El caso que se está denunciando
Jannis del Toro Almenares salió de Cuba el 10 de febrero de 2026. Según su denuncia, creía que viajaba hacia una oportunidad de trabajo.
Seis meses después permanece detenido a más de mil kilómetros de Moscú, sin fecha de deportación y bajo presión constante para firmar un contrato con el Ejército ruso y marcharse al frente contra Ucrania.
Su testimonio describe una red que capta a cubanos en la Isla con ofertas laborales y termina empujándolos hacia la guerra.
Conviene una nota de rigor:
"su relato es una denuncia personal, no un hecho verificado de forma independiente. Pero lo que describe encaja punto por punto con un mecanismo que lleva tres años documentándose con nombres, listas filtradas y testimonios en video."
Cómo funciona el engaño
El método está descrito en decenas de casos y es notablemente consistente.
- El anzuelo. Un contacto —a veces por Facebook, a veces por recomendación de otros cubanos— ofrece trabajo en Rusia: construcción, albañilería, limpieza. Un salario impensable en la Isla.
- El viaje fácil. Los cubanos no necesitan visa para entrar a Rusia. El intermediario suele pagar el billete desde La Habana o Varadero.
- Los papeles que no se entienden. En varios casos documentados, a las víctimas les enviaron un contrato en ruso con la instrucción expresa de no traducirlo.
- El pasaporte desaparece. Al llegar, alguien se queda con el documento. Sin pasaporte no hay regularización posible ni vuelo de regreso.
- La irregularidad como trampa. La estancia sin visa es de 90 días. Vencido ese plazo, la persona queda expuesta a detención. Y ahí empieza la verdadera presión.
Los centros de deportación: donde se aprieta
Este es el punto que explica el caso de Del Toro y de tantos otros.
Un cubano detenido por irregularidad migratoria termina en un centro de deportación. En teoría, esperando un vuelo a Cuba. En la práctica, esperando indefinidamente.
Alberli Arias, detenido en Volgogrado junto a otros 17 migrantes cubanos con órdenes de deportación, describió el mecanismo a América Tevé:
"las autoridades les ponían "muy costosa" la compra del boleto de deportación, con el fin de que cedieran y se alistaran en el ejército. Firmar el contrato militar prometía salario y ciudadanía rusa."
Arias lo definió con dos palabras:
"tortura psicológica."
En mayo de 2026, elTOQUE documentó protestas en el centro de deportación de Sájarovo, cerca de Moscú. Una madre cubana relató que las mujeres del primer piso se plantaron por los abusos, que apagaron las cámaras, que hubo golpes y que llevaron perros. Y que las estaban obligando a firmar papeles por cuatro meses más de estancia, amenazándolas con dos años de cárcel por desacato si se negaban.
Su hija se negaba a firmar. La madre temía por su integridad física.
Los casos con nombre que confirman el patrón
No son rumores. Son personas identificadas:
Johnni Dela, conocido en el frente como "Nadie". Trabajó siete meses en Moscú. Cuando su visa venció, comenzó el hostigamiento. Él lo resumió así:
"la policía te dice que o das dinero, o te deportan, o te mandan a la guerra. Asegura que nunca firmó un contrato militar."
Preguntó expresamente si los papeles eran para su deportación a Cuba y un oficial se lo confirmó. Días después lo trasladaron cientos de kilómetros en un vehículo metálico. No iba a La Habana. Iba a Kupiansk. Fue capturado por fuerzas ucranianas.
Yusbel González Turcas, nacido el 31 de julio de 1973. El consulado ruso en La Habana envió a su hermana una carta firmada por el cónsul general interino comunicando su muerte en combate. Semanas después, el proyecto ucraniano "Quiero Vivir" difundió un video en el que aparece vivo, prisionero de guerra. Según esa organización, Rusia lo usó como "abridor":
"extranjeros enviados en la primera línea para provocar disparos y revelar posiciones enemigas."
Entre la firma de su contrato y su captura pasaron menos de 30 días.
Andorf Antonio Velázquez García y Alex Rolando Vega Díaz, dos jóvenes de 19 años. Les ofrecieron contrato para trabajo de construcción. Terminaron en una trinchera en Ucrania.
Claves del caso
Yalina González Morales, de Mayabeque. Le dijeron que la deportaban a Cuba. Descubrió al aterrizar que la habían expulsado a Uzbekistán, sin dinero, sin alojamiento y sin apoyo consular. Su frase:
"todo fue mentira, todo fue un engaño."
Las cifras del fenómeno
Los números permiten dimensionar lo que se está denunciando:
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La inteligencia militar ucraniana estima que hasta 20.000 o 25.000 cubanos podrían haber sido reclutados.
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Se han confirmado 1.028 cubanos con contrato firmado, según la lista filtrada por el proyecto "Quiero Vivir", con nombres, edades, pasaportes y fechas.
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Se han identificado al menos 96 fallecidos en combate.
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Cuba encabeza la lista de países proveedores de combatientes extranjeros a Rusia, según Kiev.
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El análisis de los hackers ucranianos que expusieron los primeros pasaportes dejó una conclusión demoledora sobre el perfil de los reclutados:
"no eran convictos ni exmilitares. Lo único que los unía a la mayoría era la pobreza."
La posición de La Habana
El Gobierno cubano ha mantenido una postura que conviene examinar con detalle, porque tiene dos caras.
En septiembre de 2023, la Cancillería anunció que el MININT trabajaba para neutralizar y desarticular una red de tráfico de personas que operaba desde Rusia. Se detuvo a 17 personas, con cargos que iban del mercenarismo a la trata, y penas anunciadas de hasta 30 años, cadena perpetua o pena de muerte. Bruno Rodríguez afirmó que Cuba actuaba "con la fuerza de la ley" y que Cuba no forma parte del conflicto.
Pero pocos días después, el embajador cubano en Moscú, Julio Antonio Garmendía Peña, declaró a Sputnik algo bastante distinto:
"que Cuba no tiene nada en contra de los cubanos que quieran firmar un contrato y participar "legalmente" en la operación militar rusa, y que solo se opone a la ilegalidad."
Esas dos posiciones son difíciles de conciliar. Y explican por qué las familias de los detenidos denuncian que no encuentran respaldo consular.
Meses después del anuncio de las detenciones, los hackers ucranianos documentaron que al menos 11 cubanos más pasaron por la oficina de alistamiento de Tula después de que La Habana anunciara el cese del canal.
Lo que enfrenta quien firma
Vale la pena decirlo sin adornos, porque es la información que puede salvar una vida.
La lectura sobre Salió de Cuba
Los testimonios de quienes firmaron y sobrevivieron coinciden: no reciben el dinero prometido, les impiden comunicarse con sus familias y los envían al combate sin preparación militar.
Uno de ellos, desde el frente, dejó un mensaje grabado: Rusia es una estafa de gobierno, y suplicó que ningún latino viajara allí.
Y está la categoría de "abridor". Extranjeros enviados primero en los llamados asaltos de carne, ataques frontales por oleadas con un número de bajas altísimo.
Una advertencia que vale más que el análisis
Si alguien en Cuba está considerando una oferta de trabajo en Rusia, estos son los indicadores de alarma documentados en todos los casos conocidos:
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Le pagan el pasaje sin conocerlo.
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El contrato está en ruso y le dicen que no lo traduzca.
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Le piden el pasaporte al llegar.
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No hay contrato laboral registrado ni permiso de trabajo tramitado.
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El contacto llegó por redes sociales o por recomendación informal.
La entrada sin visa a Rusia no es un permiso para trabajar. Es una estancia turística de 90 días. Vencida, la persona queda a merced de quien la detenga.
Lo que queda
El caso de Jannis del Toro Almenares, si se confirma como él lo describe, no sería excepcional. Sería el enésimo.
Un joven que salió de Cuba porque la Isla no le ofrecía futuro, que llegó a un país donde no hablaba el idioma, que perdió su estatus legal y que ahora tiene delante una sola puerta abierta:
"la que lleva al frente."
Esa es, exactamente, la definición de coacción.
Desde Noticuba seguiremos este caso. Y repetimos lo que repiten todos los que lograron contarlo:
"no viajen a Rusia con una promesa de trabajo que no puedan verificar."





