Las 7:34 de la mañana que lo cambiaron todo
Eran las 7:34 de la mañana de este lunes 10 de agosto en Colombia —las 12:34 GMT— cuando la tierra se movió con una fuerza que el país no sentía desde hacía una década.
El Servicio Geológico Colombiano confirmó una magnitud de 7,4, cifra que el Servicio Geológico de Estados Unidos ratificó en sus mediciones preliminares. El epicentro se ubicó cerca del municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, sobre la costa del Pacífico, a una profundidad focal reportada inicialmente en 82 kilómetros.
Esa profundidad explica algo importante: el movimiento se sintió en casi todo el país. Bogotá, Cali, Medellín, Armenia, Pereira, Manizales, Quibdó. Incluso se percibió en zonas de Ecuador y Panamá.
En las ciudades, la gente salió a la calle en pijama, descalza, con niños en brazos. Muchos edificios fueron evacuados de forma preventiva. Otros no dieron tiempo.
El balance oficial: cifras que aún no son definitivas
El presidente Abelardo De La Espriella entregó un balance consolidado tras reunir al Comité Nacional para el Manejo de Desastres. Con corte a las 12:30 del mediodía, el reporte era el siguiente:
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111 personas fallecidas
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87 heridas
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1.575 viviendas averiadas y 37 completamente destruidas
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61 edificios colapsados o con fallas estructurales graves
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18 centros de salud afectados
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51 centros educativos averiados
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17 centros comunitarios dañados
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18 vías terrestres con afectaciones
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Seis aeropuertos comprometidos, con operaciones comerciales suspendidas, y una terminal adicional con daños en edificación y pista
Conviene subrayarlo con claridad: estas cifras son preliminares y están subiendo. A lo largo del día pasaron de 21 a 30, luego a 47, después a 80 y finalmente a 111. Mientras haya personas bajo los escombros, el balance seguirá cambiando.
Pereira y Manizales: el golpe al Eje Cafetero
La región cafetera concentra buena parte del dolor.
En Pereira, el alcalde Mauricio Salazar reportó 18 fallecidos en los primeros relevamientos. Las imágenes que llegaron desde allí muestran un edificio parcialmente derrumbado y cuerpos cubiertos con sábanas entre los escombros.
En Manizales, el alcalde José Eduardo Rojas informó de dos muertes, doce edificios parcial o totalmente destruidos y una veintena de viviendas colapsadas. Las calles amanecieron cubiertas de cascotes.
En el departamento del Valle del Cauca, sin contar Cali, las autoridades reportaron alrededor de 27 fallecidos. Hubo víctimas también en Calima El Darién, Zarzal y en Támesis, Antioquia.
Cali: treinta edificios y diez frentes de rescate
Cali fue una de las ciudades más golpeadas. La Alcaldía reportó 30 edificios colapsados y operaciones de rescate simultáneas en diez puntos distintos de la ciudad.
En varios de esos escombros hay personas atrapadas. En algunos operativos se pidió silencio absoluto a las cuadrillas y a los vecinos para poder escuchar señales de vida bajo las estructuras. Es una escena que quien la ha vivido no olvida.
Chocó: el epicentro estuvo en el departamento más olvidado
Hay una injusticia geográfica en esta tragedia que merece mencionarse.
Claves del caso
El epicentro se ubicó en el Chocó, uno de los departamentos con mayores índices de pobreza de Colombia y con la infraestructura más precaria del país. La gobernadora reportó heridos y daños graves en las edificaciones de Quibdó, la capital departamental.
Allí el problema no es solo el daño:
"es la dificultad para que llegue la ayuda."
Con vías afectadas y aeropuertos fuera de operación comercial, el acceso a las zonas rurales del Pacífico se complica enormemente.
Un presidente con tres días en el cargo
El terremoto sorprendió al Gobierno colombiano en su primerísima semana. Abelardo De La Espriella asumió la presidencia el 7 de agosto, apenas 72 horas antes.
El mandatario canceló su agenda y anunció que viajaría a Quibdó. En un mensaje difundido en sus redes lanzó una frase directa a los afectados:
"No están solos."
Sobre la prioridad inmediata fue igual de claro: lo primero, dijo, es rescatar a quienes están bajo los escombros.
Cómo se está coordinando la respuesta
El Gobierno declaró oficialmente el desastre nacional, una figura que agiliza la liberación de recursos y la contratación de emergencia.
El puesto de mando unificado central quedó instalado en la sede de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en Bogotá, con puestos alternos en Armenia, Pereira, Cali y Quibdó, las capitales más afectadas.
Los ministros fueron desplegados a las regiones. El vicepresidente José Manuel Restrepo y el canciller quedaron a cargo de coordinar el apoyo internacional. Los ingenieros militares del Ejército Nacional se activaron para Quibdó, Cali y el Eje Cafetero.
Cuidado con lo que circula: la desinformación ya empezó
Con cada tragedia llega la segunda ola, la de los bulos, y esta no fue la excepción.
En redes sociales comenzaron a circular publicaciones que atribuyen el terremoto al programa HAARP, una iniciativa científica que estudia la ionósfera. No existe evidencia científica alguna de que esa tecnología pueda provocar terremotos, como han verificado plataformas especializadas.
Colombia está sobre la confluencia de las placas de Nazca, Sudamérica y el Caribe. Los sismos allí tienen una explicación tectónica documentada desde hace décadas.
En momentos así, compartir información falsa no es inocuo: satura los canales, distrae recursos y hace daño a familias que están buscando noticias reales de los suyos.
La solidaridad que ya está llegando
Las muestras de apoyo comenzaron de inmediato.
La lectura sobre El Gobierno
La cantante barranquillera Shakira publicó un mensaje dirigido a sus compatriotas llamando a abrazarse fuerte. El Real Madrid difundió un comunicado expresando sus condolencias a los familiares de las víctimas y deseando la pronta recuperación de los heridos. Gobiernos de la región han ofrecido asistencia.
Dentro del país, cientos de voluntarios se sumaron a las labores de remoción de escombros, y periodistas y figuras públicas colombianas están usando sus plataformas para canalizar ayuda.
Nuestro mensaje desde Noticuba
Desde Noticuba queremos detenernos un momento, dejar los números a un lado y decir algo con el corazón.
A cada familia colombiana que hoy espera junto a un montón de escombros con la esperanza de escuchar una voz: los acompañamos.
A quienes perdieron a alguien esta mañana en Pereira, en Manizales, en Cali, en Quibdó: no hay palabras que alcancen, pero sepan que su dolor no está pasando desapercibido.
A los rescatistas, bomberos, médicos, enfermeras, soldados y voluntarios que llevan horas sin parar: gracias. Lo que ustedes hacen no siempre sale en el titular, pero es lo único que importa en este momento.
Los cubanos sabemos algo de esperar noticias, de resistir con poco y de sostenernos entre nosotros. Por eso este mensaje no es protocolo: es de pueblo a pueblo.
Colombia, no están solos. Fuerza.
Qué sigue
Las próximas 48 horas son las decisivas. Es la ventana crítica en la que las posibilidades de encontrar sobrevivientes bajo los escombros siguen siendo reales.
Después vendrá lo largo: la evaluación estructural de miles de edificios, el realojo de familias que se quedaron sin casa, la reapertura de aeropuertos y vías, y la reconstrucción de escuelas y centros de salud.
Las cifras de este artículo son las oficiales disponibles al momento de escribirlo y seguirán actualizándose.





