"No habrá crisis humanitaria": la frase de Bruno Rodríguez que sus propios datos desmienten

Autor: NotiCuba

El canciller negó una emergencia humanitaria mientras presentaba cifras de mortalidad infantil multiplicadas por 2,5. Reconoció con precisión cada síntoma y negó el diagnóstico. Y hay un dato en su propio informe que el argumento oficial no logra explicar.

Lo que dijo y dónde

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, aseguró este lunes 7 de septiembre durante una rueda de prensa en La Habana que "no habrá una crisis humanitaria en Cuba".

La afirmación se produjo durante la presentación del informe anual "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba", el documento que el Gobierno cubano lleva cada año a la Asamblea General de Naciones Unidas.

Comparecía ante la prensa nacional y extranjera acreditada en la isla.

La frase completa es peor que el titular

Conviene leer la declaración íntegra, porque el fragmento que circula omite lo más revelador.

Rodríguez dijo textualmente: 

"No habrá una crisis humanitaria en Cuba porque nuestro pueblo es profundamente solidario, comprende y tiene elevada conciencia de las causas, de los problemas y sufrimientos que afrontamos, se moviliza colectivamente en estrecha unidad y es sujeto protagonista de los cambios que estamos introduciendo."

Léalo otra vez y fíjese en dónde deposita la garantía.

No dice que no habrá crisis porque el Gobierno vaya a resolver el suministro eléctrico. Ni porque se restablezca la producción de alimentos. Ni porque lleguen medicamentos.

Dice que no la habrá porque el pueblo es solidario y comprende.

La garantía contra la catástrofe es, según esa formulación, la capacidad de aguante de la población.

Los datos que él mismo presentó

Lo más notable de la comparecencia es que el canciller no negó ninguno de los síntomas. Al contrario: los detalló con precisión.

Reconoció afectaciones en el suministro eléctrico, el abasto de agua, la conservación de alimentos, el transporte y la salud.

Ofreció una cifra devastadora: la mortalidad infantil pasó de 4 por cada 1.000 nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025. Es decir, se multiplicó por casi dos veces y media.

Sobre ese dato, sus palabras fueron: "Son niños, no números. Muertes que no debieron ocurrir."

El informe añadió además que se ha dificultado la atención de 2.888 pacientes que dependen de tratamientos de hemodiálisis.

Las cifras del informe

El documento presentado por la Cancillería cuantifica el impacto del embargo:

8.083,3 millones de dólares de coste entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026. Una cifra que el propio Gobierno califica de récord.

178.700,5 millones de dólares de daños acumulados desde el inicio del embargo, a precios corrientes: un 4,7 % más que lo informado el año anterior.

Rodríguez calificó las medidas de los últimos meses como un "cruel castigo colectivo", sostuvo que la hostilidad busca causar "una crisis humanitaria por la vía del castigo colectivo", y resumió su tesis en una frase: "El bloqueo no castiga a un gobierno, castiga la vida cotidiana de un pueblo en todos los ámbitos."

La contradicción central: eso que describe ya es una crisis

Aquí está el problema lógico del planteamiento, y no requiere ideología para verse.

Una mortalidad infantil que se multiplica por 2,5 en siete años. Casi tres mil pacientes de diálisis con la atención comprometida. Apagones que superan las veinte horas. Agua que no llega. Alimentos que se pudren sin refrigeración.

Claves del caso

Eso no es el anuncio de una crisis humanitaria futura. Es la descripción de una crisis humanitaria presente.

El canciller no está negando un pronóstico. Está negando el nombre de algo que él mismo acaba de describir con datos.

Y ese dato lo respalda una fuente que no puede acusarse de hostilidad hacia Cuba: la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos reportó en junio la misma tasa de mortalidad infantil de 9,9 por cada 1.000 nacimientos, junto a una caída de la supervivencia del cáncer infantil al 65 %, un desplome del 60 % en la producción de alimentos y una disponibilidad de medicamentos de apenas el 30 % de lo normal.

El dato que el informe no explica

Y ahora la pregunta que ningún documento oficial ha respondido.

La mortalidad infantil pasó de 4 en 2018 a 9,9 en 2025.

El embargo estadounidense también existía en 2018. Llevaba entonces cincuenta y seis años vigente.

Es más: durante décadas, el propio Gobierno cubano exhibió esa tasa de mortalidad infantil —una de las más bajas del hemisferio— como prueba de la superioridad de su sistema de salud, precisamente a pesar del bloqueo.

Entonces la pregunta es inevitable: si el embargo estaba ahí en 2018 y el resultado era excelente, y sigue ahí en 2025 y el resultado se ha multiplicado por 2,5, ¿qué cambió en el medio?

Las respuestas están documentadas y ninguna aparece en el informe: el colapso del sistema eléctrico por décadas sin inversión de reposición, la contracción económica superior al 15 % entre 2020 y 2025, y la emigración masiva de personal sanitario, parte de ella exportada por el propio Estado como servicio.

El embargo puede explicar el agravamiento de 2026. No explica la trayectoria completa.

La tercera versión sobre las conversaciones

Hay un elemento de la comparecencia que aclara una confusión que veníamos arrastrando.

Rodríguez confirmó que Cuba mantiene canales de comunicación con el Departamento de Estado, pero descartó cualquier avance: "No ha habido, ni hay en este momento, negociaciones, ni agendas ni hojas de ruta." Atribuyó el estancamiento a la "falta de voluntad" de Washington.

Esa formulación reconcilia dos versiones que parecían incompatibles.

Hace días, el viceministro Carlos Luis Jorge Méndez dijo a USA TODAY que las conversaciones estaban suspendidas. El Departamento de Estado respondió que "las conversaciones continúan" y calificó la versión cubana de propaganda.

Ahora se entiende: hay contactos, pero no hay negociación. Ambos decían la verdad sobre cosas distintas.

Lo que sí es cierto del argumento oficial

Por rigor conviene decirlo, porque sin esto la crítica pierde fuerza.

El embargo existe y su endurecimiento en 2026 es real y verificable. Desde enero, Washington ha impuesto más de 240 sanciones, ha interceptado buques cisterna con destino a la isla y ha bloqueado mecanismos financieros. La propia Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha advertido que la escasez de combustible amenaza el suministro de alimentos y afecta a hospitales y sistemas de agua.

La lectura sobre Bruno Rodríguez

Y el señalamiento de Rodríguez sobre a quién golpea tiene fundamento: una sanción financiera no la sufre un ministro, la sufre quien necesita un medicamento.

Reconocer eso no es hacerle un favor al Gobierno cubano. Es lo que permite formular la crítica siguiente sin que pueda descartarse como propaganda.

Lo que el informe no dice

Porque hay algo que el documento omite por completo, y es donde el argumento se rompe.

Los recursos que sí aparecieron. Mientras faltaban alimentos, medicinas y electricidad, hubo capital disponible para construir hoteles de lujo controlados por GAESA y para organizar festivales internacionales. Lo ha señalado el director de Estrategias del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, Yaxys Cires.

La ayuda que se rechaza. Estados Unidos mantiene un programa de 100 millones de dólares en alimentos y medicinas que se distribuye a través de Cáritas, sin pasar por el Estado. La respuesta oficial fue calificarlo de "marcado carácter propagandístico".

La oferta que no se acepta. Un portavoz del Departamento de Estado reveló que Washington ofreció combustible a cambio de privatizar la industria energética. La Habana no ha respondido a esa condición, y Díaz-Canel ya había descartado privatizaciones en sectores estratégicos.

Y el contraste que documenta la prensa. El nieto de Raúl Castro fotografiado con Rolex, Hermès y Ferragamo, con 23 viajes privados a Panamá. Otra nieta con contratos para importar combustible en un país que hace colas de días por gasolina.

El castigo colectivo, si existe, tiene destinatarios muy desiguales.

La refutación que camina sola

Rodríguez sostuvo que el pueblo cubano "comprende y tiene elevada conciencia de las causas" de sus sufrimientos.

Contra esa afirmación hay un dato que no admite discusión: más de 355.000 cubanos esperan una decisión de residencia en Estados Unidos. Otros se lanzan al mar en lanchas improvisadas; solo en 2024 murieron al menos 52 migrantes cubanos, 29 de ellos en naufragios.

Nadie huye hacia el país que considera responsable de su hambre.

Y según el IX Estudio del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, el 95 % de los cubanos desaprueba la gestión de su Gobierno, y solo el 3 % la valora positivamente.

Ese 95 % no lo produce Washington.

Lo esencial

El canciller describió con exactitud una emergencia y después le negó el nombre.

Dijo que no habrá crisis humanitaria porque el pueblo es solidario. Es decir: la garantía frente al colapso no es una política, sino la resistencia de once millones de personas que no eligieron a nadie.

Y esa frase, dicha mientras se presentan cifras de niños muertos, es probablemente el retrato más honesto de cómo se gobierna hoy la isla.

Desde Noticuba seguiremos informando con datos.