Rusia no exportará combustible hasta 2027: un nuevo golpe para la Cuba de los apagones

Autor: NotiCuba

Rusia extendió hasta enero de 2027 la prohibición de exportar gasolina y diésel por la escasez que causaron los ataques a sus refinerías. La medida reduce aún más las opciones de combustible de Cuba, en plena crisis y apagones.

Las malas noticias para Cuba se acumulan. Rusia, uno de los pocos aliados que aún podían ofrecer un salvavidas energético a la isla, decidió extender hasta 2027 la restricción de sus exportaciones de gasolina y diésel, debido a la grave escasez interna provocada por los ataques a sus refinerías. La medida reduce todavía más las ya limitadas opciones de combustible para Cuba, un país profundamente dependiente de las importaciones ante el deterioro de su producción nacional. Con este nuevo obstáculo, la pregunta que angustia a millones de cubanos vuelve a hacerse inevitable: ¿qué pasará ahora?

La decisión de Moscú: prohibición hasta enero de 2027

El Gobierno ruso amplió la prohibición de exportar gasolina, diésel y otros derivados del petróleo, que ahora estará vigente desde el 1 de agosto de 2026 hasta el 31 de enero de 2027. La restricción, introducida a principios de año, debía expirar a finales de julio, pero las autoridades decidieron mantenerla durante seis meses más ante los déficits internos y el aumento sostenido de los precios. Las medidas abarcan la gasolina, el diésel, el combustible marítimo y otros gasóleos.

El objetivo declarado de Moscú es: 

"estabilizar su propio mercado y garantizar el abastecimiento interno antes que las ventas al exterior."

Claves del caso

En paralelo, el Kremlin ordenó priorizar el suministro a los agricultores durante la temporada de cosecha y adoptó medidas para facilitar las compras de combustible de las instituciones públicas. Es decir, Rusia se blinda de puertas adentro, y todo lo que no sea consumo interno pasa a un segundo plano.

La causa: los ataques a las refinerías rusas

El origen de esta decisión está en el frente de guerra. La crisis de combustible que atraviesa Rusia es consecuencia directa de los ataques ucranianos contra sus refinerías, que se han intensificado a lo largo de 2026. Según distintas estimaciones, Ucrania ha golpeado la mayoría de las grandes plantas de procesamiento del país, dejando fuera de servicio una parte muy significativa de la capacidad total de refinación rusa.

El impacto ha sido severo: la producción de combustible cayó a sus niveles más bajos en más de dos décadas, el precio medio de la gasolina se disparó y se registraron colas y racionamiento en gasolineras de numerosas regiones, algunas de las cuales llegaron a declarar el estado de emergencia. En este contexto, Moscú no está en condiciones de exportar excedentes que, sencillamente, ya no tiene. Y esa realidad repercute directamente en sus socios más dependientes, entre ellos Cuba.

Excepciones que no alcanzan para salvar a Cuba

La prohibición rusa contempla algunas excepciones. En concreto, se mantienen las exportaciones vinculadas a acuerdos intergubernamentales entre Estados y los envíos destinados a la ayuda humanitaria. En teoría, esa puerta entreabierta podría permitir que Cuba siguiera recibiendo algún tipo de suministro por la vía de los pactos oficiales entre La Habana y Moscú.

Sin embargo, la experiencia reciente invita al pesimismo. A finales de marzo, Rusia envió unos 700.000 barriles de crudo a la terminal de Matanzas, que fueron procesados en la refinería de Cienfuegos. El problema es que ese cargamento cubrió apenas una octava parte de la demanda mensual cubana y ofreció alivio durante solo unas pocas semanas. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, prometió entonces continuar la asistencia, pero no precisó ni fechas ni cantidades. Con las nuevas restricciones, esa ayuda se vuelve aún más incierta y limitada.

Cuba, sin alternativas: el mapa del desabastecimiento

Para entender la gravedad del momento, hay que mirar el conjunto de la situación energética cubana. La isla ha visto desaparecer, una tras otra, sus principales fuentes de suministro. El petróleo venezolano, del que dependía en gran medida, se cortó tras la caída del régimen de Nicolás Maduro a comienzos de 2026. México, por su parte, dejó de enviar combustible ante las abultadas deudas acumuladas por La Habana. Y a ese cuadro se suma la presión de Estados Unidos, que mediante una orden ejecutiva impuso sanciones a cualquier país que exporte petróleo a Cuba.

El resultado es una isla prácticamente sin opciones. La producción nacional está deteriorada, los aliados tradicionales ya no pueden o no quieren suministrar, y las sanciones estadounidenses cierran otras vías. En lo que va de 2026, Cuba ha sufrido cuatro apagones totales de su Sistema Electroenergético Nacional, con déficits que en julio superaron los 2.000 megavatios en horario pico. Cada barril que deja de llegar se traduce, de forma directa, en más horas de oscuridad para la población.

¿Qué pasará ahora con Cuba?

La gran incógnita es qué ocurrirá a partir de ahora. Con Rusia cerrando el grifo hasta 2027, las opciones de La Habana para conseguir combustible se estrechan casi hasta desaparecer. El régimen podría intentar aferrarse a las excepciones humanitarias o a nuevos acuerdos intergubernamentales, pero nada garantiza que Moscú (absorbido por su propia crisis y por la guerra) tenga margen o voluntad para priorizar a la isla.

Mientras tanto, quien paga las consecuencias es siempre el mismo: 

"el pueblo cubano. Los apagones prolongados, que ya alcanzan entre 20 y más de 30 horas en muchas zonas, afectan la conservación de alimentos, el bombeo de agua, el funcionamiento de los hospitales y la vida cotidiana de millones de personas."

La decisión rusa no es solo un dato geopolítico lejano: 

"es un nuevo golpe que se sentirá en cada barrio a oscuras de la isla."

La lectura sobre Rusia Exportara Combustible

A falta de soluciones de fondo, todo indica que la crisis energética cubana seguirá agravándose en los próximos meses.