Mujeres cubanas queman colchones y bloquean La Habana: el hartazgo que ya no cabe en silencio

Autor: NotiCuba

Mujeres cubanas quemaron basura y colchones y bloquearon la Calzada de Diez de Octubre, en La Habana, ante la falta de electricidad, agua y alimentos. Estalló el mismo día en que el déficit eléctrico rozó su récord histórico.

Ante la mirada atónita de policías y represores, un grupo de mujeres cubanas quemó basura y restos de colchones y bloqueó el tránsito en una de las principales arterias de La Habana. Herederas de la valentía de Mariana Grajales, la madre de la patria cubana, estas mujeres decidieron plantarse en plena calle para gritar lo que ya no pueden callar. La protesta estalló esta mañana en la Calzada de Diez de Octubre, ante la falta de electricidad, agua, alimentos y de todo lo indispensable para vivir con dignidad.

La protesta: fuego y bloqueo en la Loma de Jesús del Monte

Las imágenes, difundidas rápidamente en redes sociales, muestran a las manifestantes de pie en medio de la vía, cortando el tráfico en uno de los tramos más transitados del municipio Diez de Octubre, a la altura de la Iglesia Jesús del Buen Pastor, en la Loma de Jesús del Monte. En el centro de la calzada, las llamas de la basura y los colchones ardiendo se convirtieron en el símbolo de un hartazgo que ya no cabe en los videos nocturnos ni en las quejas en voz baja.

Claves del caso

La acción fue documentada y difundida por la activista Yaima Pardo y por Orlando Ramírez Cutiño, familiar del expreso político Jonathan Torres Farrat, quien fue detenido a los 17 años en ese mismo municipio durante las protestas del 11 de julio de 2021. El detalle no es menor: 

"Diez de Octubre se ha consolidado como uno de los focos de la resistencia popular en la capital, y las mujeres han estado, una y otra vez, al frente de esos reclamos."

El detonante: siete días casi sin luz

Detrás de la protesta hay una realidad asfixiante. Según relataron las propias vecinas, se trata de madres que decidieron cerrar la calzada porque llevaban prácticamente una semana sin electricidad. "En siete días nos ponen la corriente 10, 15 minutos y se vuelve a ir", denunció una de ellas, resumiendo el drama cotidiano de miles de familias habaneras que intentan sobrevivir sin poder conservar alimentos, cocinar, bombear agua o simplemente descansar en medio del calor.

No es solo la luz. El desabastecimiento de agua, la escasez de comida y el deterioro general de las condiciones de vida se combinan para hacer insoportable el día a día. Cuando el trabajo, el cuidado de los hijos y la lucha por conseguir lo básico se vuelven una batalla diaria sin tregua, la calle aparece como el último recurso para hacerse oír.

Un récord de apagones que lo explica todo

La protesta no fue casual: estalló en una de las peores jornadas del sistema eléctrico cubano. Este mismo viernes, el Sistema Electroenergético Nacional rozó su récord histórico de afectación, con un déficit que trepó hasta los 2.315 megavatios, apenas por debajo del máximo de 2.341 MW registrado a comienzos de mes. En términos reales, eso significa que buena parte del país quedó a oscuras durante horas.

La crisis energética, que se arrastra desde finales de 2024 y se ha agravado en 2026, ha provocado apagones de entre 24 y 48 horas en numerosos barrios, y aún más prolongados en algunas provincias. Con un sistema al borde del colapso permanente, Cuba ha sufrido varios apagones nacionales totales en los últimos meses, la paciencia de la población se ha agotado. Y donde antes había resignación, hoy hay fuego en las calles.

Las mujeres, al frente de la resistencia

No es la primera vez que las mujeres encabezan estas protestas, y no es una casualidad. Son ellas quienes, en la mayoría de los hogares, cargan con el peso de sostener a la familia en medio de la escasez: 

"las que hacen malabares para dar de comer a los hijos, las que buscan agua, las que velan por los mayores."

 Por eso, cuando estallan, lo hacen con una fuerza difícil de contener.

En el municipio Diez de Octubre, las mujeres han liderado reclamos no solo por la falta de energía, sino también por el desabastecimiento de agua que golpea a la capital desde hace meses. Su protagonismo enlaza con una larga tradición de coraje femenino en la historia cubana, esa que encarnó Mariana Grajales al empujar a los suyos a luchar por la libertad. Hoy, más de un siglo después, otras mujeres vuelven a plantarse, esta vez frente a un régimen que no logra garantizarles ni siquiera lo elemental.

Un patrón que se repite y se intensifica

La protesta de este viernes no es un hecho aislado, sino parte de una ola de descontento que crece en toda la Isla. Las organizaciones que monitorean la situación han documentado un aumento sostenido de las manifestaciones: solo en junio de 2026 se registró el mayor número de protestas callejeras en años, con más de un centenar de acciones, casi el doble del récord anterior. El principal detonante, en casi todos los casos, es el mismo: los apagones interminables.

La lectura sobre La Habana

Ese incremento de la protesta convive, sin embargo, con un aumento de la represión. Los reportes de detenciones arbitrarias, acciones represivas y hostigamiento se cuentan por cientos en lo que va de año. Aun así, el miedo parece pesar cada vez menos frente a la desesperación. Cuando un pueblo debe incendiar sus propios colchones para que lo escuchen, ya no queda nada que explicar: queda demasiado por reclamar. Y esa imagen de mujeres de pie frente al fuego, en una calzada bloqueada de La Habana, resume mejor que mil discursos el estado real de un país exhausto.