Cuba presentó a cuatro detenidos de la lancha, pero faltó uno: el más señalado

Autor: NotiCuba

Cuatro de los cinco sobrevivientes del tiroteo de Villa Clara hablaron desde prisión. Llegaron con traje naranja y esposados a una instalación del MININT, sin abogados y ante un fiscal y un coronel. Y ninguno dijo haber disparado.

Lo que ocurrió

Siete meses después del tiroteo frente a las costas de Villa Clara, el Gobierno cubano permitió que cuatro de los cinco sobrevivientes detenidos hablaran con la prensa desde una instalación estatal en La Habana.

El reportaje lo filmó el periodista Reed Lindsay para Belly of the Beast —medio descrito por la prensa del exilio como afín al régimen— en colaboración con Drop Site News y Miami New Times.

Según el propio medio, se trata del primer relato público de la operación ofrecido por sus propios participantes.

Quiénes hablaron

Los cuatro entrevistados fueron:

  • José Manuel Rodríguez Castelló

  • Christian Ernesto Acosta Guevara

  • Leordán Enrique Cruz Gómez

  • Conrado Galindo Sariol

Las conversaciones tuvieron lugar en julio, en una sala de reuniones de una instalación perteneciente al Departamento de Relaciones Internacionales del Ministerio del Interior (MININT), en La Habana. Duraron entre 30 y 55 minutos cada una.

El que falta: Amijail Sánchez González

Aquí está la ausencia que más dice de todo este episodio.

El quinto sobreviviente, el que no fue presentado, es Amijail Sánchez González, conocido como "El Guajiro". Tiene 47 años y trabajaba como podador de árboles en Estados Unidos.

Ni el medio ni las autoridades cubanas explicaron por qué él no participó.

Y el dato que convierte esa ausencia en noticia es este: 

"Sánchez González es el nombre con mayor señalamiento previo de todo el grupo."

Según la versión oficial cubana, integra la lista nacional de personas sometidas a investigaciones penales por terrorismo que el régimen presentó en 2023, un listado que incluye a influencers y exiliados que hacen activismo contra La Habana.

Es decir: de los cinco detenidos, es el único que el aparato de seguridad ya tenía fichado desde antes del desembarco.

Por qué probablemente no lo presentaron

Ninguna autoridad lo ha explicado, así que lo que sigue es lectura, no confirmación. Pero las hipótesis razonables son tres.

Porque es el que sostiene la narrativa. Si el régimen quiere demostrar que la operación formaba parte de una trama terrorista organizada desde el exilio, Sánchez González es la pieza central. Su testimonio no es un relato más: es el caso.

Porque es el más difícil de controlar. En sus descripciones previas aparece como "el más jaranero y jovial del grupo". Un perfil así, en una entrevista de 40 minutos ante cámaras, es una variable de riesgo.

Porque su situación procesal es distinta. Enfrentar cargos con antecedentes previos en una lista de terrorismo no es lo mismo que enfrentarlos sin ellos.

Sea cual sea la razón, el resultado es el mismo: 

"el régimen enseñó cuatro y guardó justo al que más peso tiene en su propia acusación."

Las condiciones: lo que hay que saber antes de leer nada

Ningún testimonio puede evaluarse sin sus circunstancias. Y estas son las que reporta el propio medio que hizo las entrevistas:

Llegaron esposados, uno por uno; se las retiraron solo para la conversación. Vestían traje naranja. Estaban en una instalación del MININT y ante un fiscal y un coronel, según reportó la prensa del exilio. Sin abogados y sin entrevistas de seguimiento.

Los detenidos afirmaron haber aceptado voluntariamente y no haber recibido promesas a cambio. Pero Belly of the Beast advirtió expresamente que no pudo comprobar esas afirmaciones de manera independiente.

Esa advertencia la hizo el medio que consiguió la exclusiva. Conviene no pasarla por alto.

El detalle del traje naranja

Hay un elemento que merece atención propia, porque casi nadie lo ha señalado.

Juristas cubanos consultados por 14ymedio explican que el uniforme naranja corresponde a condenas severas.

Claves del caso

Pero estos cinco hombres no han sido condenados. Están en prisión preventiva, con un proceso penal abierto y sin juicio celebrado.

Presentar ante cámaras internacionales a personas no condenadas con el uniforme de los condenados no es un detalle de vestuario. Es un mensaje visual sobre el desenlace, emitido antes de que exista sentencia.

Qué dijeron

Los relatos reconstruyen el reclutamiento, el viaje y el tiroteo. Y no son uniformes: el medio señala que reflejan cuatro posiciones distintas ante lo ocurrido.

El objetivo declarado: según los testimonios, el grupo pretendía tomar el control de una provincia y desde allí solicitar ayuda militar a Estados Unidos.

El reclutamiento:José Manuel Rodríguez Castelló relató que respondió meses antes a una convocatoria publicada en TikTok. Es, además, el que mantiene "prácticamente intacta" su determinación, según el reportaje.

La motivación: una de las frases recogidas resume el cálculo del grupo: 

"Sabíamos que la gente quería que pasara algo, una chispa tal vez."

El viaje: salieron de Marathon, en los Cayos de Florida, la noche del 24 de febrero de 2026, en dos embarcaciones. Una sufrió una avería de motor y los diez continuaron en "El Tornado", una lancha pesquera de 24 pies con matrícula de Florida.

Esa avería resultó decisiva: retrasó la llegada prevista al amparo de la oscuridad, y el grupo fue detectado de día.

La contradicción que nadie ha resuelto

Y aquí está el punto más importante de todos los testimonios.

Ninguno de los cuatro entrevistados dijo haber disparado durante el enfrentamiento.

Uno de ellos atribuyó el primer disparo a un integrante de su propio grupo.

Es una declaración que, como señaló la prensa del exilio, merece ser publicada y contrastada, pero que las condiciones de custodia impiden tomar como cierre de la investigación.

Porque queda la pregunta de fondo: si nadie disparó, ¿qué justificó el fuego letal que dejó cinco muertos?

Lo que dicen las familias

Del otro lado hay una versión muy distinta, y conviene recogerla.

Los cinco permanecen en el Combinado del Este, en La Habana, bajo un régimen que sus allegados describen como de aislamiento, amenazas y presuntos maltratos físicos y psicológicos. Han denunciado incluso amenazas de muerte.

Sobre las declaraciones, una familiar fue tajante: 

"Quieren salvar sus vidas y los están obligando a decir esas cosas."

Y hay una denuncia especialmente grave sobre la visita del FBI, que viajó a Cuba en el marco de la investigación:

"No les permitieron tener una conversación privada con el FBI. Solo respondieron algunas preguntas y cuando intentaron explicar lo que realmente había ocurrido, fueron esposados y retirados del lugar."

El error que el régimen ya cometió

Hay un antecedente que obliga a tratar con cautela la versión oficial.

La lectura sobre Villa Clara

Cuando el MININT divulgó la lista de implicados, incluyó a Roberto Azcorra Consuegra entre los detenidos. Azcorra se encontraba en Miami.

El propio Gobierno cubano terminó reconociendo la equivocación.

Si la lista inicial contenía a una persona que estaba a cientos de kilómetros del lugar, cualquier otro elemento de esa versión merece verificación independiente.

Qué ocurrió el 25 de febrero

Para situar el caso:

En la madrugada del 25 de febrero de 2026, cerca de Cayo Falcones, municipio de Corralillo, Villa Clara, las Tropas Guardafronteras interceptaron la embarcación.

El tiroteo duró minutos. Murieron cinco integrantes del grupo —cuatro en el enfrentamiento y uno días después por las heridas—, y un oficial cubano resultó herido.

Según el inventario presentado por las autoridades cubanas, el grupo transportaba 25 armas de fuego (14 largas y 11 pistolas), unos 13.000 cartuchos, más de cien cargadores, explosivos artesanales, chalecos, equipos de visión nocturna, un dron y suministros médicos.

En tierra fue detenido además Duniel Hernández Santos, señalado como el contacto encargado de recibir al grupo y descrito por las autoridades como "confeso".

Los cargos son por terrorismo, un delito que en Cuba puede acarrear diez años, cadena perpetua o la pena capital.

Lo que el reportaje aporta y lo que no

Por rigor conviene separar ambas cosas.

Lo que aporta: por primera vez existe un relato público de los participantes. Y el hecho de que las cuatro versiones difieran entre sí sugiere que no siguieron un guion único, lo cual les otorga cierto valor testimonial.

Lo que no aporta: ninguna de esas declaraciones puede considerarse libre. Se obtuvieron bajo custodia del organismo que los acusa, sin defensa legal, sin posibilidad de repregunta y sin verificación independiente.

En cualquier sistema judicial con garantías, una declaración obtenida en esas condiciones no sería admisible como prueba.

Lo esencial

Cinco hombres salieron de Florida armados. Cinco de sus compañeros murieron. Los cinco que quedaron llevan siete meses presos, acusados de un delito que admite la pena de muerte.

El régimen decidió mostrar a cuatro de ellos, con el uniforme de los condenados y sin juicio celebrado. Y dejó fuera, precisamente, al único que ya figuraba en su propia lista de terroristas.

Lo que ocurrió aquella madrugada frente a Corralillo sigue sin estar esclarecido. Y difícilmente lo estará mientras los únicos testigos hablen esposados.

Desde Noticuba seguiremos este caso.