Volvió a Cuba de visita y lo condenaron a 5 años por una página de Facebook

Autor: NotiCuba

Jesús Gabriel Pérez Menocal, cubano residente en El Salvador desde 2019, regresó de visita a Cuba y fue condenado a cinco años de cárcel por administrar una página de Facebook con noticias de su ciudad. Un caso de pura represión.

Una visita familiar se convirtió en una pesadilla de años. Esta es la historia de Jesús Gabriel Pérez Menocal, un joven cubano que residía en El Salvador desde 2019 y que, al regresar temporalmente a su país para ver a los suyos, terminó condenado a cinco años de cárcel. ¿El motivo? Administrar una página de Facebook dedicada a divulgar noticias de su ciudad natal. Su caso es un retrato descarnado de un régimen que no admite la libertad de expresión y que, bajo su actual Código Penal, es capaz incluso de inventar delitos para castigar a quienes se atreven a informar.

Una visita que se convirtió en cárcel

Cuando Jesús Gabriel Pérez Menocal regresó a Cuba, el 3 de agosto de 2022, su plan era sencillo: pasar unas semanas con su familia y volver después a El Salvador, el país centroamericano donde vivía desde 2019, se había casado y había formado un hogar. Natural de Sagua la Grande, en la provincia de Villa Clara, nunca imaginó que ese viaje le costaría la libertad.

Apenas una semana después de llegar a la Isla, recibió una citación de la policía política. Según su propio testimonio, un agente de la Seguridad del Estado y un oficial de alto rango lo interrogaron y lo amenazaron por el contenido de la página que administraba en redes sociales. Poco después, el 26 de agosto de 2022, fue detenido. Desde entonces, no ha vuelto a ser libre. Cuatro años después de aquel viaje, sigue encarcelado, lejos de su esposa y de su hijo, que hoy tiene cinco años y espera su regreso en El Salvador.

El "delito": una página de noticias locales

Lo que desató la persecución del régimen contra Pérez Menocal fue algo tan simple como una página de Facebook. El espacio, llamado "Sagua la Grande Noticias", se dedicaba a recoger y divulgar acontecimientos relevantes de esa ciudad villaclareña: 

"sucesos, informaciones locales y hechos del día a día de su comunidad. Un ejercicio periodístico ciudadano que, en cualquier país democrático, sería perfectamente normal."

Sin embargo, para las autoridades cubanas, informar de manera independiente equivale a una amenaza. La existencia de una página que difundiera noticias sin el control del aparato estatal bastó para convertir a su administrador en objetivo de la Seguridad del Estado. En un país donde el régimen mantiene el monopolio de la información, cualquier voz que se salga del guion oficial es percibida como un peligro que debe ser silenciado.

Condenado por "sabotaje": un delito a la medida

Tras su detención, Pérez Menocal fue sometido a juicio el 14 de julio de 2023 y condenado a cinco años de privación de libertad. El cargo elegido por el tribunal resulta especialmente revelador: el supuesto delito de "sabotaje", una acusación que el propio joven rechaza de plano y que no guarda relación alguna con la administración de una página de noticias.

Aquí se evidencia uno de los mecanismos más perversos del sistema represivo cubano: la utilización de figuras penales genéricas y ambiguas para castigar el disenso. Al no poder condenar abiertamente a alguien por "hacer periodismo" o "expresarse libremente" —algo que dejaría en evidencia la naturaleza represiva del régimen—, las autoridades recurren a delitos como el sabotaje, que permiten imponer penas severas revistiéndolas de una apariencia de legalidad. Es, en la práctica, un delito fabricado a la medida de las necesidades del poder.

Prisión, enfermedad y abandono

La situación de Pérez Menocal se ha agravado con el paso del tiempo y el deambular por distintas prisiones. Tras su condena, pasó por varios centros penitenciarios: la prisión La Pendiente, el llamado "Pre" de Santa Clara, y la cárcel de Manacas, donde permaneció casi tres años. Más recientemente fue trasladado al campamento de prisioneros El Yabú, un centro de régimen abierto situado en la Carretera Central, entre Santa Clara y Sagua la Grande.

Claves del caso

Pero el castigo no se limita al encierro. El joven, de 37 años, asegura que en ese centro tampoco tiene acceso regular a los medicamentos que necesita para tratar el asma y la hipertensión que padece. La falta de atención médica adecuada, una constante denunciada en las cárceles cubanas, añade un componente cruel a su situación: 

"a la privación de libertad se suma el deterioro de su salud, mientras su familia observa impotente desde el extranjero."

Un patrón de represión que se repite

El caso de Jesús Gabriel no es una excepción, sino parte de un patrón sistemático. En los últimos años, el régimen cubano ha condenado a numerosos ciudadanos por sus publicaciones en redes sociales. Un ejemplo notorio ocurrió a comienzos de 2025, cuando dos jóvenes, Félix Daniel Pérez Ruiz y Cristhian de Jesús Peña Aguilera, fueron sentenciados a cinco y cuatro años de cárcel, respectivamente, por el delito de "propaganda contra el orden constitucional", tras criticar al Gobierno y llamar a una manifestación en Facebook.

Organizaciones como el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) y Prisoners Defenders documentan de forma constante estos casos, y denuncian que el régimen "ni siquiera esconde que penaliza con prisión las opiniones libres". El endurecimiento se ha visto reforzado por el nuevo Código Penal cubano, en vigor desde finales de 2022, que amplió los delitos y las penas aplicables al ejercicio de derechos fundamentales. La libertad de expresión, un derecho básico en cualquier democracia, sigue siendo tratada como un crimen en la Isla.

Una historia que exige ser contada

El drama de Jesús Gabriel Pérez Menocal condensa, en una sola vida, la esencia de la represión cubana: un hombre que rehízo su vida en el extranjero, que volvió por amor a su familia y que hoy paga con años de cárcel el simple hecho de haber informado a sus vecinos. Su historia recuerda que, para el régimen de La Habana, la información libre es una amenaza y la disidencia, aunque sea tan pacífica como administrar una página de noticias, un delito.

La lectura sobre Volvió a Cuba

Mientras Pérez Menocal continúa cumpliendo condena, enfermo y separado de su esposa y su pequeño hijo, su caso se suma a la larga lista de cubanos castigados por pensar y expresarse con libertad. Visibilizar estas historias es también una forma de resistencia: cada nombre que se conoce, cada injusticia que se denuncia, es un obstáculo más para el silencio que la dictadura pretende imponer. Y es que, por mucho que el régimen invente delitos, no podrá borrar la verdad de quienes se atreven a contarla.