Lo que reportó El Mundo
El diario español El Mundo publicó esta semana un reportaje sobre el incremento de la actividad militar estadounidense en Puerto Rico, en medio de las tensiones con el Gobierno cubano y tras las advertencias de Donald Trump de que no descarta una intervención militar en la isla.
El foco está en la antigua Base Naval Roosevelt Roads, en el municipio de Ceiba, al este de Puerto Rico.
Cerrada desde 2004, la instalación fue reactivada a partir de noviembre de 2025 con una inversión proyectada de 79 millones de dólares en modernización eléctrica con fondos federales.
Hoy, según ese reportaje, opera de nuevo a pleno rendimiento.
Qué es Roosevelt Roads
Para entender la magnitud del regreso conviene saber de qué instalación hablamos.
Roosevelt Roads fue comisionada como base en 1943. Se extiende sobre unas 3.500 hectáreas en la costa este de Puerto Rico e incluye carreteras internas, escuelas, hospitales y miles de viviendas para personal militar.
Su pista es capaz de recibir aviones de transporte militar de gran tamaño, y sobre su infraestructura opera hoy el aeropuerto regional José Aponte de la Torre.
Su valor no es simbólico, es geográfico:
"permite desplegar unidades con rapidez hacia Cuba, República Dominicana, Venezuela y el resto del Caribe."
La herida de Vieques
Y aquí está la capa histórica que ningún puertorriqueño ha olvidado, aunque casi nadie la mencione en esta cobertura.
Roosevelt Roads cerró en 2004 tras años de protestas por el uso de la isla de Vieques como campo de tiro de la Marina estadounidense.
Aquella movilización ciudadana —una de las más masivas de la historia reciente de Puerto Rico— logró lo que parecía imposible: que la Marina se retirara.
Durante los veintiún años siguientes se intentó transformar el complejo en un polo turístico y residencial. Ninguno de esos planes prosperó. La mayor parte del terreno permaneció en el abandono.
Ahora los aviones volvieron.
Los números del despliegue
Las cifras conocidas dibujan un dispositivo considerable:
Más de 1.300 infantes de Marina integran la Fuerza de Combate Litoral-24, unidad táctica desplegada en el Caribe bajo el estandarte de la Operación Lanza del Sur.
Más de 8.100 militares participan en ejercicios realizados en Puerto Rico entre mayo y agosto de 2026, según confirmó la propia gobernadora.
El acuerdo firmado entre el Gobierno de Puerto Rico y la Marina para el uso de Roosevelt Roads comprende además las bases de Ramey, en Aguadilla, y Muñiz.
Las aeronaves y las unidades
El inventario de lo que ha aterrizado allí es igualmente elocuente.
Un análisis de la Universidad de Navarra señala que aeronaves F-35, P-8 Poseidon y C-17 Globemaster han utilizado las instalaciones como parte del dispositivo estadounidense en la región.
En octubre de 2025, cazas F-35B Lightning II del Escuadrón de Ataque de Caza de la Infantería de Marina (VMFA-225) operaban desde el aeropuerto José Aponte de la Torre. El Departamento de Defensa los describió entonces como "listos para enfrentar a los cárteles".
Claves del caso
También despegaron desde Puerto Rico escuadrones de cazas F-22, y el buque USS Iwo Jima atracó en la costa de Ponce.
En Ramey se documentó la presencia de al menos una decena de F-35.
Y en el campamento Santiago, el 18 de abril de 2026, infantes de marina del 22.º MEU realizaron un ejercicio de tiro real.
La voz de los vecinos
El testimonio recogido en el reportaje describe cómo se vive todo esto desde el suelo.
Manuel Martínez, vecino de Ceiba, lo contó así:
"Prenden los aviones casi todos los días, incluso por la noche. Parece que es para tenerlos listos para combate y se paraliza todo cuando están en esas prácticas."
Los residentes aseguran que las maniobras son diarias desde el inicio del verano. La actividad aérea se ha convertido, sencillamente, en parte de la cotidianidad.
La gobernadora: "logístico" y la frase que no encaja
La posición oficial de Jenniffer González Colón merece un examen cuidadoso, porque contiene una tensión interna.
En junio, la gobernadora confirmó que más de 8.100 militares participarían en las maniobras, pero las describió como operaciones principalmente logísticas y aseguró que no contemplaban el empleo de armamento.
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Sin embargo, según recogió el análisis de un medio cubano independiente, la propia González Colón llegó a hablar en mayo de la posibilidad de una guerra contra Cuba "en las próximas semanas".
Esas dos declaraciones no encajan del todo. Una describe ejercicios administrativos; la otra anticipa un conflicto armado.
Los movimientos que sí apuntan a Cuba
Hay tres episodios que resultan más significativos que las cifras generales:
Mayo de 2026. Fort Buchanan —sede del 1st Mission Support Command, encargado de facilitar el despliegue rápido de tropas desde el Caribe— informó que el Ejército movilizó desde Puerto Rico a cientos de militares hacia una misión no identificada. Ocurrió horas después de que Washington imputara formalmente a Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
Junio de 2026. Tras la visita del secretario de Guerra Pete Hegseth a la base naval de Guantánamo, la Fuerza de Combate Litoral-24 realizó misiones de entrenamiento desde el buque anfibio USS Fort Lauderdale hacia aguas cercanas a las costas cubanas.
17 de junio. Marines del 24.º Batallón Expedicionario ejecutaron prácticas nocturnas de respuesta rápida en Roosevelt Roads.
Entrenar de noche, cerca de la costa cubana, desde un buque anfibio, no es una actividad logística.
Las protestas puertorriqueñas
La militarización no se está aceptando en silencio.
La lectura sobre Roosevelt Roads
Organizaciones puertorriqueñas han rechazado el aumento de la presencia militar en el territorio, y en febrero de 2026 se produjeron varias manifestaciones frente a instalaciones militares.
Para buena parte de la isla, este despliegue reabre un debate que creían cerrado en 2004: el de vivir bajo un dispositivo bélico decidido desde fuera.
La reacción de La Habana
El canciller Bruno Rodríguez rechazó en mayo que Cuba represente una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, y calificó de "desastrosa" una eventual agresión militar.
Y según The New York Times, citado por El Mundo, el Gobierno cubano habría reforzado la seguridad alrededor de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel ante el temor de una eventual operación estadounidense.
Ese detalle es revelador por sí mismo: independientemente de lo que Washington planee, La Habana se está comportando como si el riesgo fuera real.
El límite que hay que decir
Y ahora la precisión que ninguna cobertura responsable debería omitir.
Este despliegue no constituye, por sí mismo, la confirmación de una operación contra Cuba.
Washington no ha anunciado una orden de ataque ni ha hecho público ningún plan de intervención. La reactivación de Roosevelt Roads comenzó vinculada a la Operación Lanza del Sur, una campaña del Comando Sur dirigida a interceptar rutas del narcotráfico, y cobró protagonismo durante la ofensiva contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
Es más: hace apenas dos semanas, reportes de Bloomberg indicaron que la administración habría decidido postergar un posible despliegue militar contra Cuba, concentrándose en las sanciones y la presión económica.
Lo que existe es capacidad e infraestructura, no una decisión anunciada. Y son cosas distintas.
Lo que sí se puede concluir
Con todo lo verificable sobre la mesa, estas son las conclusiones defendibles:
El dispositivo es real y creciente. Setenta y nueve millones de dólares no se invierten en una base para hacer ejercicios administrativos.
La geografía importa. Roosevelt Roads existe para proyectar fuerza rápidamente hacia el Caribe, y Cuba está en ese radio.
El encuadre cambió. Empezó como operación antinarcóticos contra Venezuela. Con Maduro capturado en enero, el foco se desplazó.
Nadie ha decidido nada públicamente. Ni una fecha, ni un objetivo, ni una orden.
Y para los puertorriqueños hay una conclusión adicional, más incómoda: veintiún años después de haber logrado que la Marina se fuera de Vieques, vuelven a escuchar los aviones desde la ventana.
Desde Noticuba seguiremos informando.