Nuevo sismo de 4,6 en Caracas: se cierra la "ventana de oro", pero la esperanza no muere

Autor: NotiCuba

Un nuevo sismo de 4,6 sacudió el norte de Caracas, sin víctimas adicionales. Aunque ya se superaron las 72 horas críticas, el rescate continúa y la esperanza sigue viva: "la posibilidad de hallar sobrevivientes nunca es cero".

La tierra volvió a temblar en Venezuela, pero la esperanza se niega a rendirse. Un nuevo sismo de magnitud 4,6, con epicentro a 10 kilómetros de profundidad, sacudió el norte de Caracas este lunes 29 de junio, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Por el momento, las autoridades no reportan víctimas ni daños adicionales por este movimiento. Mientras tanto, en el quinto día de la tragedia, las labores de búsqueda y rescate continúan sin descanso, aferradas a una certeza que mantiene viva la fe de todo un país: 

"la posibilidad de encontrar sobrevivientes nunca es del todo cero."

Un nuevo sismo de 4,6 sacude el norte de Caracas

El temblor de este lunes es la más reciente de una larga serie de réplicas que han seguido a los dos potentes terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5 que devastaron el país el pasado 24 de junio. Cada nueva sacudida, por leve que sea, siembra el miedo entre una población que aún duerme en la calle, temerosa de regresar a edificios agrietados, y complica el trabajo de los equipos que excavan entre estructuras inestables.

Claves del caso

Pese a ello, las autoridades confirmaron que el sismo de 4,6 no dejó víctimas ni daños adicionales de consideración. La actividad sísmica, sin embargo, mantiene en vilo a los rescatistas, que trabajan en condiciones extremas: 

"entre polvo, escombros y el riesgo permanente de nuevos derrumbes."

La prioridad sigue siendo una sola: 

"llegar a quienes puedan seguir con vida bajo las ruinas."

Se cierra la "ventana de oro", pero la esperanza no muere

Los expertos coinciden en que las primeras 48 a 72 horas son la llamada "ventana de oro", el período en el que es más probable rescatar a personas con vida. Pasado ese plazo, las posibilidades de sobrevivir sin agua disminuyen drásticamente. Y ese plazo, en Venezuela, ya se superó: el país transita el quinto día desde la catástrofe.

Pero cerrar la ventana de oro no significa apagar la esperanza. 

"La posibilidad de encontrar sobrevivientes nunca es cero."

Subrayó en France 24 el médico internista Fernando Carrera Viñoles, jefe del servicio de medicina interna del Hospital Vargas de Caracas. Su mensaje resume el ánimo de los equipos de rescate: mientras haya una mínima posibilidad, se sigue buscando. La historia de los grandes terremotos está llena de rescates extraordinarios producidos días después, cuando ya casi nadie lo esperaba.

Rescates que reviven la fe: historias de vida bajo los escombros

Y Venezuela ya tiene sus propias historias de esperanza. Una mujer fue rescatada con vida 86 horas después de los sismos y describió que sintió "renacer" al ser sacada de entre los escombros. En el sector de Tanaguarena, en La Guaira, los rescatistas mantienen comunicación constante con Aaron Levi Cantillo Vargas, un joven de 21 años atrapado en un edificio que, lejos de desfallecer, asegura no estar herido e incluso pide ayudar a cavar para salir.

A esas historias se suman pequeñas señales que reavivan la fe: un mensaje de WhatsApp que alertó de que había vida bajo los escombros de un edificio en Caraballeda, o los dos golpes nítidos que un equipo de rescate estadounidense escuchó entre las ruinas de una estructura colapsada, en lo que creen que es alguien pidiendo auxilio. Cada una de esas señales basta para que decenas de personas vuelvan a excavar con energía renovada.

El mundo entero excava por Venezuela

La respuesta internacional ha sido extraordinaria. A Venezuela han llegado equipos de búsqueda y rescate de El Salvador, México, con sus célebres "topos", España, Chile, Estados Unidos, República Dominicana, Suiza, Ecuador, Colombia, Turquía y el Reino Unido, que aportó incluso perros especializados; mientras, contingentes de Alemania, Países Bajos e Italia se sumaban a la tarea. India desplegó un hospital de campaña de su Ejército, y solo hasta el sábado habían aterrizado más de una decena de vuelos con más de 1.600 rescatistas.

A este despliegue se une la solidaridad de organismos internacionales y de la propia sociedad venezolana. UNICEF advirtió que cientos de miles de niños necesitan ayuda humanitaria y atención psicológica, mientras que la Organización Internacional para las Migraciones estimó que el desastre podría afectar a millones de personas. En las calles, los vecinos siguen siendo, muchas veces, los primeros en remover escombros con sus propias manos para salvar a los suyos.

Un balance que duele y una tragedia que cruza fronteras

Mientras la esperanza resiste, el balance no deja de crecer y duele cada vez más. Las cifras oficiales superan ya los 1.450 muertos y los miles de heridos, con decenas de miles de personas reportadas como desaparecidas, muchas de ellas, simplemente, ilocalizables por el colapso de las comunicaciones, y más de 12.000 que han perdido sus hogares. Se teme que el número de víctimas siga aumentando a medida que avanzan los rescates.

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La tragedia, además, no entiende de nacionalidades. Entre las víctimas hay venezolanos, pero también ciudadanos de otros países que habían hecho su vida allí: Portugal confirmó la muerte de varios de sus nacionales y España, varios fallecidos y más de un centenar de personas sin localizar, entre los casi 147.000 españoles que residían en el país. A ellos se suman las numerosas familias cubanas que también buscan a los suyos. Por eso, hoy más que nunca, el mejor homenaje a todas las víctimas es la solidaridad: 

"Acompañar, ayudar y no perder la esperanza. Venezuela no está sola, y mientras quede una sola posibilidad de hallar vida, la búsqueda continuará."