Fernández de Cossío marca la línea roja: "Cuba no discutirá su sistema político"

Autor: NotiCuba

El vicecanciller dijo a Milenio que La Habana no negociará su ordenamiento político con ningún gobierno. La Habana ofrece hablar de migración, seguridad y narcotráfico. Washington pide libertad política. Cada parte pone sobre la mesa lo que la otra no busca.

Lo que dijoCarlos Fernández de Cossío

El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, trazó una línea roja frente a la presión de la administración Trump: el sistema político de la Isla no se negocia.

Lo afirmó en una entrevista con el diario mexicano Milenio, concedida al periodista Horacio Besson y difundida este domingo 4 de octubre de 2026. El vicecanciller replicó además el mensaje en su cuenta de X.

Las citas

Su formulación fue categórica:

"Cuba no está dispuesta a discutir con el gobierno de Estados Unidos, ni con ningún gobierno, los asuntos políticos internos de Cuba."

Y lo justificó con un argumento de reciprocidad: 

"Nosotros no pretendemos interferir o hacer injerencia en los asuntos internos de Estados Unidos y por tanto no aceptamos que un gobierno extranjero, incluyendo el de Estados Unidos, se involucre en los de Cuba."

Remató: 

"Lógicamente Cuba, como suponemos ningún país, se va a sentar a discutir con Estados Unidos su ordenamiento político interno."

No es nuevo: ocho meses de la misma línea

Conviene situar la declaración, porque no supone ningún giro. Es la misma posición que el régimen viene repitiendo desde principios de año:

  • Febrero de 2026. Fernández de Cossío: "No estamos listos para discutir nuestro sistema constitucional, así como suponemos que Estados Unidos no está listo para discutir su sistema constitucional."
  • 20 de marzo. En conferencia de prensa: "Puedo confirmar categóricamente que el sistema político cubano no es objeto de negociación, ni por supuesto el presidente ni ningún cargo del Gobierno."
  • 23 de mayo. La jefa de misión cubana en Washington, Lianys Torres Rivera, reafirmó la disposición al diálogo solo sobre temas bilaterales.

Lo que cambia ahora no es la posición. Es el momento en que la repite.

La puerta que deja abierta

El régimen insiste en que no rechaza el diálogo. Lo que delimita es su contenido.

Los temas que La Habana dice estar dispuesta a tratar son migración, seguridad regional, cooperación contra el narcotráfico, comercio y la salida de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.

En febrero, el propio vicecanciller lo resumió:

"Si Estados Unidos quiere cooperación en la lucha contra el narcotráfico, Cuba puede ayudar."

Por qué no avanza, según él

Fernández de Cossío atribuyó la falta de progreso al ritmo de las sanciones estadounidenses, que en 2026 superan las 240 y que el régimen describe desde hace meses como un "castigo colectivo" contra toda la población.

Es cierto que las sanciones tienen efectos reales sobre la vida cotidiana: contenedores varados, combustible que no llega, transacciones bloqueadas.

Pero el argumento omite otra parte del cuadro. En 2018, con el mismo embargo en vigor, la mortalidad infantil en Cuba era de 4 por cada 1.000 nacidos vivos; en 2025, según cifras del propio Gobierno, llegó a 9,9. Y el conglomerado militar GAESA sigue exento de las auditorías de la Contraloría y sin publicar sus cuentas.

La respuesta a Rubio: el choque frontal

Y aquí está lo que convierte esta entrevista en noticia.

Hace apenas cinco días, el 29 de septiembre, el secretario de Estado Marco Rubio dijo en Fox News:

"Quienes siguen coreando consignas revolucionarias creen que pueden esperar a que pase esta administración sin hacer nada ni cambiar nada. Están equivocados y aprenderán la lección de la manera difícil."

Y precisó que la única salida es una transición con libertades políticas y económicas simultáneas.

La respuesta de La Habana, cinco días después, es exactamente lo que Rubio describió: no cambiar el sistema político.

El choque es total. Washington condiciona cualquier acuerdo a un cambio político. Cuba ofrece cooperar en todo excepto en eso. Y Trump, el 26 de septiembre, aseguró que "Cuba y nosotros haremos un acuerdo".

Con esas dos posiciones, no está claro sobre qué podría firmarse ese acuerdo.

El argumento de la reciprocidad y sus límites

El vicecanciller sostiene que Cuba no se mete en los asuntos internos de Estados Unidos.

Claves del caso

Es un argumento difícil de sostener frente al historial documentado. La red de espionaje conocida como Red Avispa operó en el sur de Florida en los años noventa. Ana Belén Montes, analista de la Agencia de Inteligencia de Defensa, espió para La Habana durante casi dos décadas y fue condenada en 2002.

En agosto de este año, Estados Unidos deportó a Fernando Armando Valdés Pérez, señalado por haberse infiltrado durante años en el exilio. Y ese mismo mes, República Dominicana expulsó a nueve diplomáticos cubanos tras detectarse a agentes de la Seguridad del Estado durante los Juegos Centroamericanos.

¿"Asuntos internos"? Los derechos humanos

Hay otro matiz que conviene subrayar.

Lo que el régimen llama "asuntos políticos internos" incluye, para millones de cubanos, cuestiones que el derecho internacional considera universales: la libertad de expresión, de asociación y de elegir gobierno.

Cuba firmó en 2008 el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas. Nunca lo ratificó.

Mientras el vicecanciller pide que nadie se involucre en los asuntos de Cuba, la Isla tiene 1.327 presos políticos, la cifra más alta documentada, y esta misma semana la Fiscalía pidió cárcel para Anna Sofía Benítez, una joven de 21 años, por grabar a un agente en la puerta de su casa.

Para sus familias, eso no es un asunto interno del Estado. Es su vida.

Las amenazas militares: "ingenuo" ignorarlas

Fernández de Cossío afirmó también que el Gobierno cubano toma con seriedad las reiteradas referencias a una posible acción militar estadounidense, y que sería "ingenuo" e "irresponsable" ignorarlas.

Llega días después de que el Comando Sur destacara en X que la 82.ª División Aerotransportada puede desplegarse en 18 horas, y de que CBS News revelara una consulta de la Reserva del Ejército sobre unidades de apoyo.

Paradójicamente, el régimen parece tomar esas señales más en serio que las palabras de Trump, quien dijo no creer necesario el Ejército.

El dato de CubaNet sobre su familia

CubaNet, que informó de la entrevista, señala que buena parte de la familia del viceministro vive en Estados Unidos. Noticuba no ha podido verificar ese dato de forma independiente.

La lectura sobre Fernández de Cossío

Si se confirma, añadiría su nombre a una lista conocida: los hijos del viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva viven en Miami, y la hija mayor de René González, uno de los Cinco, trabaja en una empresa de Tennessee.

Defender el sistema en las tribunas mientras la familia construye su vida en el país señalado como enemigo no es ilegal. Pero dice mucho sobre la confianza que la propia élite deposita en el modelo que se niega a discutir.

Qué viene

Más sanciones. Rubio advirtió de "la manera difícil", y las restricciones de la OFAC del 30 de septiembre son probablemente solo un paso más.

La votación en la ONU sobre el embargo, en la que Costa Rica ya anunció que revisará su voto.

Las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos, que marcarán el margen político de la Casa Blanca.

Y la pregunta de fondo: si ninguna de las dos partes cede en lo esencial, ¿qué queda por negociar?

Lo esencial

El régimen cubano repitió lo que lleva ocho meses diciendo: hablará de todo menos de lo único que Washington le exige.

Es una posición coherente con la historia del sistema. También es exactamente la estrategia que Rubio, cinco días antes, describió como condenada al fracaso: esperar sin cambiar nada.

Entre ambas posiciones hay once millones de cubanos que no fueron consultados sobre ninguna de las dos.

Desde Noticuba seguiremos informando.