EEUU empieza a deportar a Liberia: cubanos entre los que irán bajo el acuerdo de 1.200

Autor: NotiCuba

El primer avión aterrizó este jueves en Monrovia. Liberia habla de "invitados" con derecho a asilo. El precedente de un cubano enviado a Esuatini cuenta otra historia.

Lo que ocurrió este jueves

El primer vuelo de deportación llegó al Aeropuerto Internacional Roberts, en las afueras de Monrovia, con 20 personas a bordo.

Es el arranque de uno de los mayores acuerdos de deportación a terceros países impulsados por la administración Trump. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, compartió una fotografía de la operación en su cuenta de X.

No se han divulgado las nacionalidades de esos 20 deportados. El Departamento de Estado indicó a Reuters que no revela esos datos.

Los términos del acuerdo

Liberia anunció el martes 18 de agosto que aceptará hasta 1.200 deportados de terceros países procedentes de Estados Unidos durante los próximos 12 meses.

El ministro de Información liberiano, Jerolinmek Piah, precisó que entre esas 1.200 personas habrá africanos, además de ciudadanos de Norteamérica, Sudamérica y el Caribe.

Y añadió que Liberia recibirá apoyo estadounidense para gestionar el programa y fortalecer su sistema migratorio.

Una precisión que conviene retener: 

"1.200 es un techo pactado, no una cifra ya ejecutada."

Confundir ambas cosas distorsiona toda la lectura del acuerdo.

Los cubanos en la lista

Aquí está el dato que más importa a esta comunidad.

El propio ministro Piah declaró a Reuters que la mayoría de las personas deportadas a Liberia provendrán de países latinoamericanos, incluidos Cuba y Venezuela.

No se ha confirmado si había cubanos entre los primeros veinte. Pero la declaración del ministro no deja dudas sobre lo que viene.

Lo que Liberia promete

El Gobierno de Joseph Boakai ha presentado la operación en términos humanitarios y ha hecho compromisos concretos:

  • Los deportados serán recibidos "como invitados".

  • Podrán solicitar asilo bajo las leyes liberianas.

  • Podrán abandonar el país cuando lo deseen.

  • El Gobierno prestará apoyo para quienes busquen protección durante su estancia.

El ministro de Justicia, Natu Oswald Tweh, afirmó que el país revisó la lista de migrantes antes de su llegada y sostuvo que la mayoría son personas con infracciones y delitos migratorios.

Piah resumió la posición oficial: 

"el gesto de Liberia es enteramente humanitario y está en consonancia con las tradiciones del país."

Hay además un detalle práctico no menor: 

"el idioma oficial de Liberia es el inglés."

Es una diferencia relevante frente a otros destinos africanos usados en este programa, donde los deportados no podían comunicarse con nadie.

Lo que todavía no se sabe

Y aquí está lo que ninguna cobertura debería omitir.

No se ha publicado el texto íntegro del acuerdo. Tampoco un calendario posterior al primer vuelo ni el reparto de responsabilidades entre Washington y Monrovia.

No se han divulgado las nacionalidades ni los expedientes migratorios de los deportados, ni el lugar donde residirán.

Claves del caso

No se ha aclarado si alguno tiene órdenes de protección emitidas por un juez de inmigración estadounidense que le impidan regresar a su país de origen. Preguntado al respecto, el ministro liberiano no lo especificó.

Ese último punto es el corazón del asunto. Y es también la principal objeción de las organizaciones de derechos humanos.

El precedente cubano que preocupa

Antes de aceptar la promesa de "invitados" conviene mirar lo que ya ocurrió con otro acuerdo similar.

Roberto Mosquera del Peral, ciudadano cubano, fue enviado desde Estados Unidos a Esuatini en julio de 2025. Un año después permanece en la prisión de máxima seguridad de Matsapha.

Esuatini también recibió dinero: 5,1 millones de dólares por ese acuerdo. Y el cubano terminó en una celda.

A eso se suma el caso reciente de cuatro cubanos enviados a Bangui, capital de la República Centroafricana, quienes denunciaron haber sido embarcados sin conocer su destino y sin vacunas.

La lección no es que Liberia vaya a repetir eso. Es que las promesas de un gobierno receptor no equivalen a garantías jurídicas, y ya hay un cubano que lo aprendió de la peor manera.

Por qué los cubanos terminan en estos vuelos

Existe una razón estructural que explica esta situación.

Cuba mantiene acuerdos migratorios con Estados Unidos que regulan las repatriaciones, pero acepta un número limitado de personas y no admite a todos los que Washington quiere devolver.

La lectura sobre Eeuu Empieza Deportar

Ese cuello de botella es precisamente el argumento que la administración usa para justificar los envíos a terceros países.

El resultado práctico: un cubano con orden final de deportación puede terminar no en La Habana, sino en un país del que jamás oyó hablar.

Qué derechos podrían reclamar

Esta es la pregunta central, y merece una respuesta ordenada. Sin sustituir la asesoría legal, estas son las vías que existen:

Antes de la expulsión, dentro de Estados Unidos:

Expresar temor al tercer país. Si una persona manifiesta miedo de ser enviada a ese destino concreto, puede corresponderle una entrevista de temor razonable referida a ese país. No basta con haber alegado temor a Cuba: el temor debe expresarse respecto al país al que se pretende enviarla.

Reclamar aviso suficiente. Organizaciones como el IRAP han documentado expulsiones ejecutadas con menos de 24 horas de aviso. Existen litigios en curso sobre los plazos mínimos exigibles.

Presentar moción de reapertura o suspensión de la expulsión, si el caso lo permite.

Recurrir al hábeas corpus en caso de detención prolongada.

Ya en Liberia:

  • Solicitar asilo conforme a la legislación liberiana, tal como anunció el propio Gobierno.
  • Contactar a organismos internacionales. ACNUR y la OIM son los interlocutores naturales en estos casos.
  • Salir del país, según la promesa oficial, si logra documentación y medios para hacerlo.
  • Invocar el principio de no devolución. Liberia es parte de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Ese principio prohíbe devolver a una persona a un territorio donde su vida o libertad corran peligro. Si Monrovia intentara enviarlos después a Cuba, ese principio sería el argumento jurídico central.

Conviene ser honestos sobre las limitaciones: ejercer estos derechos requiere abogado, dinero y tiempo, tres cosas que rara vez tiene alguien que acaba de bajar de un avión en un país desconocido.

La objeción de fondo

Los abogados de inmigración sostienen que la administración utiliza las deportaciones a terceros países como un resquicio legal para forzar indirectamente el retorno de los solicitantes de asilo a sus países de origen.

El razonamiento es simple: 

"si una persona es enviada a un país donde no tiene vínculos, recursos ni perspectivas, y allí no logra regularizarse, termina sin más opción que volver al lugar del que huía."

Ese es exactamente el punto que las órdenes de protección judicial pretendían impedir.

El costo del programa

Los números también dicen algo.

Un informe de la minoría demócrata del Comité de Relaciones Exteriores del Senado calculó que, hasta enero de 2026, el Gobierno había gastado más de 40 millones de dólares en deportaciones a terceros países.

De esa cantidad, al menos 32,3 millones fueron entregados directamente a cinco gobiernos, y otros 7,2 millones se destinaron a vuelos. Algunos traslados usaron aeronaves militares cuyo costo puede superar los 32.000 dólares por hora.

Es decir: 

"millones de dólares movilizados para enviar a unos cientos de personas a países que no son los suyos."

La ironía histórica

Hay un detalle que no debería pasarse por alto.

Liberia fue fundada en el siglo XIX por la Sociedad Americana de Colonización como destino para personas afroamericanas liberadas. Proclamó su independencia en 1847 y fue la primera república de África.

Casi dos siglos después, ese mismo país vuelve a recibir personas enviadas desde Estados Unidos. Con circunstancias radicalmente distintas, pero con una simetría que la historia no permite ignorar.

Qué vigilar

  • Si se confirman cubanos entre los deportados y sus identidades.

  • Si alguno tenía orden de protección judicial que le impedía volver a su país.

  • Si las promesas se traducen en procedimientos: documentación de entrada, permiso de residencia mientras se estudia una petición, acceso a asistencia jurídica.

  • Si aparecen detenciones por carecer de pasaporte válido.

  • Cuántos vuelos se ejecutan realmente frente al techo de 1.200.

Por ahora hay un acuerdo anunciado, un vuelo aterrizado con veinte personas y una promesa de trato humanitario. Lo demás está por verse.

Desde Noticuba seguiremos este caso.