De anunciar reformas a supervisar tanques: Díaz-Canel dedica otra jornada militar mientras Cuba se cae a pedazos

Autor: NotiCuba

Horas después de anunciar nuevas reformas, Díaz-Canel dedicó otra jornada a ejercicios militares en la Zona de Defensa de Santa Fe, en La Habana. La escena, en medio de apagones y escasez, reavivó las críticas por sus prioridades.

Mientras millones de cubanos lidian con apagones interminables, anaqueles vacíos y farmacias sin medicamentos, su presidente encontró tiempo para otra cosa: jugar a la guerra. Apenas unas horas después de anunciar un paquete de reformas económicas para "salvar" la maltrecha economía de la Isla, Miguel Díaz-Canel dedicó este viernes una nueva jornada a supervisar ejercicios de defensa y planes militares. El contraste entre el discurso y la agenda no pasó desapercibido.

De anunciar reformas a supervisar tanques en cuestión de horas

La secuencia tiene algo de surrealista. El mismo día en que prometió flexibilizar la inversión, abrir sectores al capital privado y reactivar la economía, el mandatario apareció en la Zona de Defensa de Santa Fe, en La Habana, acompañado por altos dirigentes del régimen y mandos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. El motivo: el Día Nacional de la Defensa.

No es la primera vez que el gobernante combina anuncios económicos con despliegues militares. Es, más bien, una fórmula repetida durante años: prometer cambios que alivien la crisis y, al mismo tiempo, exhibir músculo militar frente a la "amenaza" externa. El problema es que ninguna de esas dos cosas ha logrado, hasta ahora, frenar el deterioro que golpea a las familias cubanas.

El "Día Nacional de la Defensa": un ritual semanal

El Día Nacional de la Defensa no es un acto aislado, sino una rutina. Desde comienzos de año, el régimen lo celebra prácticamente cada semana, llevando los ejercicios a distintas zonas de defensa del país. En ellos, Díaz-Canel (en su rol de presidente del Consejo de Defensa Nacional) supervisa maniobras tácticas, prácticas de tiro, ejercicios con tanques y simulacros de respuesta ante un eventual ataque, casi siempre acompañado por la cúpula de las FAR, como el ministro Álvaro López Miera.

El mensaje oficial es siempre el mismo. El propio mandatario lo ha resumido en una frase que repite como mantra: la mejor manera de evitar una agresión, sostiene, es que el "imperialismo" tenga que calcular el precio de atacar a Cuba. En ese relato, la preparación militar y la unidad del pueblo son la garantía de la soberanía nacional.

Ejercicios de guerra mientras el país se apaga

El contraste con la vida cotidiana, sin embargo, es brutal. Mientras se simulan combates y se despliegan tanques, millones de cubanos pasan buena parte del día sin electricidad, hacen colas interminables por comida y se enfrentan a una escasez crónica de medicamentos. La economía atraviesa una de sus peores crisis en décadas, agravada por el bloqueo petrolero y la presión estadounidense.

De ahí que cada nueva jornada militar despierte la misma reacción: ¿es esto, de verdad, una prioridad? Para una parte importante de la población, ver al Gobierno invertir tiempo, recursos y combustible en simulacros de guerra mientras no garantiza ni la luz ni el pan resulta, como mínimo, difícil de justificar. La sensación de prioridades invertidas está cada vez más extendida.

¿Defenderse de quién? El enemigo que hasta Washington descarta

Hay, además, una paradoja en el corazón de todo este despliegue. El régimen justifica los ejercicios como una respuesta a la amenaza de una invasión estadounidense. Pero el propio ejército de Estados Unidos ha descartado en reiteradas ocasiones cualquier plan de invadir la Isla; la presión de Washington, real y creciente, es económica y diplomática, no una operación de desembarco.

Eso deja a los ejercicios en una posición incómoda: parecen preparar al país para una guerra que nadie planea librar, mientras se desatiende la batalla que sí se está perdiendo, la económica. Y no es un detalle menor que, en un país asfixiado por la falta de combustible, se destinen recursos energéticos a mover tanques y maquinaria militar en maniobras que se repiten semana tras semana.

Prioridades al revés: la pregunta que se hacen los cubanos

Al final, la imagen de esta jornada resume mejor que mil discursos el momento que vive Cuba. Un Gobierno que promete reformas económicas por la mañana y supervisa ejercicios militares por la tarde, en un país donde lo que falta no son soldados preparados, sino comida, medicinas y electricidad.

Claves del caso

La defensa de la soberanía es un argumento legítimo para cualquier Estado. Pero cuando el "enemigo" que se simula combatir no planea atacar, y el que sí golpea (la crisis) avanza sin freno, la prioridad de un día más de maniobras se convierte, para muchos cubanos, en una metáfora perfecta de un régimen que parece tener la agenda al revés. La pregunta que flota en la Isla es tan simple como incómoda: ¿de qué sirve un ejército listo para todo si el pueblo se desangra por lo más básico?