Qué ocurrió en Panamá
Entre el martes y el miércoles, Ciudad de Panamá acogió el foro de la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C), el principal mecanismo operativo del Escudo de las Américas.
Participaron representantes de 19 países: Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Trinidad y Tobago.
La consigna del encuentro fue explícita:
"pasar de los discursos a la acción conjunta."
Y de ahí salieron acuerdos concretos. Según explicó el comandante del Comando Sur, general Francis Donovan, los integrantes acordaron definir objetivos prioritarios, distribuir responsabilidades, designar países líderes para distintas regiones y establecer grupos de trabajo con metas específicas.
El objetivo declarado:
"elaborar y aprobar, a más tardar en noviembre, un plan de campaña conjunto."
La frase de Donovan
El jefe del Southcom marcó el tono en la sesión inaugural con una definición que no deja mucho espacio a la interpretación:
"la coalición debe ser una organización funcional para luchar contra el enemigo y debe enfocarse en resultados."
La semana anterior, el organismo militar lanzó el Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental, que Donovan describió como "el brazo ejecutor" del Southcom para enfrentar las amenazas en todo el hemisferio.
Ese grupo se presentó como una "transición" respecto de la Operación Lanza del Sur, la campaña marítima que —según un recuento de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos— atacó más de 60 embarcaciones y causó 221 muertes.
La doctrina que anunció Hegseth: tácticas de ISIS
El miércoles, el secretario de Guerra Pete Hegseth intervino en el foro y después, ya de noche, ante militares en un punto no identificado de la selva panameña, vestido de verde oliva.
Allí formuló la definición más dura de todo el encuentro:
"Dondequiera que trafiquen drogas o amenacen al pueblo estadounidense o a nuestros socios, son un objetivo, al igual que ISIS o Al-Qaeda."
No se quedó en la comparación. Explicó el instrumento que pretende reutilizar:
"Dedicamos 25 años a perfeccionar la cadena de ataque para diagnosticar y atacar redes en medio mundo. ¿Qué tal si aprovechamos esas habilidades con los mejores estadounidenses y las aplicamos aquí?."
Describió la operación como "una lucha en red" y afirmó que están facultando al Comando Sur y al Comando Norte para actuar "sin piedad". La campaña abarcaría desde el tráfico de cocaína hasta el fentanilo y las plazas de México.
Del mar a la tierra
Hay un cambio operativo de fondo que merece registrarse.
Hegseth trasladó explícitamente la lógica marítima al terreno: buscan "el mismo efecto en tierra", y por eso están trabajando con Ecuador, Colombia y otros socios para llevar la lucha a las organizaciones designadas como terroristas en tierra.
Es decir: l
"o que hasta ahora se ejecutaba contra embarcaciones se proyecta ahora sobre territorio."
El aviso a Cuba
En ese mismo contexto, y respondiendo a preguntas sobre la isla, Hegseth fue directo.
Claves del caso
Exigió más cooperación de Cuba, "lo quiera o no". Acusó al Gobierno cubano de permitir que potencias adversarias utilicen el territorio de la isla para actividades de espionaje contra Estados Unidos. Y lanzó la advertencia que da título a este artículo: países como Cuba están sobre aviso, y Washington no tolerará la presencia e influencia de adversarios en el hemisferio.
Preguntado sobre una posible acción militar contra Cuba, no la descartó: reiteró que todas las opciones siguen abiertas.
La precisión que hay que hacer
Aquí llega la parte incómoda, y conviene decirla con claridad porque circula lo contrario.
Hegseth no acusó a Cuba de formar parte de una red narcoterrorista.
Sus señalamientos concretos contra La Habana se centraron en otros terrenos:
"seguridad, espionaje, armamento e influencia de naciones adversarias. No en narcotráfico."
Esa distinción importa. Una cosa es advertir a un país por permitir inteligencia extranjera en su territorio; otra muy distinta es incluirlo en el marco antinarcóticos que se estaba diseñando en esa misma sala.
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Cualquiera que titule "EEUU acusa a Cuba de narcotráfico" a partir de estas declaraciones estará añadiendo algo que no se dijo.
El expediente real de Cuba con el narcotráfico
Conviene ser rigurosos también con el historial, porque suele exagerarse en ambas direcciones.
El episodio documentado más grave es la Causa Número 1 de 1989, cuando el general Arnaldo Ochoa y el coronel Antonio de la Guardia fueron juzgados y fusilados por vínculos con el Cartel de Medellín. La Habana lo presentó como una operación de oficiales al margen del Estado; sus críticos siempre sostuvieron que la responsabilidad llegaba más arriba. Ese debate sigue abierto casi cuarenta años después.
La lectura sobre Southcom Llama Llevar
Pero al margen de aquel caso, Cuba no figura históricamente en las listas estadounidenses de principales países productores o de tránsito de drogas, a diferencia de otros Estados de la región. Ha mantenido incluso contactos de interdicción marítima con Washington en distintos momentos.
Dicho de otro modo:
"el expediente existe y tiene un capítulo muy oscuro, pero no es comparable al de los países que están en el centro de esta coalición."
Entonces, ¿por qué debería preocuparse La Habana?
Y aquí está el punto verdaderamente relevante, que no depende de acusaciones sino de arquitectura legal.
Lo que se está construyendo en estos foros es un marco que trata a determinadas organizaciones como objetivos militares equiparables a ISIS o Al-Qaeda. Ese encuadre transforma un asunto policial en uno de guerra, y con ello se abren facultades, jurisdicciones y márgenes de actuación que el derecho penal ordinario no permite.
Una vez que ese andamiaje existe, el debate deja de ser sobre pruebas de narcotráfico y pasa a ser sobre a quién se decide aplicarlo.
Hay además un precedente retórico. En noviembre de 2025, Donald Trump se preguntó públicamente si Maduro y sus "narcoterroristas" se apoderarían de otro país, como habían hecho con Cuba, Nicaragua y Venezuela. No fue una acusación legal, pero situó a la isla dentro de ese vocabulario.
Con Maduro capturado el 3 de enero de 2026, las implicaciones políticas de lo que se dijo en Panamá cambian de peso.
Lo que se dijo y lo que no
Para no perderse entre titulares, conviene ordenarlo:
Se dijo que:
- Los cárteles serán tratados como objetivos militares al nivel de ISIS.
- La campaña pasa del mar a tierra.
- Cuba está sobre aviso por espionaje e influencia adversaria.
- No se descartan opciones militares.
- Habrá plan de campaña en noviembre.
No se dijo que:
- Cuba sea parte de una red de narcotráfico.
- Exista una operación en marcha contra la isla.
- Haya fecha, objetivo o autorización para ello.
Entre ambas listas está la ambigüedad que Washington parece estar construyendo de forma deliberada.
Qué vigilar
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El plan de campaña conjunto que la coalición debe aprobar en noviembre y qué países quedan designados como líderes regionales.
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Si el vocabulario antiterrorista empieza a aplicarse formalmente a entidades cubanas.
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Las "acciones realmente importantes" que Hegseth anunció para las próximas semanas.
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Movimientos del Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental, el nuevo brazo ejecutor del Southcom.
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La respuesta del MINREX cubano y su tono.
Por ahora hay una coalición de 19 países con estructura operativa, una doctrina militar aplicada a organizaciones criminales y una isla mencionada por su nombre. Lo demás todavía no ha ocurrido.





