Restos hallados en Melones: lo que el Estado dijo imposible lo encontraron unos muchachos

Autor: NotiCuba

Familiares denuncian que aparecieron restos en el arsenal de Melones tras la entrada de jóvenes al lugar. Un año y medio después de la tragedia, familiares aseguran que se encontraron restos humanos en la zona cero. Algunas familias ni siquiera han sido notificadas.

Lo que denuncian las familias

Un año y medio después de la explosión en el arsenal militar de Melones, en el municipio holguinero de Rafael Freyre, los familiares de las víctimas han comunicado a medios independientes que se encontraron restos de personas fallecidas en el lugar.

Según esos testimonios, el hallazgo ocurrió después de que un grupo de jóvenes entrara a la instalación militar para buscar armas y pólvora.

Las familias aseguran que las FAR y el Gobierno cubano todavía no han entregado los restos, y que algunas familias ni siquiera han sido notificadas del hallazgo.

Hasta el momento no existe ninguna nota oficial que confirme o desmienta lo ocurrido.

Conviene ser claros con el estatus de esta información: 

"es la denuncia de los familiares, no un hecho confirmado por las autoridades ni verificado de forma independiente."

 Pero encaja de manera exacta con todo lo que se sabe de este caso, y en particular con el silencio que lo ha acompañado desde el primer día.

Lo que ocurrió el 7 de enero de 2025

Para entender la gravedad de esta denuncia hay que recordar los hechos, que sí están plenamente documentados.

A las dos de la madrugada del 7 de enero de 2025, un incendio en un almacén de armas y municiones de la localidad de Melones, a unos 730 kilómetros al este de La Habana, desató una serie de explosiones que se prolongaron durante días.

El MINFAR informó después que la causa probable fue un fallo eléctrico provocado por un cortocircuito en el interior de la instalación, en un área donde se almacenaba y clasificaba material bélico envejecido.

Más de 1.245 residentes de la comunidad de La Púa fueron evacuados, y otras 361 personas que vivían cerca del almacén fueron "protegidas".

Las detonaciones continuaron durante jornadas enteras. Las tomas termo-radiográficas registraron temperaturas superiores a los 300 grados.

Los trece nombres

Trece personas quedaron atrapadas dentro. Sus nombres merecen repetirse, porque son el centro de esta historia:

Los mayores Leonar Palma Matos y Carlos Carreño del Río. Los segundos suboficiales Orlebanis Tamé Torres y Yoennis Pérez Durán.

Y nueve soldados: Leinier Jorge Sánchez Franco, Frank Antonio Hidalgo Almaguer, Liander José García Oliva, Yunior Hernández Rojas, Rayme Rojas Rojas, Carlos Alejandro Acosta Silva, Brian Lázaro Rojas Long, José Carlos Guerrero García y Héctor Adrián Batista Zayas.

Esos nueve eran jóvenes que cumplían el Servicio Militar Obligatorio. Tenían entre 18 y 21 años. José Carlos Guerrero García, natural de Banes, tenía 19.

Entre ellos había un entusiasta de los dibujos animados japoneses y un futuro chef. A algunos les faltaban solo unos meses para desmovilizarse.

"No existe posibilidad alguna de vida"

Durante una semana, las autoridades mantuvieron a las familias en la incertidumbre.

Claves del caso

Más de siete días después del suceso, el Ejército declaró muertos a los trece y comunicó que el lugar era "inaccesible" y que, en consecuencia, "no existe posibilidad alguna de vida".

El MINFAR explicó que, por la complejidad extrema del terreno, los gases acumulados, los severos daños y el peligro real de derrumbes, no se había podido llegar hasta el lugar donde se encontraban.

Las familias no pudieron recuperar los restos para darles sepultura. Se dijo entonces que se desconocía si esos restos podrían ser localizados alguna vez.

Un análisis publicado por elTOQUE fue más lejos: sostuvo que desde el primer momento las autoridades sabían que las posibilidades de encontrar a alguien con vida eran prácticamente nulas y que ni siquiera podrían realizar una búsqueda efectiva para recuperar los cuerpos, pero alimentaron durante una semana la esperanza de los familiares.

El homenaje sin ataúdes

Hay una imagen que resume todo este caso.

El 20 de enero de 2025, las Fuerzas Armadas organizaron un homenaje póstumo en la plaza Calixto García de Holguín, con ceremonia militar y salvas.

No hubo ataúdes. En su lugar, fotografías de las víctimas.

Y una de esas fotos tenía el rostro tapado

"la del recluta Frank Antonio Hidalgo Almaguer. Fue un gesto deliberado de su familia."

Su hermana escribió en Facebook una frase que se ha convertido en el resumen de toda esta tragedia: 

"Qué triste para la familia escuchar decir que son héroes, combatientes que murieron por defender la patria, cuando en verdad uno no sabe qué patria estaban defendiendo si nadie nos estaba atacando."

También llamó la atención una ausencia: Raúl Castro, que pasa su retiro en Holguín y suele asistir a los actos de las Fuerzas Armadas que dirigió durante décadas, no estuvo allí.

Por qué esta denuncia lo cambia todo

Si el hallazgo se confirma, tiene tres implicaciones que conviene desglosar.

Primera: contradice la versión oficial. El Estado sostuvo que el lugar era inaccesible y que no podía recuperar los cuerpos. Si unos jóvenes entraron caminando y encontraron restos, la pregunta se vuelve inevitable: 

"¿por qué no lo hizo el Ejército en un año y medio?"

Segunda: revela que el arsenal quedó sin custodia. Que un grupo de muchachos pudiera entrar a buscar armas y pólvora en una instalación militar significa que ese perímetro no estaba vigilado. En un sitio con material bélico y explosivos sin detonar, eso es un riesgo de otra tragedia.

Tercera: el silencio se vuelve indefendible. Que haya familias sin notificar es, sencillamente, un agravio adicional sobre uno anterior.

Lo que las familias reclaman

Los familiares llevan desde enero de 2025 pidiendo lo mismo, y no es complicado de entender:

  • Que les entreguen los restos. Poder enterrar a los suyos es lo primero. Un homenaje con fotos no cierra un duelo.
  • Que les informen. Todas las familias, no solo algunas, y de forma directa, no por rumores del pueblo.
  • Que se conozcan las causas reales. Qué hacían nueve reclutas de dieciocho años frente a un incendio en un almacén de municiones, quién dio esa orden y con qué preparación.
  • Que se depuren responsabilidades. Hasta hoy no se conoce que nadie haya respondido por esas trece muertes.

El derecho que ampara ese reclamo

Conviene decirlo con precisión, porque no es una petición sentimental sino un derecho reconocido.

La lectura sobre Restos Hallados Melones

El derecho de las familias a recuperar los restos de sus muertos y a darles sepultura conforme a sus costumbres está reconocido en el derecho internacional humanitario y en los estándares de derechos humanos. La ausencia prolongada de los restos configura lo que los especialistas describen como un duelo suspendido, con efectos documentados sobre la salud mental de los allegados.

A ello se suma el derecho a la verdad

"conocer las circunstancias en que murió un familiar, especialmente cuando la muerte ocurrió bajo custodia o bajo órdenes del Estado."

Y en el caso de los nueve reclutas hay un elemento adicional: 

"el Estado los había llamado a filas de forma obligatoria."

 Cuando una institución obliga a un joven a servir, asume por completo la responsabilidad sobre su integridad.

Un patrón que se repite

Melones no es un hecho aislado en la historia reciente de las instalaciones militares cubanas.

En agosto de 2022, el incendio de la Base de Supertanqueros de Matanzas dejó 17 bomberos muertos, cuatro de ellos jóvenes de entre 19 y 21 años.

En 2020 hubo dos explosiones en Gibara, a unos 50 kilómetros de Rafael Freyre. En junio de 2017, varias detonaciones en Songo-La Maya, Santiago de Cuba.

Casi una veintena de jóvenes han fallecido mientras cumplían el Servicio Militar, obligatorio en Cuba desde 1963.

Ninguno de esos episodios abrió un debate público sobre la pertinencia de ese servicio ni sobre las garantías de seguridad de quienes lo cumplen.

Lo que queda

Trece familias llevan un año y medio esperando poder enterrar a los suyos. Recibieron un acto con fotografías en lugar de féretros y un discurso sobre héroes que al menos una de ellas rechazó públicamente.

Ahora denuncian que aparecieron restos —encontrados no por el Estado, sino por unos muchachos que entraron a buscar pólvora— y que siguen sin recibirlos, sin ser informadas y sin una sola palabra oficial.

Desde Noticuba seguiremos este caso y actualizaremos si aparece cualquier pronunciamiento del MINFAR o confirmación adicional.

Y acompañamos a las trece familias de Melones, que solo piden lo que cualquiera pediría: poder llevar flores a una tumba.