Díaz-Canel niega ser parte de una élite
Durante una entrevista concedida en La Habana a la periodista brasileña Mônica Bergamo, de Folha de S.Paulo, Miguel Díaz-Canel aseguró que no posee grandes riquezas y que su patrimonio se limita a “una casa” y a “lo normal con lo que se vive”.
También negó tener cuentas bancarias o propiedades en Estados Unidos, por lo que, según explicó, las sanciones contra él y varios integrantes de su familia no le producen una afectación económica personal.
El gobernante recordó que es hijo de un obrero y una maestra y definió el ejercicio del poder en Cuba como un “sacerdocio de servicio público”. Su argumento es que ocupar un alto cargo dentro del sistema cubano no conduce necesariamente a la acumulación de riquezas.
Díaz-Canel reconoció que la escasez de combustible ha reducido sus recorridos por las provincias. También afirmó que considera incoherente movilizar numerosos vehículos mientras el país atraviesa graves carencias.
Una declaración difícil de comprobar
El principal problema no es que Díaz-Canel diga poseer únicamente una vivienda, sino que la ciudadanía no dispone de una declaración patrimonial pública que permita comprobarlo.
No se conocen documentos accesibles que detallen sus ingresos, propiedades, ahorros, regalos recibidos o posibles intereses económicos familiares. Tampoco existe información pública suficiente sobre los gastos de representación, las delegaciones oficiales o los recursos utilizados durante los viajes internacionales de su entorno.
En esas condiciones, su afirmación no puede confirmarse de manera independiente, pero tampoco debe declararse falsa sin evidencias. Una investigación responsable tiene que distinguir entre tres cosas: patrimonio personal, beneficios asociados al cargo y gastos asumidos por familiares o terceros.
Ropa, relojes y accesorios: qué prueban las fotografías
Medios independientes y usuarios de redes sociales han analizado imágenes de Díaz-Canel, Lis Cuesta y Manuel Anido Cuesta, atribuyéndoles relojes, ropa, teléfonos y accesorios de marcas costosas.
Un reportaje de CiberCuba identificó visualmente artículos que supuestamente corresponderían a marcas como Cartier, Rolex, Hermès, Boss y Montblanc.
Claves del caso
Sin embargo, esas comparaciones fotográficas no constituyen una autentificación pericial. Sin facturas, certificados o datos bancarios no es posible demostrar que los artículos sean originales, cuánto costaron o quién los pagó.
Las imágenes alimentan cuestionamientos legítimos por el contraste con la pobreza de millones de cubanos, pero no bastan para probar una fortuna personal o un delito de corrupción.
Los viajes de Lis Cuesta y Manuel Anido
Lis Cuesta ha acompañado frecuentemente a Díaz-Canel durante viajes y actividades internacionales. Manuel Anido también apareció durante años en reuniones y giras oficiales, presentado como asesor del gobernante.
Una investigación de CubaNet documentó esa presencia y las críticas provocadas por fotografías de la familia en hoteles, cenas y eventos en el extranjero.
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Lo que continúa sin conocerse es el costo exacto de esos desplazamientos y qué parte fue cubierta por el Estado, por organismos anfitriones o con recursos privados. La participación en una delegación oficial representa acceso y privilegios, pero no equivale automáticamente a patrimonio personal.
Publicar los gastos, las funciones desempeñadas y las reglas bajo las cuales viajaron permitiría disipar muchas dudas.
¿Quién pagó los estudios de Manuel Anido en España?
CubaNet informó que Manuel Anido se matriculó en 2025 en un programa ejecutivo de fiscalidad internacional del Instituto de Empresa, en Madrid.
La lectura sobre Diaz Canel Dice
No obstante, las fuentes públicas consultadas no revelan quién financió esa formación. No se conocen facturas, becas, contratos ni documentos oficiales que permitan afirmar que fue pagada por el Estado cubano.
Por tanto, la respuesta responsable es sencilla:
"no existe información pública verificable que identifique al pagador."
Afirmar que los estudios fueron financiados con dinero estatal, sin documentos que lo demuestren, convertiría una pregunta válida en una acusación sin sustento.
La empresa administrada por Anido en Madrid
En este punto sí existe documentación oficial. El Boletín Oficial del Registro Mercantil de España confirma que Manuel José Anido Cuesta asumió el 16 de abril de 2025 como administrador único y socio único de Arcturus 2025 SL, posteriormente denominada Meridian Wealth Group SL.
La compañía tenía como objeto ofrecer consultoría estratégica a clientes internacionales y estudiar oportunidades de negocios e inversión, especialmente en América Latina, el Caribe y el mercado ibérico.
En enero de 2026, Anido dejó el puesto de administrador, fue nombrado liquidador y se acordaron la disolución voluntaria y la extinción de la sociedad.
Estos documentos prueban que dirigió y controló la sociedad durante aproximadamente nueve meses. El registro no identifica clientes, ingresos ni operaciones concretas.
La crisis convierte el patrimonio en un asunto público
Las declaraciones llegan mientras Cuba enfrenta apagones, escasez de agua, alimentos, medicamentos y combustible, además de una inflación que ha reducido drásticamente el poder adquisitivo.
En ese escenario, la vida de la familia gobernante deja de ser una cuestión meramente privada cuando incluye viajes oficiales, funciones de asesoría o posibles beneficios relacionados con el poder.
Díaz-Canel puede sostener que solo posee una casa, pero una declaración verbal no sustituye la rendición de cuentas. Para cerrar el debate serían necesarios documentos públicos sobre su patrimonio, los ingresos de su familia, los gastos de las delegaciones y los posibles conflictos de interés.
Más preguntas que respuestas
La información disponible no permite afirmar que Díaz-Canel tenga una gran fortuna escondida. Tampoco explica de manera satisfactoria cómo se financian determinados gastos y oportunidades de su entorno.
La empresa de Manuel Anido en España es un hecho documentado. Las marcas atribuidas a la familia y el supuesto nivel de lujo proceden, en cambio, de análisis fotográficos que necesitan mayor verificación. El pago de sus estudios sigue sin conocerse.
La conclusión no debería ser una acusación automática, sino una exigencia concreta: si el poder en Cuba es verdaderamente un servicio público, el patrimonio y los gastos asociados a quienes lo ejercen deberían poder ser examinados por la ciudadanía.





