La represión del régimen cubano vuelve a golpear donde más duele. Una madre denunció entre lágrimas que su hijo de apenas 13 años fue detenido y brutalmente golpeado por la Policía durante las recientes protestas en La Habana. El niño, identificado como Alex Javier Hernández González, permanece privado de libertad en un centro de internamiento para menores conocido como "El Combinadito", en un caso que ha indignado a la opinión pública dentro y fuera de la Isla y que confirma, una vez más, que a la hora de reprimir el descontento, a las autoridades no les importa la edad de quienes protestan.
Qué denunció la madre
El testimonio, difundido en un video en redes sociales, es estremecedor. La mujer relató que su hijo fue arrestado de forma violenta por agentes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) durante el operativo desplegado para reprimir la protesta que se produjo el pasado miércoles en Santiago de las Vegas, en el municipio habanero de Boyeros. Los vecinos se habían lanzado a la calle, una vez más, para exigir el fin de los interminables apagones que asfixian a la capital.
Según la madre, pudo ver a su hijo tras la detención y, más allá de lo que él le contó, comprobó con sus propios ojos las huellas de la golpiza. Las fotografías que ella misma difundió muestran heridas en el rostro, el cuello y la espalda del menor. Del relato se desprende un detalle especialmente doloroso:
"Alex Javier habría dicho a los policías que era menor de edad con la esperanza de que dejaran de golpearlo, pero, lejos de detenerse, la agresión habría continuado."
La mujer también contó que, cuando fue a verlo, el niño le pidió entre lágrimas que llamara a su papá.
Recluido en "El Combinadito"
Tras la detención, Alex Javier Hernández González fue trasladado al centro de internamiento para menores que se encuentra bajo la jurisdicción del Ministerio del Interior (MININT), ubicado en Guanabacoa y conocido popularmente como "El Combinadito". Allí permanece privado de libertad, según confirmaron su familia y diversas organizaciones.
Claves del caso
Ese centro no es un nombre nuevo en los expedientes de la represión cubana. Por sus instalaciones han pasado otros menores detenidos en el contexto de protestas antigubernamentales, algunos de los cuales denunciaron haber sido golpeados también dentro de la prisión.
"La sola idea de un niño de 13 años encerrado en un recinto penitenciario, lejos de su familia y tras haber sufrido una agresión física, resulta difícil de asimilar y ha multiplicado la ola de solidaridad e indignación en las redes."
El respaldo de las organizaciones de derechos humanos
La denuncia de la madre no ha quedado aislada. Organizaciones independientes como Cubalex, Justicia 11J y el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (Iclep) corroboraron el caso y lo hicieron público. El Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (Ocle), un proyecto del Iclep, registró lo ocurrido bajo la categoría de "agresiones físicas", al considerarlo un presunto acto de violencia contra un menor durante la represión de las manifestaciones ciudadanas.
La lectura sobre La Habana
Estas organizaciones exigieron a las autoridades esclarecer los hechos e investigar las denuncias de violencia policial. Además, reclamaron que se proteja la integridad física y psicológica de Alex Javier, que se mantenga informada a su familia sobre su situación y que se respeten las garantías reforzadas que el derecho internacional reconoce a toda persona menor de edad privada de libertad.
"Ningún niño, debería ser víctima de violencia estatal ni permanecer detenido por ejercer —o por sospecha de ejercer— el derecho a la protesta."
Un patrón que se repite: la represión no perdona la edad
El caso de Alex Javier no es un hecho aislado, sino la enésima muestra de un patrón profundamente preocupante. A la hora de sofocar el disenso o cualquier manifestación de descontento, el régimen cubano no distingue edades. Ya durante las masivas protestas del 11 de julio de 2021, varios de los arrestados no habían alcanzado la mayoría de edad. Uno de los casos más recordados es el de un adolescente de 16 años que fue alcanzado en una pierna por un disparo de la Policía en la comunidad de La Güinera, en Arroyo Naranjo.
Las organizaciones que documentan la represión han alertado en repetidas ocasiones sobre la presencia de menores entre los presos políticos cubanos, algunos condenados a años de cárcel por delitos como "sedición". A lo largo de 2026, en el marco de la creciente ola de protestas por la crisis energética, varios niños y adolescentes han sido detenidos.
"Cada uno de esos casos representa no solo una tragedia individual, sino una grave violación de los derechos de la infancia."
La crisis que empuja a un pueblo a la calle
Detrás de estas protestas —y de la represión que desatan— hay una realidad insostenible. La falta de electricidad, agravada por una crisis energética sin precedentes, ha llevado a miles de cubanos a manifestarse en distintos barrios de La Habana y de todo el país. Los apagones, que en muchos casos superan las 20 horas diarias, se combinan con la escasez de agua, alimentos y medicinas para hacer la vida cotidiana prácticamente inviable.
En ese contexto de desesperación, las protestas se han vuelto cada vez más frecuentes, y con ellas los operativos represivos.
"El caso de Alex Javier Hernández González pone rostro —el rostro de un niño golpeado— a las consecuencias más crudas de esa represión."
Mientras su madre pide justicia y la comunidad internacional observa, su historia se convierte en un símbolo doloroso de lo que significa crecer bajo un sistema dispuesto a levantar la mano incluso contra sus niños. La exigencia es clara y urgente: la liberación del menor, el respeto a su integridad y el fin de la violencia contra quienes solo reclaman el derecho a vivir con dignidad.





