Jaimanitas bloquea la Quinta Avenida: sin luz ni agua y un patrullero avanzando sobre la gente

Autor: NotiCuba

El barrio del oeste habanero volvió a salir a la calle. Protestan a pocas cuadras de Punto Cero, donde vivió Fidel Castro y donde, según los vecinos, la corriente no se va.

Lo que ocurrió anoche

Vecinos de Jaimanitas, en el municipio habanero de Playa, salieron a las calles y bloquearon la Quinta Avenida tras varias horas sin electricidad ni servicio de agua.

Según los reportes que circulan, la tensión aumentó cuando un carro policial avanzó hacia la multitud, obligando a varias personas a apartarse.

Conviene una precisión: ese episodio concreto procede de testimonios y videos difundidos en redes sociales, y no ha sido confirmado por ninguna autoridad. Lo reportamos como lo que es, una denuncia ciudadana, y actualizaremos si aparecen imágenes o versiones adicionales.

Lo que no admite dudas es todo lo demás: 

"Jaimanitas lleva meses saliendo a la calle, y no es la primera vez que la Policía cierra esa avenida."

Por qué la Quinta Avenida no es una calle cualquiera

Aquí está lo que da dimensión a esta protesta.

La Quinta Avenida —la antigua Avenida de las Américas— es la arteria más emblemática del municipio Playa y del distrito de Miramar. Es la avenida de las embajadas, incluida la rusa. Es el corredor de las mansiones prerrevolucionarias y de los hoteles internacionales. Es la vía por la que circulan los diplomáticos, los turistas y los funcionarios.

Como escribió el periodista Yoe Suárez al documentar una protesta anterior en ese mismo lugar: en esa Quinta Avenida "que fue alfombra y antesala para los visitantes de Castro", hoy los cubanos gritan "¡Abajo la dictadura!".

Bloquear esa avenida no es cortar una calle de barrio. Es cortar el escaparate.

El detalle que lo explica todo: Punto Cero

Y ahora el elemento que convierte esta protesta en algo mucho más grave que un reclamo eléctrico.

Jaimanitas está a pocas cuadras de Punto Cero, la zona donde residía Fidel Castro y donde viven integrantes de la cúpula gubernamental y sus familiares. Muy cerca está también la vivienda del fallecido dirigente Ramiro Valdés.

Los vecinos han denunciado repetidamente algo muy concreto: mientras sus casas permanecían a oscuras, el suministro eléctrico continuaba disponible en Punto Cero.

Ese contraste —unas cuadras de distancia entre la oscuridad total y la corriente sin interrupciones— es lo que alimenta la indignación. No es una metáfora sobre desigualdad. Es una diferencia que se ve desde la esquina.

Hay otro dato que refuerza el cuadro: Jaimanitas suele identificarse como una comunidad con mayor capacidad económica que otros barrios de La Habana. Que sus vecinos estén en la calle demuestra que el colapso ya alcanzó también a las zonas consideradas menos vulnerables.

Sin luz no hay agua

La combinación que denuncian esta vez —sin electricidad y sin agua— no es una coincidencia. Es una cadena.

En La Habana, buena parte del suministro depende de bombas eléctricas. Sin corriente no hay bombeo, y sin bombeo los edificios y las cisternas se quedan secos. Un apagón prolongado se convierte automáticamente en un corte de agua.

Claves del caso

A eso se suma lo obvio: sin refrigeración, lo poco que se consigue en el día se echa a perder.

Por eso las consignas que se han escuchado en otros barrios de la capital son tan directas: 

""¡Sin agua!", "¡Tenemos hambre!", "¡Agua y corriente!"."

El barrio que se convirtió en símbolo

Jaimanitas no improvisa. Lleva meses convertido en uno de los puntos más constantes del descontento habanero.

5 de julio. Cientos de vecinos ocuparon un tramo de la Quinta Avenida tras más de 24 horas sin corriente. La concentración empezó por la tarde y se extendió hasta la noche, con cacerolazos y gritos de "¡Abajo la dictadura!" en plena oscuridad. La periodista independiente Yunia Figueredo documentó la jornada.

7 de julio. Volvieron a salir después de que el servicio fuera restablecido menos de dos horas tras casi 50 horas de apagón. Los vecinos se concentraron frente a la biblioteca del barrio. Y ahí ocurrió una de las escenas más potentes de todo este ciclo: cantaron el Himno Nacional frente a los policías.

Figueredo describió entonces la respuesta oficial: "La Policía acordona Quinta Avenida para que no podamos pasar y nos tiran fotos a todos".

Y dejó una frase que resume el ánimo del barrio: 

"Qué orgullo siento hoy de mi Jaimanitas. Sembramos la semilla y he ahí el resultado. Al fin despertaron."

El patrón represivo

Lo que sigue a estas protestas está igual de documentado, y conviene conocerlo.

En Luyanó, tras una manifestación por apagones y falta de agua, fueron detenidas 24 personas en una sola noche. Según una fuente de la unidad policial de Aguilera citada por Diario de Cuba, todos eran hombres y afrodescendientes. Los arrestos desbordaron la capacidad de la unidad y varios detenidos serían trasladados a la prisión de Valle Grande.

En El Sevillano, Elías Heli González Palma fue detenido y acusado de "desorden público" por participar en cacerolazos desde el interior de su propia vivienda.

La lectura sobre Quinta Avenida

En Boyeros, un vecino denunció que durante la intervención policial "le dieron golpes hasta a los niños".

El repertorio está descrito: 

"caravanas policiales, detenciones selectivas, procesos penales por desorden público, resistencia y desacato, cortes de internet durante las manifestaciones, fuerzas especiales conocidas como "boinas negras" y drones de vigilancia."

Y algo que dice mucho: en varios barrios el servicio eléctrico fue restablecido únicamente después de la protesta.

Las cifras del descontento

Los datos confirman que esto no son episodios sueltos:

  • El Observatorio Cubano de Conflictos registró 1.311 protestas y expresiones de descontento en mayo, y 107 protestas presenciales en junio, la cifra mensual más alta documentada.

  • Justicia 11J contabilizó al menos 220 protestas públicas durante junio en distintas provincias.

  • El Observatorio Cubano de Derechos Humanos documentó 1.949 acciones represivas y unas 257 detenciones arbitrarias en el primer semestre de 2026.

Y el trasfondo eléctrico: esta semana la termoeléctrica de Felton quedó completamente fuera de servicio, con una disponibilidad prevista de 1.105 MW frente a 3.300 de demanda. Un tercio de lo necesario.

El patrullero: lo que hay que vigilar

Sobre el episodio del carro policial avanzando hacia la multitud, conviene ser claros con lo que sabemos y lo que no.

No hay confirmación oficial. Tampoco reportes de heridos hasta el momento.

Sí existe un precedente documentado de vehículos maniobrando entre manifestantes en Jaimanitas: en los videos del 7 de julio se observaban automóviles detenidos o intentando avanzar entre la multitud, en medio de cláxones y cacerolazos.

Lo que hace falta verificar en las próximas horas es si hubo lesionados, si hubo detenciones posteriores y si aparecen imágenes que permitan establecer con precisión lo ocurrido.

Es exactamente el tipo de incidente que puede escalar. Y también el tipo de incidente que, sin registro visual claro, se convierte en versiones enfrentadas.

Lo que esto significa

Un barrio del oeste de La Habana —con más recursos que la media, a pocas cuadras de donde vivió Fidel Castro y donde hoy reside la cúpula— cortó la avenida más emblemática de la capital porque lleva horas sin luz y sin agua.

Eso ocurre mientras el discurso oficial sostiene que el pueblo "sabe cuál es el origen real de sus problemas" y sugiere que las cazuelas se toquen frente a la Embajada de Estados Unidos.

Pero la gente de Jaimanitas no fue a la Embajada. Fue a la Quinta Avenida. Y miró hacia Punto Cero, donde la corriente no se va.

Desde Noticuba seguiremos informando y actualizaremos este caso en cuanto haya datos verificados.