Marco Rubio, calificó a los dirigentes del Gobierno de Cuba como "comunistas incompetentes" durante una reunión del equipo de gobierno encabezada por el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. La frase, fue dicha ante el gabinete y no fue un exabrupto aislado: llega días antes de que expire, el próximo 5 de junio, el plazo fijado por Washington a las empresas extranjeras para que rompan con el conglomerado militar cubano GAESA o se expongan a sanciones.
Un mensaje sin matices desde la Casa Blanca
El propio Trump le pidió a Rubio una actualización sobre Cuba y Venezuela. El jefe de la diplomacia estadounidense, de origen cubano, no se anduvo con rodeos: dijo que la isla atraviesa "muchos problemas" porque la gobierna un grupo de "comunistas incompetentes", y remató con la frase que recorrió los titulares:
"ser comunista ya es malo, pero ser un comunista incompetente es lo peor."
Rubio se refiere a la crisis como una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense. Su argumento es geográfico además de ideológico y dijo:
"Tener un Estado fallido a apenas 90 millas de las costas de Estados Unidos, es un riesgo imposible de ignorar."
Directamente apuntó contra GAESA, el emporio de las Fuerzas Armadas cubanas, y lo acusó de manejar cerca del 70% de la economía sin que un solo peso de sus ingresos llegue al pueblo cubano.
Entre tanto, dejó entreabierta la puerta del diálogo, aseguró que Washington seguirá conversando con La Habana y que busca "algo bueno" para el pueblo cubano. Esa mezcla de crítica aplastante y de mano tendida a la vez resume la estrategia de presión y negociación simultáneas que la administración Trump aplica sobre la isla.
El 5 de junio: la cuenta atrás para las empresas extranjeras
El telón de fondo es una de las ofensivas económicas más agresivas de Washington contra Cuba en años. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro (OFAC) fijó el 5 de junio de 2026 como fecha límite para que las empresas e instituciones financieras extranjeras liquiden todas sus operaciones que involucren a GAESA o a cualquier entidad en la que el conglomerado posea, directa o indirectamente, una participación del 50% o más. Quien siga vinculado después de esa fecha quedará expuesto a sanciones secundarias.
Claves del caso
La medida se apoya en la Orden Ejecutiva 14404, firmada por Trump el 1 de mayo, y en las designaciones que Rubio anunció el 7 de mayo. La orden crea un nuevo programa de sanciones bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional y, por primera vez, castiga a personas y entidades financieras extranjeras que hagan negocios con el entramado militar de la isla.
Las personas y empresas bajo jurisdicción estadounidense no gozan de ese período de gracia: tienen prohibido operar con GAESA desde diciembre de 2020, cuando el conglomerado entró en la lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN). El plazo del 5 de junio es, en la práctica, una ventana para que las firmas extranjeras cierren cuentas, ejecuten las últimas transacciones y se desvinculen de forma ordenada antes de quedar en la mira.
¿Qué es GAESA? Y ¿Por qué está en el centro de la diana?
Si queremos medir el alcance de la medida tenemos que saber ¿qué es GAESA?. El conglomerado (dirigido desde 2022 por la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera, también sancionada) este conglomerado es la columna vertebral económica del Estado cubano y bajo su dirección operan hoteles, marinas, puertos, aeropuertos, tiendas en divisas, inmobiliarias, zonas francas y buena parte del sistema financiero de Cuba, además su brazo turístico, Gaviota, controla gran parte de la infraestructura hotelera de la Isla, y su filial AUSA administra la estratégica Zona Especial de Desarrollo del Mariel.
El Departamento de Estado lo describió como el corazón del sistema cleptocrático cubano y calculó que sus ingresos probablemente triplican el presupuesto del Estado, además de manejar hasta 20.000 millones de dólares en activos en el exterior. Para Washington, ahogar a GAESA equivale a cortar el dinero que sostiene a la cúpula militar y política. El problema para las empresas es que casi no se puede hacer negocios en Cuba sin rozar de algún modo su red.
La estampida empresarial ya comenzó
Las consecuencias de dicha medida no esperaron al 5 de junio. Las navieras CMA CGM y Hapag-Lloyd suspendieron sus operaciones en puertos cubanos, un golpe directo a la maltrecha logística de la isla. La minera canadiense Sherritt International, principal socio extranjero en níquel y cobalto, también emprendió la salida, uno de los reveses más duros para la minería cubana en años.
El sector hotelero es de los más expuestos. Las grandes cadenas españolas (sobre todo las mallorquinas, que durante décadas hicieron de Cuba uno de sus mercados estrella) operan muchos hoteles mediante acuerdos con empresas de Gaviota, justo el brazo de GAESA en la mira. Analistas anticipan que firmas financieras y hoteleras de España, Panamá y México podrían seguir el mismo camino, en lo que describen como el inicio de una reconfiguración de la presencia empresarial extranjera en la isla.
Máxima presión: sanciones, petroleros y planes de contingencia
La ofensiva contra GAESA es apenas una pieza de una campaña mucho mayor. Desde enero de 2026, la administración Trump impuso más de 240 sanciones al Gobierno cubano e interceptó al menos siete tanqueros cargados de petróleo, lo que, según cifras oficiales, redujo las importaciones energéticas de la isla entre un 80% y un 90%. El resultado es una crisis económica y de combustible que se cuenta entre las peores de las últimas seis décadas.
La presión escaló tanto que, según reveló el sitio Axios, Estados Unidos ensayó planes de contingencia militar por si el régimen cubano colapsa este verano: el Comando Sur (SOUTHCOM) habría realizado un ejercicio de planificación multiagencial para responder a un eventual escenario de caos en la isla. Funcionarios consultados aclararon que no hay ninguna invasión planeada ni inminente, pero dejaron claro que el aparato de seguridad se prepara para distintos desenlaces. Rubio, por su parte, ya había advertido que en las próximas semanas podrían anunciar nuevas medidas.
Respuesta de La Habana
Cuba no se quedó callada. Denunció las nuevas sanciones ante la Organización Mundial del Comercio y respondió a las declaraciones de Rubio en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde acusó a Washington de orquestar una agresión económica diseñada para asfixiar al país. La Habana sostiene que el bloqueo y las sanciones, y no la gestión de su propio modelo, son la causa principal del deterioro económico.
La lectura sobre Rubio a Cuba
El 5 de junio está a la vuelta de la esquina, la incógnita es qué pasará al día siguiente. La fecha marca un punto de inflexión tanto para las empresas extranjeras que aún mantienen contratos en Cuba como para una economía que depende en gran medida de los sectores que controla GAESA. Lo que ocurra después dirá si la apuesta de máxima presión de Washington fuerza el cambio que busca o tensa aún más una relación que vuelve a estar al rojo vivo.






