EE UU prepara un informe que señala a Cuba como promotor histórico de la izquierda radical

Autor: NotiCuba

El Departamento de Estado prepara un informe que señala al régimen cubano como promotor histórico de la izquierda radical durante casi siete décadas. El documento, aún sin publicar, apunta a grupos como Code Pink y The People's Forum.

Claves del caso

Un nuevo frente se abre en la ofensiva de Washington contra La Habana, esta vez en el terreno de las ideas. El Departamento de Estado de Estados Unidos prepara un informe en el que señala al régimen cubano como promotor histórico de movimientos de izquierda radical durante casi siete décadas, analizando su presunta influencia tanto en Estados Unidos como en otros países. El documento, todavía no publicado en su totalidad, ya ha generado un intenso debate, pues apunta directamente a organizaciones y figuras del activismo estadounidense. Conviene precisar, de entrada, que se trata de acusaciones aún no respaldadas públicamente con pruebas completas.

Un informe que apunta a casi siete décadas de influencia

La existencia del documento fue adelantada por el medio estadounidense Breitbart, que asegura haber tenido acceso anticipado a extractos. La propia cuenta oficial del Departamento de Estado dio verosimilitud a la información al anunciar en redes la próxima publicación de un informe que, según su titular, expone los presuntos vínculos de Cuba con la "agitación de izquierda radical" en América.

La tesis central es contundente. Según la fuente citada, el informe concluye que:

"durante casi siete décadas, el régimen cubano ha desempeñado un papel indispensable" en prácticamente todas las insurgencias, revoluciones y movimientos militantes de extrema izquierda más relevantes del hemisferio occidental y de otras regiones."

De confirmarse su contenido, se trataría de una de las acusaciones oficiales más amplias formuladas por Washington sobre la influencia política e ideológica de La Habana dentro del territorio estadounidense desde 1959.

Code Pink en el foco: viajes, los "Cinco" y el giro de 2017

Uno de los capítulos centrales del documento está dedicado a Code Pink, organización fundada en 2002 y conocida por sus campañas contra la política exterior estadounidense. Según el informe, el grupo mantuvo desde sus inicios una posición cercana al Gobierno cubano: varios de sus integrantes viajaron con frecuencia a La Habana y respaldaron, en los años 2000, la campaña internacional por la liberación de los cinco agentes de inteligencia cubanos condenados en Estados Unidos por espionaje.

El documento sostiene, además, que la organización experimentó un giro político tras el matrimonio, en 2017, de una de sus dirigentes, Jodie Evans, con el empresario Neville Roy Singham. Según el Departamento de Estado, a partir de entonces una parte significativa del financiamiento de Code Pink, alrededor de una cuarta parte, según algunas versiones, procedió de entidades vinculadas a Singham, identificado por diversas investigaciones estadounidenses como un importante financiador de grupos de izquierda. El informe afirma que, desde ese momento, el grupo amplió su agenda para defender posiciones favorables a China y a otros gobiernos considerados adversarios de Washington.

Medea Benjamin, The People's Forum y las redes de financiamiento

El informe también menciona a figuras concretas. Entre ellas, la fundadora de Code Pink, Medea Benjamin, de quien el documento recuerda que residió en Cuba entre 1979 y 1983 antes de crear la organización. A ella se suma Manolo de los Santos, director de The People's Forum, otra de las entidades señaladas, con sede en Nueva York.

Precisamente The People's Forum aparece en el informe como uno de los principales receptores de los fondos vinculados a Singham. De este modo, el documento traza una supuesta red que conectaría el financiamiento, el activismo y la afinidad ideológica con La Habana y otros gobiernos. Es importante subrayar, no obstante, que la mención de nombres propios y de flujos de dinero se basa, hasta ahora, en extractos filtrados y no en un documento oficial con pruebas detalladas y verificables a disposición del público.

Un informe aún sin publicar: las pruebas y las dudas

Y ese es, quizás, el punto más delicado. La versión íntegra del informe todavía no ha sido divulgada oficialmente, por lo que ni las pruebas concretas ni la metodología empleada han podido ser examinadas de forma independiente. Por ahora, lo que circula son adelantos periodísticos y extractos, legitimados en parte por la difusión que el propio Departamento de Estado hizo en sus redes.

Existen, además, señales que invitan a la cautela. Según reportó el medio Diario Red, el Departamento de Estado habría pedido a varias embajadas estadounidenses información sobre organizaciones de izquierda en distintos países, pero las respuestas obtenidas no habrían coincidido plenamente con la narrativa promovida por Washington. Ese dato sugiere que la elaboración del informe no ha estado exenta de tensiones internas, y refuerza la necesidad de esperar a su publicación completa antes de dar por probadas sus conclusiones.

Presión sobre Cuba y reacción de los señalados

El informe no surge en el vacío, sino en el marco de la política de máxima presión de la administración de Donald Trump hacia Cuba, que en los últimos meses ha incluido numerosas sanciones contra funcionarios y entidades del régimen. En esa misma línea, el Departamento del Tesoro ya investigaba a organizaciones y líderes de la izquierda estadounidense por una posible violación de leyes y sanciones al apoyar a La Habana, e incluso se habrían emitido citaciones administrativas a algunas de estas figuras.

La lectura sobre EE UU

Por otro lado, los grupos y activistas señalados rechazan esta lectura. Organizaciones como Code Pink se presentan a sí mismas como movimientos pacifistas y antibelicistas, y sus defensores denuncian que se trata de una campaña de persecución política contra quienes critican la política exterior de Washington. Este choque de relatos anticipa que, cuando el informe se publique, difícilmente pondrá fin al debate: más bien lo intensificará. Por ahora, la prudencia aconseja tratar sus afirmaciones como lo que son, acusaciones pendientes de sustanciación, y esperar a conocer el documento completo y las pruebas que lo respaldan.