Escalada peligrosa: EE UU e Irán se atacan y Trump advierte que "Irán dejará de existir"

Autor: NotiCuba

Resumen (240 caracteres): Nueva escalada entre EE UU e Irán: tras ataques iraníes a buques en Ormuz, Washington bombardeó Irán, y Teherán golpeó bases estadounidenses en Kuwait y Baréin. Trump amenazó con que "Irán dejará de existir".

La paz en el Golfo Pérsico vuelve a tambalearse, y esta vez de forma peligrosa. Estados Unidos e Irán intercambiaron una nueva oleada de ataques que ha puesto contra las cuerdas el frágil alto el fuego firmado apenas semanas atrás. Washington bombardeó objetivos militares iraníes, Teherán respondió golpeando bases estadounidenses en Kuwait y Bahréin, y el presidente Donald Trump lanzó una de sus amenazas más extremas, advirtió que: La República Islámica de Irán dejará de existir, si los ataques continúan. La comunidad internacional contiene la respiración.

Cómo empezó: del ataque en Ormuz a los bombardeos de EE.UU.

El detonante de esta escalada está, una vez más, en el estrecho de Ormuz. Todo se aceleró cuando drones iraníes atacaron buques comerciales que navegaban por el estrecho, entre ellos un carguero con bandera de Singapur y, al día siguiente, un petrolero. Los ataques se produjeron en una ruta cercana a la costa de Omán que Estados Unidos había despejado de minas, pero que Irán no reconoce: Teherán exige que los barcos usen únicamente los corredores que él mismo designa, más próximos a su litoral.

La respuesta de Washington fue inmediata. Aviones estadounidenses bombardearon varios objetivos militares en la costa iraní —depósitos de misiles y drones, además de instalaciones de radar costero—, en lo que el Mando Central de EE.UU. (CENTCOM) describió como una "respuesta contundente" a la agresión continuada de Irán contra el tráfico marítimo. Para el Gobierno estadounidense, Teherán había violado el acuerdo de alto el fuego.

La represalia de Irán: bases en Kuwait y Bahréin bajo fuego

La reacción iraní no tardó en llegar. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) confirmó que había lanzado misiles balísticos y drones contra instalaciones militares estadounidenses en dos países aliados de Washington: la base aérea de Ali Al Salem, en Kuwait, y la sede de la Quinta Flota de la Marina de EE.UU., en Baréin. Irán enmarcó los ataques como una acción de "autodefensa".

Las consecuencias se sintieron de inmediato. En Bahréin, un edificio residencial en la gobernación de Muharraq quedó gravemente dañado por el impacto de un dron, y la vecina Catar confirmó la muerte de uno de sus ciudadanos por la metralla de las operaciones militares en la región. Un funcionario estadounidense, no obstante, aseguró que los ataques iraníes no alcanzaron ninguno de sus objetivos previstos, y CENTCOM desmintió la versión de Teherán de haber golpeado un destructor de la Marina, calificándola directamente de mentira.

La amenaza de Trump: "Irán dejará de existir"

En medio de los bombardeos, el presidente Donald Trump recurrió a su red social, Truth Social, para enviar un mensaje tan directo como amenazante. Confirmó que aviones estadounidenses habían atacado depósitos de misiles y drones y sitios de radar costero iraníes por violar "otra vez" el alto el fuego, y deslizó una frase cargada de desdén: 

"Es muy posible que nunca aprendan."

Claves del caso

A continuación, elevó el tono hasta un punto inédito. Advirtió que puede llegar un momento en que Washington ya no pueda "ser razonable" y se vea obligado a "completar militarmente el trabajo" que, a su juicio, comenzó con éxito. Y remató con la amenaza más grave: 

"¡Si eso sucede, la República Islámica de Irán dejará de existir!."

La frase, una advertencia apenas velada de cambio de régimen o destrucción del Estado iraní, marcó el momento más tenso de esta nueva fase. Irán, por su parte, respondió advirtiendo que podría suspender por completo las negociaciones si Washington mantiene sus ataques.

Ormuz, el polvorín: por qué el estrecho lo cambia todo

Para entender la gravedad del momento hay que mirar al mapa. El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más estratégicos del planeta: por él circulaba, antes de la guerra, cerca del 20% del petróleo y el gas natural del mundo. Quien controla Ormuz, controla una llave maestra de la economía global.

Ahí está el corazón del conflicto. Mientras Estados Unidos y un grupo marítimo multinacional impulsan la reapertura del estrecho con rutas que evitan el control iraní, como el corredor cercano a Omán, Irán considera que esa vía es su principal carta de negociación y se niega a perderla. Por eso cada barco que cruza por una ruta no autorizada se convierte en un potencial detonante. La Organización Marítima Internacional llegó a suspender la evacuación de buques varados en la zona tras los ataques, y advirtió que no la reanudaría sin garantías de paso seguro.

Condena regional, riesgo global y el golpe a los mercados

La ofensiva iraní contra Kuwait y Baréin desató una ola de condenas en todo el mundo árabe. Baréin la calificó de "escalada peligrosa", Kuwait denunció una "flagrante violación" de su soberanía, y países como Emiratos Árabes Unidos, Catar, Jordania y Omán reclamaron contención y diálogo. En Estados Unidos, además, crecen las voces críticas: el congresista Ro Khanna acusó a Trump de violar la Resolución de Poderes de Guerra y exigió detener el conflicto de inmediato.

La lectura sobre EE UU

Más allá de la diplomacia, el impacto económico es la otra gran preocupación. Una escalada de esta magnitud en una arteria energética como Ormuz golpea de lleno a los mercados: los analistas advierten que la incertidumbre presionará al alza el precio del petróleo y, con él, el del combustible a nivel global, además de sacudir las bolsas. Por ahora, el conflicto sigue su curso, con un alto el fuego más teórico que real, una región en vilo y un mundo que observa, preocupado, cómo cada nuevo ataque acerca un poco más el peligro de una guerra a gran escala.