad internacional se moviliza a una velocidad pocas veces vista. El Salvador anunció el envío de 300 rescatistas y paramédicos junto a 50 toneladas de insumos; España despliega a su Unidad Militar de Emergencias; Países Bajos y la República Dominicana enviaron equipos de búsqueda y rescate urbano; Alemania puso a disposición aviones militares; y México, Chile, Estados Unidos, Italia, China y Brasil, entre otros, ofrecieron ayuda. La Unión Europea activó su Mecanismo de Protección Civil y el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó sus condolencias y coordina la asistencia humanitaria.
Pero quizá la solidaridad más conmovedora es la que nace en las propias calles venezolanas. En las zonas donde colapsaron edificios, los vecinos se acercan a colaborar con lo que tienen: botellas de agua, comida, manos para remover escombros. En un país que arrastra una profunda crisis económica y política, gobernado por una administración de transición tras la captura de Nicolás Maduro a principios de año, esa capacidad de unirse en el dolor es, en sí misma, un acto de esperanza.
Nuestra solidaridad con el pueblo venezolano
En momentos como este, las palabras se quedan cortas. Frente a una tragedia de esta magnitud, lo único que cabe es acompañar: estar cerca, ayudar en lo que se pueda y no dejar solo a un pueblo que hoy llora a sus muertos y busca, entre los escombros, a los que aún faltan.
La lectura sobre Venezuela Luto Tras
Desde este espacio enviamos nuestras más sentidas condolencias a las familias que han perdido a un ser querido y nuestra plena solidaridad a todos los venezolanos: a quienes buscan, a quienes rescatan, a quienes esperan noticias con el alma en vilo. Venezuela no está sola. Y aunque la tierra haya temblado con una fuerza que no se veía en un siglo, la fuerza de su gente, la de la ayuda mutua, la de la esperanza, la de la vida que se abre paso entre los escombros, es todavía más grande. Nuestro corazón está hoy con cada familia venezolana.






