Médicos cubanos reclaman 129 millones a la OPS: ¿y los que volvieron a Cuba?

Autor: NotiCuba

Cuatro médicos del programa Mais Médicos demandan a la OPS por trabajo forzoso. El reparto está documentado: 85 % para el régimen, 5 % para la OPS, menos del 10 % para quienes trabajaban. Y hay un detalle que prueba el caso por sí solo.

La demanda

Un grupo de médicos cubanos que trabajó en Brasil bajo el programa Mais Médicos reclama 129 millones de dólares en daños y perjuicios a la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La acusación es grave, sostienen que: 

"el organismo facilitó un esquema del régimen cubano que los sometió a condiciones de trabajo forzoso y le permitió quedarse con la mayor parte de sus salarios."

El caso fue reportado esta semana por el New York Post, y la demanda federal sostiene que la OPS actuó como intermediaria entre los gobiernos de Cuba y Brasil en un sistema que permitió a La Habana obtener miles de millones de dólares mediante el trabajo de sus profesionales.

Los cuatro nombres

Los demandantes principales son Ramona Matos Rodríguez, Tatiana Carballo Gómez, Fidel Cruz Hernández y Russela Margarita Rivero Sarabia. Los cuatro desertaron en Brasil, recibieron después parole humanitario en Estados Unidos y residen en el sur de Florida. Los representa el abogado de Miami Samuel J. Dubbin.

El reparto del dinero

Aquí está el corazón del caso, y son cifras concretas.

Entre 2013 y 2018, el régimen cubano envió 3.500 profesionales de la salud a Brasil y recibió por sus servicios más de 2.300 millones de dólares.

El reparto, según la demanda:

  • 85 % quedó en manos del gobierno cubano

  • 5 % fue para la OPS como comisión por administrar el programa: unos 75 millones de dólares

  • Menos del 10 % llegó a los médicos

Y el dato que permite entenderlo en escala individual: Brasil pagaba 4.080 dólares mensuales por cada médico, casi 49.000 dólares al año.

De esa cantidad, el profesional que hacía el trabajo recibía una fracción.

Los demandantes aseguran además que no fueron informados con claridad de estas condiciones antes de salir de Cuba.

La acusación contra la OPS

El planteamiento jurídico va más allá de reclamar dinero. La demanda sostiene:

"La OPS se convirtió en la creadora, gestora y ejecutora de la empresa a través de la cual Cuba envió a profesionales médicos a Brasil bajo condiciones que constituyen trata de personas según el derecho internacional y el derecho estadounidense."

Su abogado lo formuló así al presentar el caso: los médicos salieron del silencio para mostrar cómo la OPS patrocinó, administró y se benefició de un esquema ilegal elaborado por Cuba y Brasil. Lo calificó de "esclavitud moderna".

Y hay un elemento que hace este litigio históricamente singular: según los abogados, es el primer caso conocido de una organización internacional —dependiente de la Organización Mundial de la Salud y de Naciones Unidas— señalada como socio clave en un esquema de trata de personas.

Los testimonios: cómo vivían

Las descripciones recogidas en el expediente van más allá de lo salarial.

Los médicos denuncian vigilancia, toques de queda, amenazas y presión sobre sus familiares en Cuba. También el uso político del programa, incluidas orientaciones para influir en votaciones locales en Brasil, y castigos para quienes criticaban el sistema o abandonaban las misiones.

Tatiana Carballo Gómez lo resumió en una frase: 

"Nos obligaron a ir a Brasil, nos engañaron y fuimos explotados por nuestra experiencia."

El detalle que prueba el caso por sí solo

Hay un episodio de 2018 que vale más que cualquier testimonio, y conviene recordarlo entero.

Cuando Jair Bolsonaro ganó las elecciones brasileñas, denunció Mais Médicos como un programa de esclavitud moderna y planteó tres condiciones para mantenerlo:

  • Que los médicos cubanos recibieran su salario completo.
  • Que Brasil validara sus títulos médicos.
  • Que se les permitiera traer a sus familias.

Ninguna de las tres afectaba la soberanía cubana. Ninguna exigía un cambio político. Solo pedían que a los médicos se les pagara lo suyo y pudieran vivir con sus hijos.

Cuba no aceptó. Y retiró a sus profesionales del programa.

Claves del caso

Es decir: el régimen prefirió renunciar a todo el convenio antes que permitir que sus médicos cobraran su salario íntegro y estuvieran con sus familias.

Esa decisión, tomada públicamente y documentada, es probablemente el mejor argumento de los demandantes. Y no la escribió ningún abogado.

Dónde está el caso hoy

La batalla legal comenzó en 2018 en el tribunal federal de Miami y sigue activa.

La OPS ha intentado ampararse en la inmunidad que corresponde a las organizaciones internacionales. Pero los tribunales federales han permitido que partes del caso continúen, y recientemente se determinó que cierta cuestión no podía revisarse en esta etapa procesal, por lo que el litigio continuará en el tribunal de distrito.

La organización niega las acusaciones y defiende que actuó dentro del marco legal del programa.

Fue presentada además como demanda colectiva. Si se certifica ese estatus, podrían sumarse los cerca de 3.500 médicos que hoy residen en Estados Unidos. El tribunal decidiría más adelante sobre quienes permanecen en Brasil.

La pregunta que nadie está haciendo

Y aquí llegamos al asunto que este caso deja fuera del foco.

¿Qué pasa con los médicos que fueron a Brasil y regresaron a Cuba?

Los que cumplieron su misión y volvieron. Los que regresaron porque tenían hijos pequeños en la isla, padres enfermos o una casa que no podían abandonar. Los que no desertaron, no por falta de motivos, sino porque su familia estaba del otro lado del mar.

Esos médicos hicieron exactamente el mismo trabajo. Generaron exactamente los mismos ingresos. Cobraron exactamente la misma fracción.

Y hoy no figuran en ninguna demanda.

La acción colectiva contempla a quienes residen en Estados Unidos y, eventualmente, a quienes están en Brasil. Nadie ha planteado públicamente cómo podrían incorporarse los que están en Cuba.

Por qué no pueden hablar

La respuesta es sencilla y brutal: porque hacerlo tiene un costo que ellos no pueden pagar.

Sumarse a una demanda exige identificarse. Un médico en Cuba que aparezca como demandante contra un esquema del Estado queda automáticamente expuesto.

  • El aparato que los vigilaba en Brasil sigue operando en la isla. Los propios testimonios del caso describen la presión sobre familiares como método de control. Ese mecanismo no se desactivó cuando terminó el programa.
  • Hay consecuencias laborales y legales. Quienes han criticado públicamente el sistema de misiones han enfrentado sanciones profesionales.
  • Está el factor familiar. Alguien con hijos, padres y trabajo en Cuba no arriesga todo eso por una reclamación que podría tardar años y quizás nunca cobre.

El silencio como evidencia

Aquí hay algo que merece señalarse, porque tiene peso argumental.

El programa Mais Médicos terminó para Cuba en 2018. Han pasado ocho años.

La lectura sobre Mais Médicos

Y quienes participaron en él y regresaron a la isla siguen sin poder hablar públicamente de lo que vivieron, de cuánto cobraron o de las condiciones en que trabajaron.

Ese silencio no es indiferencia. Es coacción sostenida.

Y refuerza, sin quererlo, el argumento central de los demandantes: un programa laboral cuyos participantes no pueden discutirlo ocho años después describe exactamente el tipo de control que la demanda alega.

Si aquello hubiera sido una misión voluntaria y bien remunerada, sus protagonistas estarían contándola con orgullo.

Qué podrían hacer los que están en la isla

Sin sustituir la asesoría legal, hay cosas que sí están al alcance de quien esté en esa situación:

Conservar la documentación. Contratos, asignaciones, comprobantes de los pagos recibidos en Brasil, correspondencia oficial. Esa evidencia no caduca y puede ser decisiva más adelante.

  • Documentar en privado. Escribir el testimonio propio, con fechas, lugares y cifras, y guardarlo en un lugar seguro o con alguien de confianza fuera de la isla.
  • Conocer la existencia de la acción colectiva. En el sistema legal estadounidense, la presentación de una demanda colectiva puede tener efectos sobre los plazos de prescripción para los miembros potenciales de la clase. Eso significa que el tiempo no necesariamente corre en contra mientras el caso siga abierto.
  • Contactar organizaciones especializadas. Existen entidades de derechos humanos que documentan estos casos manteniendo la confidencialidad de la fuente.

Y una precisión importante: nadie debería exponerse por una reclamación económica. La prioridad de quien vive bajo ese sistema es su seguridad y la de su familia. La documentación puede esperar. La represalia, no.

Lo esencial

Cuatro médicos que lograron salir reclaman 129 millones de dólares por un trabajo que hicieron miles.

Ganen o pierdan, su caso ya logró algo: puso sobre la mesa de un tribunal estadounidense el mecanismo completo, con porcentajes, con nombres y con cifras.

Pero conviene no olvidar la aritmética de fondo. De los miles de cubanos que pasaron por Mais Médicos, solo una parte pudo quedarse fuera y reclamar.

El resto volvió. Y sigue callado.

Ellos hicieron el mismo trabajo, produjeron los mismos ingresos y cobraron la misma fracción. La única diferencia es que no pudieron irse.

Desde Noticuba seguiremos este caso.