Cuba retira a la mitad de sus diplomáticos en Seúl sin dar explicaciones

Autor: NotiCuba

La plantilla pasó de cuatro a dos apenas quince meses después de abrir la embajada. Seúl mantiene sus cinco funcionarios en La Habana sin cambios.

Lo que ocurrió

Dos de los cuatro diplomáticos cubanos destinados en la embajada de Cuba en Seúl regresaron recientemente a la Isla por instrucciones de las autoridades de La Habana.

La plantilla de la misión quedó reducida a la mitad: de cuatro funcionarios a dos.

La información la reveló el jueves 17 de septiembre de 2026 el diario económico surcoreano Seoul Economic Daily, citando fuentes diplomáticas de la cancillería de Corea del Sur.

El dato que convierte esto en noticia

Si se tratara de un relevo normal, no habría historia. Pero no lo es.

Según las fuentes citadas, las salidas no correspondieron a una rotación rutinaria por finalización de mandato. Se produjeron "siguiendo instrucciones de La Habana".

Es decir: 

"fue una orden directa desde Cuba, fuera del calendario habitual de relevos."

Quiénes se quedan y quiénes se fueron

Los que permanecen en Seúl son:

  • El embajador Claudio Monzón Baeza

  • La consejera Patricia Flechilla Prometa

¿Y los que se fueron? Aquí hay que ser precisos: sus nombres no han sido divulgados.

Ni el diario surcoreano, ni la cancillería de ese país, ni la embajada cubana han identificado a los dos funcionarios retirados. Solo se conoce quiénes se quedaron.

Esa ausencia de nombres es, en sí misma, parte del asunto.

La respuesta de la embajada cubana

Consultada por el diario surcoreano, la representación cubana respondió por escrito, y su formulación fue defensiva:

"Todas las decisiones administrativas de la embajada son de naturaleza interna y no tienen ningún significado político ni conexión con las relaciones bilaterales."

Lo llamativo es lo que esa frase no dice: no ofrece ninguna razón. Niega una interpretación sin aportar otra.

El silencio hacia Seúl

Y aquí está el elemento más incómodo del episodio.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur no recibió ninguna explicación específica de la parte cubana sobre estas salidas.

No se trata de que la prensa no lo sepa. Se trata de que el gobierno anfitrión tampoco.

En diplomacia, retirar personal sin explicar el motivo al país receptor es un gesto que se lee, aunque no se diga nada.

El contraste: Seúl mantiene sus cinco

Del otro lado, la situación es exactamente la opuesta.

La embajada de Corea del Sur en La Habana mantiene cinco funcionarios y, por el momento, no contempla modificación alguna en su plantilla.

Cuba baja de cuatro a dos. Corea del Sur se queda con cinco.

Esa asimetría es la que ha encendido las alarmas en los círculos diplomáticos de Seúl.

Por qué esta relación importa tanto para Corea del Sur

Para entender la preocupación surcoreana hay que entender qué representaba este vínculo.

Cuba fue durante décadas un aliado tradicional de Corea del Norte. Que La Habana estableciera relaciones con Seúl tuvo, en palabras del propio reporte, "considerable peso simbólico" dentro de la estrategia diplomática surcoreana frente a Pyongyang.

Y el diario Seoul Economic Daily lo formula con claridad: 

"existe preocupación de que una fricción en esta etapa tan temprana "podría hacer retroceder la política de Corea del Sur hacia Corea del Norte", que ha buscado ampliar su espacio diplomático precisamente acercándose a los aliados tradicionales de Pyongyang."

Dicho de otro modo: para Seúl, Cuba no era un socio comercial más. Era una pieza en su tablero frente al Norte.

De 1959 a 2024: una relación recién nacida

La cronología explica por qué el movimiento resulta tan abrupto.

1959. Fidel Castro llega al poder e interrumpe la relación con Corea del Sur, mientras intercambia diplomáticos con Corea del Norte.

14 de febrero de 2024. Ambos países establecen relaciones diplomáticas de forma sorpresiva, tras sesenta y cinco años sin vínculos formales. El anuncio causó disgusto en Corea del Norte.

Claves del caso

10 de junio de 2025. Abre oficialmente la embajada cubana en Seúl, un año y cuatro meses después. La representación surcoreana en La Habana había abierto antes.

Septiembre de 2026. Cuba reduce su misión a la mitad.

Quince meses. Ese es el tiempo que transcurrió entre la apertura y el recorte.

Las razones posibles

Ninguna ha sido confirmada. Estas son las hipótesis que manejan los analistas, ordenadas por plausibilidad.

1. La crisis económica. Es la explicación más mundana y probablemente la más sólida. Seúl es una de las ciudades más caras del mundo, y Cuba atraviesa una escasez de divisas sin precedentes. Es el mismo país que acumula dos demandas por impago ante un tribunal de arbitraje en Moscú presentadas por su proveedor de mantenimiento aeronáutico. Mantener cuatro diplomáticos en Corea del Sur es, sencillamente, caro.

2. Un gesto hacia Pyongyang. Corea del Norte nunca ocultó su malestar por este acercamiento. Reducir la presencia en Seúl podría ser una señal de reequilibrio hacia un aliado histórico. Es una lectura plausible, aunque nadie la ha sustentado con evidencia.

3. Malestar con Corea del Sur. Es la hipótesis que, según el propio Seoul Economic Daily, circula en los círculos diplomáticos de ese país: que La Habana haya querido expresar así alguna incomodidad.

4. Necesidad de esos cuadros en otro sitio. El servicio exterior cubano arrastra pérdidas por emigración y por recortes. Puede tratarse de una reasignación.

5. Un problema con los propios funcionarios. No puede descartarse, y conviene mencionarlo porque hay precedente reciente. Retirar personal fuera de rotación, por orden directa y sin explicar el motivo, es también lo que ocurre cuando existe una sospecha de deserción, un asunto de conducta o una cuestión de seguridad interna.

Recordemos que hace apenas un mes, República Dominicana expulsó a nueve diplomáticos cubanos tras detectarse actividades atribuidas a labores de inteligencia. En aquel caso lo ordenó el país receptor. Aquí lo ordenó La Habana.

6. Lo que dice la versión oficial: una decisión administrativa interna sin trasfondo político.

El antecedente de fricción

Hay un episodio anterior que conviene registrar, porque demuestra que la relación no ha sido enteramente cordial.

La lectura sobre La Habana

Hace unos meses, el propio embajador Claudio Monzón Baeza reprendió y corrigió públicamente a un diario surcoreano por su cobertura sobre Cuba, en lo que la prensa del exilio describió como la primera fricción pública de la diplomacia cubana en ese país.

Un embajador que corrige en público a la prensa del país donde está acreditado no es exactamente una señal de comodidad.

Lo que contradice la lectura de ruptura

Por rigor conviene decir también lo contrario, porque existe.

El día anterior a que se conociera la noticia, la propia embajada cubana informaba en sus redes sociales de un encuentro entre el embajador Monzón y el presidente de la Korea Foundation, Song Guido, quien expresó interés en ampliar el intercambio académico.

Y el acercamiento entre ambos países ha sido efectivo en cooperación humanitaria e intercambio comercial.

Es decir: mientras dos diplomáticos hacían las maletas, el embajador seguía tejiendo relaciones institucionales. Eso no encaja con una retirada política.

La explicación económica sigue siendo, con la información disponible, la más coherente.

El patrón del año, y su excepción

Conviene situar este episodio en el contexto de un año diplomático desastroso para La Habana.

Marzo: Ecuador expulsa a todo el personal de la embajada cubana en Quito.

Marzo: Costa Rica rompe relaciones diplomáticas y cierra su embajada en La Habana.

Julio: el presidente electo de Colombia anuncia la ruptura de relaciones con Cuba.

Agosto: República Dominicana ordena la salida de nueve diplomáticos cubanos.

Septiembre: Cuba reduce a la mitad su misión en Seúl.

Pero hay una diferencia decisiva entre los cuatro primeros casos y este último.

En Ecuador, Costa Rica, Colombia y República Dominicana, la decisión la tomaron los países anfitriones. En Seúl la tomó La Habana.

En los otros casos hubo un comunicado, una nota verbal, una razón invocada. Aquí no hay nada: ni del lado cubano ni del surcoreano.

Lo que hay que vigilar

  • Si se reponen los dos puestos o la misión queda permanentemente reducida.

  • Si aparecen los nombres de los funcionarios retirados.

  • Si Corea del Sur ajusta su presencia en La Habana como respuesta.

  • Si hay pronunciamientos desde Pyongyang.

  • Y si el MINREX ofrece alguna explicación, cosa que hasta ahora no ha hecho.

Lo esencial

Cuba pasó sesenta y cinco años sin relaciones con Corea del Sur. Las restableció en 2024, abrió embajada en 2025 y quince meses después retiró a la mitad de su personal sin decirle a nadie por qué.

Puede ser dinero. Puede ser Pyongyang. Puede ser un problema interno. Puede ser, sencillamente, lo que dicen: una decisión administrativa.

Lo único cierto es que el país anfitrión no lo sabe tampoco. Y en diplomacia, ese silencio nunca es neutral.

Desde Noticuba seguiremos este caso.