El habitual debate sobre Cuba en las Naciones Unidas se convirtió esta vez en un duro golpe para el régimen. Estados Unidos criticó abiertamente el costo de la sesión extraordinaria convocada por La Habana para debatir el embargo, la calificó de simple propaganda y sostuvo que ese dinero pudo haberse destinado a aliviar las necesidades urgentes del pueblo cubano. El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, protagonizó además un tenso enfrentamiento con el canciller cubano Bruno Rodríguez, a quien frenó en seco con una frase que se volvió viral:
"Esto no es La Habana."
El costo de la sesión: "propaganda" pagada por la ONU
Desde el primer momento, Washington rechazó la reunión impulsada por La Habana y cuestionó que la Asamblea General se utilizara para culpar a Estados Unidos en lugar de abordar la crisis que se vive dentro de Cuba. La delegación estadounidense cifró el costo de la sesión en unos 168.000 dólares y la describió como un ejercicio repetitivo e inútil que, en la práctica, sirve para financiar la maquinaria propagandística del régimen.
Claves del caso
El representante de EE.UU. para la Gestión y la Reforma, Jeffrey Bartos, ya había advertido sobre ese gasto y planteó una comparación demoledora: esos recursos, señaló, podrían haberse empleado en alimentos, atención sanitaria de emergencia o incluso linternas solares para las familias que sufren los interminables apagones en la Isla. En la misma línea, la Embajada de EE.UU. en Cuba fue tajante:
"La ONU debería volver a centrarse en su misión fundamental, en lugar de financiar la maquinaria propagandística de un régimen."
"El único embargo es la guillotina del régimen"
En su intervención, Waltz desmontó la narrativa oficial sobre el embargo estadounidense. Reencuadró el debate desde su primera frase, al asegurar que el verdadero bloqueo no viene de Washington y sentenció:
"El único embargo es la guillotina que tiene el régimen sobre las cabezas de sus propios ciudadanos."
El diplomático preguntó a las delegaciones cómo podía hablarse de un "bloqueo total" cuando Cuba recibe ayuda humanitaria de países como Canadá, China, Rusia, España o México, además de la Unión Europea y la propia ONU. Recordó, asimismo, que Estados Unidos aportó más de 100 millones de dólares en ayuda este año y exportó cientos de millones en alimentos y bienes humanitarios a la Isla. Su conclusión fue lapidaria: si La Habana insiste en llevar el asunto a la Asamblea, dijo, es porque "culpar a Estados Unidos es el único plan económico que le queda".
Apagones, privilegios y el fondo de GAESA
Waltz vinculó directamente el debate con la crisis eléctrica que asfixia a los cubanos. La sesión coincidió con un nuevo apagón nacional —uno más en la larga serie de colapsos del sistema eléctrico—, y el embajador aprovechó el contraste: "Cuba vuelve a estar en la oscuridad", dijo, mientras "siempre parece que hay luz y electricidad para el régimen", señalando que en ese mismo momento había suministro en el complejo de la familia Castro.
El diplomático denunció que GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas, administra cerca de la mitad de la economía cubana y un fondo de unos 18.000 millones de dólares del que, afirmó, "ni un centavo llega al pueblo". También acusó al régimen de apropiarse de los salarios de los médicos enviados al exterior y de los cubanos reclutados para combatir en Ucrania, y preguntó cómo es posible que no haya combustible para los hospitales pero sí para el avión privado de la familia gobernante. (Las autoridades cubanas rechazan la cifra de 18.000 millones y niegan tener presos por motivos políticos.)
Presos políticos y un llamado final
Otro de los ejes del discurso fue la situación de los presos políticos. Waltz mostró fotografías de más de 800 cubanos encarcelados y mencionó por su nombre a varios de ellos, entre ellos el artista Luis Manuel Otero Alcántara —cuya condena vencía días después—, el rapero Maykel Castillo "Osorbo" y jóvenes condenados tras las protestas del 11J. De ellos dijo que no son violentos ni portan armas: "lo que llevan son flores y escriben poesía y canciones".
El embajador cerró su intervención con un llamado directo a la comunidad internacional, pidiendo distinguir entre el pueblo y quienes lo gobiernan: "Estén del lado del pueblo cubano, no estén con el régimen que ha quebrado a ese país. No pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo". El resultado de la votación, además, dejó en evidencia el desgaste del régimen: el debate se aprobó con 136 votos a favor, frente a los 165 que Cuba había logrado apenas en octubre de 2025.
La "pataleta" de Bruno Rodríguez: "Esto no es La Habana"
El momento más tenso llegó cuando el canciller Bruno Rodríguez intentó frenar el discurso del embajador estadounidense. Lo interrumpió en dos ocasiones mediante mociones de orden, llegando a llamarlo "mentiroso" y a afirmar que la ONU "no es un campamento de boinas verdes". Sin embargo, la presidencia de la Asamblea rechazó ambas objeciones, al recordar que el reglamento no permite usar ese mecanismo para debatir el contenido de un discurso.
Lejos de callarse, Waltz respondió con firmeza y dejó una frase para la historia:
"Esto no es La Habana; esto es Estados Unidos de América y las Naciones Unidas. No permitiremos que nos silencien como hace usted con su pueblo."
Y añadió, sin alterarse:
"La verdad duele, y la verdad no es una falta de respeto."
La lectura sobre La Habana
Por su parte, en su propia intervención, Rodríguez sostuvo que Washington libra contra Cuba una "guerra no convencional" y cifró en miles de millones de dólares los daños del embargo, al que responsabiliza de la crisis. Pero su reacción en el plenario —una auténtica pataleta ante las verdades que se decían— no sorprendió a nadie: la delegación cubana ya ha recurrido en múltiples ocasiones a este tipo de maniobras para intentar impedir que se le desenmascare ante el mundo. Esta vez, sin embargo, no lo consiguió.






