Felton se apaga por completo: Cuba solo tiene un tercio de la electricidad que necesita

Autor: NotiCuba

La central de Holguín perdió su última unidad activa este miércoles a las 8:29. Con 1.105 MW disponibles frente a 3.300 de demanda, la Isla enfrenta otra jornada crítica.

Lo que ocurrió a las 8:29 de la mañana

La termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, ubicada en Felton, municipio de Mayarí, provincia de Holguín, quedó este miércoles completamente fuera de generación.

La causa: la salida de su Unidad 1 a las 8:29 de la mañana por un salidero en la caldera.

El dato que convierte esto en algo más grave que una avería más es lo que ya venía ocurriendo. La Unidad 2 de esa misma central lleva tiempo averiada. Con la salida del bloque 1, la planta entera pasó a cero.

Felton es una de las instalaciones que más aporta al sistema eléctrico cubano. Su Unidad 1 tiene una capacidad nominal de unos 260 MW, aunque en los últimos años ha entregado de forma realista entre 180 y 200.

La avería que ya estaba anunciada

Aquí hay un detalle que casi nadie está conectando y que dice mucho sobre el estado real del parque generador.

Esta salida no fue una sorpresa. El 12 de agosto, hace una semana, el propio perfil oficial de la planta reconoció que la Unidad 1 estaba generando apenas 135 MW de los más de 200 habituales, con su: 

"operación "limitada por ponchadura en la caldera"."

En esa misma nota se anunciaba que: 

"se prepara una salida para la reparación puntual de esta avería."

Es decir: l

"a central estuvo operando una semana con una perforación conocida en la caldera, entregando dos tercios de lo que debía, hasta que finalmente hubo que apagarla."

Eso no es un accidente. Es el retrato de un sistema que funciona hasta que ya no puede.

Qué es un "salidero en caldera" y por qué se repite tanto

Conviene explicar el término, porque aparece una y otra vez en los partes de la Unión Eléctrica.

Un salidero es una fuga de agua o vapor a alta presión en los tubos de la caldera. Se detecta cuando el consumo de agua sube de forma anómala y la eficiencia de la máquina cae.

No es una avería exótica: 

"es la firma característica del metal fatigado."

Ocurre en calderas que llevan décadas operando más allá de su vida de diseño y que además queman un crudo pesado con alto contenido de azufre, distinto al combustible para el que fueron construidas.

Cuando ocurre, el agua sale a gran presión y puede dañar componentes cercanos, lo que obliga a un diagnóstico completo antes de reparar.

El protocolo de las 72 horas

Hay una razón técnica por la que estas averías no se resuelven en un día.

Claves del caso

Tras la salida, la caldera debe someterse a un proceso de enfriamiento que por protocolo se extiende un mínimo de 72 horas. Solo entonces los especialistas pueden acceder al interior para determinar el sitio exacto del salidero, su magnitud y el tiempo necesario para erradicarlo.

Traducido a la vida real: Felton no vuelve mañana. Ni pasado. En el mejor de los casos, después del fin de semana, y siempre que el daño resulte ser menor de lo temido, algo que en esta planta ha fallado más de una vez.

El resto del parque: quién más está caído

Felton no cayó sola. El cuadro completo del día es este:

Averiada: la Unidad 6 de la termoeléctrica Máximo Gómez, en Mariel.

En mantenimiento: Santa Cruz 3, Renté 5 y 6, y Nuevitas 5.

Sumando la Unidad 2 de Felton, hablamos de una porción muy considerable del parque térmico nacional fuera de servicio de forma simultánea.

El combustible: 106 centrales paradas

A las roturas se suma el problema que ninguna reparación resuelve.

La Unión Eléctrica reportó 106 centrales de generación distribuida fuera de servicio por falta de combustible. Ese conjunto representa históricamente unos 890 MW sin cobertura.

Además están fuera de servicio:

  • La patana de Regla

  • La patana de Melones

  • La central fuel de Mariel

  • La central fuel de Moa

Con esas instalaciones incluidas, la indisponibilidad asociada a la falta de combustible ha llegado a superar los 1.200 MW en jornadas recientes.

Es un dato demoledor: 

"incluso si mañana todas las termoeléctricas funcionaran perfectamente, seguiría faltando el fuel para mover las plantas que sí están sanas."

Los números del día

Para el horario de máxima demanda, la UNE previó:

  • Disponibilidad: 1.105 MW

  • Demanda: 3.300 MW

  • Afectación pronosticada: 2.225 MW

Vale la pena hacer la división, porque el resultado es más elocuente que cualquier adjetivo: Cuba dispone de apenas un tercio de la electricidad que necesita en su hora crítica.

Dos de cada tres cubanos que enciendan una luz a las ocho de la noche no van a tener corriente.

El sol y la noche: la paradoja que nadie resuelve

Los parques solares tuvieron una jornada notable. Generaron 5.797 MWh durante el día anterior y alcanzaron una potencia máxima de 902 MW.

Ese número impresiona. Y también engaña si no se lee bien.

Fíjese en la comparación: al mediodía, los paneles entregan 902 MW. La disponibilidad total prevista para el horario pico es de 1.105 MW. Es decir, el aporte solar del mediodía casi iguala todo lo que el país tendrá disponible por la noche.

El problema es que a las ocho de la noche esos 902 MW valen cero.

La lectura sobre Felton Apaga Completo

El pico de consumo cubano es nocturno. Y a esa hora no hay sol. Sin baterías a escala de red —almacenamiento masivo, no paneles domésticos—, la fotovoltaica desplaza consumo de combustible durante el día, pero no sustituye generación firme de noche.

En términos diarios, esos 5.797 MWh cubren menos del 10 % de lo que consume el país. Ayudan. No salvan.

Lo que esto significa en la calle

Detrás de cada megavatio faltante hay una consecuencia concreta.

Sin corriente no hay refrigeración, y sin refrigeración la poca comida que se consigue en el día se echa a perder. No funcionan las cocinas eléctricas. No hay bombeo de agua en muchos edificios. Los hospitales dependen de plantas de emergencia que también necesitan diésel.

Esa es la ecuación que ha empujado a la gente a la calle con cazuelas en los últimos meses, incluso en el municipio Plaza de la Revolución.

Por qué esto no se arregla solo

Terminemos con lo esencial, sin adornos.

El sistema eléctrico cubano descansa sobre termoeléctricas construidas en los años setenta y ochenta, que operan muy por encima de su vida útil, quemando un combustible que las deteriora más rápido, sin repuestos suficientes y sin capital para reponerlas.

Cada reparación devuelve una unidad al sistema durante semanas o meses, hasta que revienta otro tubo en otra caldera. Felton lo ha demostrado a lo largo de todo 2026: salidas en febrero, mayo, junio, julio y ahora agosto.

Reparar no es lo mismo que reconstruir. Y reconstruir cuesta miles de millones de dólares que hoy no existen, ni por la vía del crédito internacional ni por la del acuerdo político.

Mientras esa ecuación no cambie, cada parte de la Unión Eléctrica será una variación del mismo texto: 

"una caldera menos, unos megavatios menos, unas horas más de apagón."