Tras la tragedia, llegó la mano tendida. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió ayuda urgente a Venezuela después de los dos devastadores terremotos que sacudieron al país y dejaron casi 200 muertos. Lo hizo, fiel a su estilo, a través de las redes sociales, con un mensaje en el que ofreció "una respuesta integral del gobierno" y, de paso, dejó una frase que resume el giro geopolítico del momento, llamó a los venezolanos:
"Nuestros nuevos y grandes amigos."
"Listos, dispuestos y capacitados": lo que publicó Trump
El mensaje llegó a primera hora del jueves a través de Truth Social, la red social del propio Trump.
"Los dos grandes terremotos que acaban de azotar al maravilloso pueblo de Venezuela son de una magnitud enorme y han dejado un número devastador de víctimas mortales."
Escribió el mandatario, en una de las primeras reacciones oficiales de alto nivel de Washington.
A continuación, ofreció la ayuda estadounidense sin rodeos:
"¡Estados Unidos está listo, dispuesto y capacitado para ayudar!"
Aseguró haber dado instrucciones a todas las agencias de su gobierno para que se prepararan para actuar con rapidez.
"Tendremos una respuesta integral del gobierno. Estaremos allí para nuestros nuevos y grandes amigos."
Claves del caso
Varios altos funcionarios replicaron el mensaje en la red social X, entre ellos el subsecretario de Estado Christopher Landau, que escribió un escueto:
"¡Fuerza Venezuela! ¡Estamos con ustedes!."
La ayuda concreta: equipos de rescate de EE.UU. en camino
Las palabras se tradujeron rápido en acciones. El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció que Estados Unidos despliega "de inmediato" equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y asistencia humanitaria.
"América está con el pueblo venezolano en este momento difícil y, por orden del presidente Trump, el Departamento de Estado está desplegando de inmediato equipos de búsqueda y rescate."
Según Rubio, los primeros contingentes provienen de los cuerpos especializados de Fairfax County, en Virginia, y de Los Ángeles, equipos de élite con experiencia en desastres internacionales, y podrían sumarse más en las próximas horas. La prioridad inmediata, explicó, es localizar a los sobrevivientes atrapados bajo los escombros durante la ventana crítica de las primeras 48 a 72 horas. Un desafío adicional: los daños en el aeropuerto de Maiquetía complican la logística para trasladar personal y equipos a las zonas afectadas.
"Nuestros nuevos y grandes amigos": el giro tras la captura de Maduro
La frase con la que Trump se refirió a los venezolanos no es un detalle menor. Llamarlos "nuestros nuevos y grandes amigos" refleja el profundo cambio en la relación entre Washington y Caracas en los últimos meses. Hasta hace poco, Estados Unidos y el chavismo eran abiertos adversarios; pero todo cambió tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el 3 de enero de 2026, y la instalación de un gobierno de transición encabezado por Delcy Rodríguez.
Desde entonces, ambos países han ido estrechando lazos, y la respuesta de Washington al terremoto se enmarca en ese acercamiento. La emergencia humanitaria se convierte así, también, en una oportunidad diplomática: la de consolidar una nueva etapa en las relaciones bilaterales. Para la administración Trump, ayudar a Venezuela no es solo un gesto solidario, sino una pieza más de su estrategia regional.
El agradecimiento de Caracas y la respuesta del mundo
Del lado venezolano, la reacción fue de gratitud. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, agradeció públicamente a Trump y confirmó haber conversado con Rubio, anunciando que los rescatistas estadounidenses llegarían en las próximas horas, junto a equipos de otros países. El gobierno interino, que declaró el estado de emergencia y a La Guaira como zona de desastre, había pedido ayuda internacional con urgencia.
Y el mundo respondió. A la asistencia de Estados Unidos se sumaron ofrecimientos de El Salvador, México, España, Países Bajos, Alemania, República Dominicana, Chile, Brasil, Catar y muchos otros, además de la Unión Europea, que activó sus mecanismos de protección civil y satelital, y la ONU, "completamente movilizada" según su jefe de ayuda humanitaria. Una rara muestra de unidad internacional en torno al dolor de un país.
Entre la ayuda y la geopolítica
La promesa de Trump tiene, como casi todo en política, una doble lectura. Por un lado, es una buena noticia concreta: equipos de rescate experimentados y recursos médicos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte para quienes siguen atrapados bajo los escombros. En una emergencia así, cada mano que ayuda cuenta, venga de donde venga.
Por otro lado, es imposible ignorar el trasfondo geopolítico. Que el mismo gobierno que capturó al presidente venezolano hace apenas seis meses hoy llame "amigos" a los venezolanos y se vuelque en ayuda muestra hasta qué punto ha cambiado el tablero. La tragedia, en ese sentido, acelera un acercamiento que ya venía en marcha. Lo esencial, sin embargo, sigue siendo lo humano: que la ayuda llegue rápido, que se traduzca en vidas salvadas y que el pueblo venezolano, golpeado por el peor terremoto en un siglo, no se sienta solo. Lo demás, los cálculos, las alianzas, la diplomacia, vendrá después.






