Trump descarta la vía militar: "Cuba y nosotros haremos un acuerdo"

Autor: NotiCuba

El presidente habló en la Casa Blanca antes de viajar a Tennessee. Dijo que quiere "abrir" la Isla porque hay cubanoamericanos que desean regresar. Lo dijo un día después del reporte sobre el memorando del Ejército. Un acuerdo se firma con un gobierno, y el pueblo cubano no está en esa mesa.

Dónde lo dijo y ante quién

El presidente Donald Trump descartó este sábado 26 de septiembre de 2026 una acción militar contra Cuba y apostó abiertamente por la vía negociada.

Lo hizo en la Casa Blanca, respondiendo a preguntas de la prensa antes de partir hacia Tennessee.

Fueron sus primeras declaraciones públicas sobre los reportes de una posible operación militar en la Isla.

Las citas exactas

Su respuesta fue breve y directa:

"Yo diría que Cuba y nosotros haremos un acuerdo. No creo que sea necesario el Ejército."

Sobre la situación de la Isla añadió: "Cuba está fallando muy gravemente."

Y sobre la intención estadounidense: "Queremos ayudar a Cuba."

El detalle que apunta a algo concreto

Hay un elemento de sus declaraciones que ha pasado casi inadvertido y que conviene subrayar, porque es el más tangible de todos.

Trump dijo que quiere "abrir" el país, y explicó por qué: porque hay "cubano-estadounidenses que quieren regresar".

Esa frase no es retórica de campaña. Apunta a asuntos muy concretos: viajes, remesas, vuelos, quizá negocios.

Es, de todo lo que dijo, lo único que describe una acción con efecto inmediato sobre la vida de una familia cubana.

Qué provocó la pregunta

La consulta de los periodistas no surgió de la nada.

El viernes 25 de septiembre, CBS News reveló un mensaje interno del Ejército en el que la Reserva consultaba a sus mandos si podrían aportar al Comando Sur unidades de policía militar, personal médico, ingenieros y apoyo logístico en un plazo de 90 a 120 días.

Funcionarios anónimos citados por la cadena vincularon esa consulta a la planificación militar relacionada con Cuba.

Lo que el memorando NO dice

Conviene repetirlo, porque alimentó una ola de especulación:

  • El documento no menciona a Cuba. Ni una sola vez.
  • No contiene órdenes de despliegue.
  • No establece cuántos efectivos serían necesarios, ni su destino, ni qué misión cumplirían.

La atribución a la Isla procede de fuentes anónimas, no del texto.

Y las unidades consultadas no son de combate: 

"son fuerzas de apoyo —seguridad, ingeniería, atención médica y logística—, el tipo de capacidades que se calculan para escenarios muy distintos, desde una estabilización hasta una respuesta humanitaria."

El contraste con el Departamento de Estado

Aquí hay un matiz revelador sobre cómo se comunica esta política.

Antes de que hablara Trump, el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, fue preguntado directamente si descartaba una intervención armada. Su respuesta no cerró la puerta:

"El presidente tiene a su disposición una amplia gama de opciones para asegurar que se impongan nuestros intereses nacionales."

Horas después, el propio presidente dijo que no cree necesaria la vía militar.

Ese desfase entre la cautela del aparato y la declaración del mandatario se ha repetido durante meses. Y suele resolverse del mismo modo: lo que dice Trump marca el titular; lo que dicen sus funcionarios marca el margen.

El matiz que nadie debería pasar por alto

El analista Eric Daugherty, que difundió el video de las declaraciones en X, lo resumió con precisión:

"La acción militar nunca se descarta, pero es claro que prefiere un acuerdo."

Trump no dijo que no vaya a haber una operación militar. Dijo que no cree que sea necesaria. Son dos afirmaciones distintas, y la diferencia importa.

El dispositivo militar sigue ahí

Porque, mientras tanto, los movimientos continúan.

Claves del caso

A comienzos de septiembre, dos buques de combate litoral llegaron a la Base Naval de Guantánamo.

El 8 de septiembre, el Comando Sur difundió imágenes de más de 1.300 marines entrenándose en Camp Santiago, en Puerto Rico.

Y la base de Roosevelt Roads, reactivada con 79 millones de dólares, opera a pleno rendimiento.

Descartar el uso de la fuerza no equivale a desmontar la capacidad de usarla.

La respuesta de La Habana

El canciller Bruno Rodríguez había declarado esta misma semana a NBC News que Estados Unidos "nunca podrá encontrar justificación" para un ataque militar contra la Isla.

Y añadió que no cree que se repita una acción similar a la de Venezuela.

Qué significa realmente "un acuerdo"

Y aquí llegamos a la pregunta de fondo, la que más importa a quien vive en la Isla.

Un acuerdo se firma con un gobierno. No contra él.

Eso no es una interpretación malintencionada: es lo que la palabra significa. Y las condiciones que Washington ha puesto sobre la mesa en las últimas semanas son conocidas:

Reformas "inmediatas, significativas e irreversibles", según el comunicado del Departamento de Estado tras la reunión de Rubio con Canadá.

Combustible a cambio de privatizar la industria energética, según reveló un portavoz de esa misma cartera.

La lectura sobre Casa Blanca

Y colaboración solo con figuras del régimen "sin las manos manchadas de sangre", según Rubio, que además exigió que estén dispuestas a encauzar al país hacia la libertad política y económica.

Del otro lado, Díaz-Canel ha dicho que las reformas no conducirán al capitalismo, que el Partido Comunista mantendrá su papel dirigente y que no habrá privatizaciones en sectores estratégicos. Y Bruno Rodríguez sostiene que no existen negociaciones formales, solo contactos.

Qué vendrá para el pueblo cubano

Con honestidad, nadie lo sabe. Pero sí puede separarse lo concreto de lo incierto.

Lo que ya está llegando. El programa de 100 millones de dólares en alimentos y medicinas que se distribuye a través de Cáritas, sin pasar por el Estado. Es real y está en marcha, aunque su alcance es limitado: si alcanza su meta máxima, cubriría alrededor del 3,4 % de los hogares cubanos.

Lo que podría llegar pronto. Si Trump cumple lo de "abrir" el país por los cubanoamericanos que quieren regresar, eso significaría más vuelos, más viajes y más remesas. Sería alivio inmediato para muchas familias.

Pero con una advertencia: buena parte de ese dinero circula por estructuras controladas por GAESA —hoteles, tiendas en divisas, remesas—. Abrir la puerta trae dólares, y esos dólares pasan por el conglomerado militar. Ese dilema no lo resuelve ningún acuerdo.

Lo que no cambia con una firma. Los 1.327 presos políticos, la cifra más alta jamás documentada. El 94 % de la población en pobreza extrema. Los apagones que dejan al país con un tercio de la electricidad que necesita. Y los más de 355.000 cubanos que esperan residencia en Estados Unidos.

Y el precedente que conviene mirar. En Venezuela sí hubo desenlace: capturaron a Maduro el 3 de enero. Ocho meses después, quien firma acuerdos petroleros de veinticinco años con Trump es Delcy Rodríguez, su propia vicepresidenta. Sin elecciones. Sin juicios. Sin desmontar el aparato de seguridad.

Un acuerdo cambia la política. No necesariamente hace justicia.

La pregunta de fondo

Sesenta y siete años después, el pueblo cubano sigue siendo el sujeto del que todos hablan y el que nunca se sienta en la mesa.

Washington negocia sus intereses de seguridad nacional —Rubio lo dijo sin rodeos: "No trabajo para Cuba. Trabajo para Estados Unidos"—. La Habana negocia su supervivencia.

Y entre ambas cosas hay once millones de personas que no eligieron a nadie y que llevan décadas esperando que alguien decida por ellas.

Lo único cierto hoy es esto: el presidente de Estados Unidos dice públicamente que prefiere un acuerdo antes que la fuerza. Es una noticia relevante en un momento de máxima tensión.

Lo que ese acuerdo contenga —y si el pueblo cubano gana algo con él— está por verse.

Desde Noticuba seguiremos informando.