Delegación de Cuba abandonó el salón plenario.
La delegación de Cuba abandonó el salón plenario de la Asamblea General de Naciones Unidas este martes 22 de septiembre de 2026, durante el discurso del presidente Donald Trump ante la 81.ª Asamblea General, en Nueva York.
Los representantes cubanos —encabezados por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla— se levantaron de sus asientos y salieron del recinto exactamente en el momento en que Trump se refería a Cuba.
La agencia Reuters confirmó la retirada, que ocurrió durante la jornada inaugural del Segmento de Alto Nivel.
La cita exacta que provocó la salida
Trump no se anduvo con medias tintas. Estas fueron sus palabras:
"Mi administración también está buscando un cambio fundamental en la situación de Cuba, donde el régimen comunista está sometido a una enorme presión, la mayor que jamás haya enfrentado. Es un Estado absolutamente fallido. Está fracasando como nunca antes y caerá."
Fue esa frase —"caerá"— la que coincidió con el momento en que los cubanos se pusieron de pie.
Qué más dijo sobre la Isla
El resto de su referencia a Cuba incluyó tres elementos adicionales:
Aseguró que Marco Rubio está negociando. Trump sostuvo que su secretario de Estado mantiene contactos con representantes cubanos. En su formulación:
"Marco Rubio está llevando a cabo una negociación."
Advirtió sobre el uso del territorio cubano. Dijo que Estados Unidos no permitirá que la Isla sirva como refugio o plataforma para gobiernos, organizaciones o personas consideradas una amenaza para su seguridad.
Acusó de coordinación política. Señaló que Cuba lleva décadas coordinándose con redes comunistas y grupos de izquierda en territorio estadounidense.
Un detalle que registró la prensa oficial cubana: Trump sobrepasó los 15 minutos asignados a cada orador, y dedicó buena parte de su intervención a los logros de su administración y al poderío militar estadounidense.
Por qué esta vez es distinto
Aquí está lo que convierte el episodio en noticia, porque el contenido del mensaje no es nuevo.
Trump lleva desde enero diciendo variaciones de lo mismo: que Cuba es una nación fracasada, que podría haber una "toma de control amistosa", que él se encargará.
Lo nuevo es el lugar.
Es la primera vez que formula declaraciones de ese calibre desde el máximo foro multilateral del mundo, con la delegación cubana sentada en la sala.
No lo dijo en un mitin, ni en Truth Social, ni ante periodistas en el jardín de la Casa Blanca. Lo dijo ante los representantes de prácticamente todos los países del planeta, con los diplomáticos cubanos a pocos metros.
Eso explica la reacción.
La respuesta de La Habana
Pocos minutos después de abandonar el edificio, Bruno Rodríguez Parrilla acusó al presidente estadounidense de "falsedades" y "calumnias".
Claves del caso
Y resumió la posición cubana en una frase: "Cuba no es una amenaza para EEUU ni para ningún país."
La prensa oficial de la Isla fue más lejos en su interpretación. El diario Escambray describió el argumento del "Estado fallido" como "un eventual pretexto para una agresión militar al país distante unas 90 millas de Estados Unidos".
Lo que el gesto logra y lo que cuesta
Conviene analizar la decisión de irse, porque tiene dos caras.
Lo que logra: una imagen, un titular y la negativa a permanecer sentados escuchando. Abandonar la sala es un recurso diplomático conocido en Naciones Unidas, y funciona como declaración sin necesidad de pronunciar una palabra. Evita la humillación de la escucha pasiva.
Lo que cuesta: al salir, Cuba cedió la sala entera a la narrativa de Trump. Durante el resto de esa intervención, no hubo un solo representante cubano presente para escuchar lo que se decía de su país ante el mundo, ni para reaccionar en el momento.
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Una protesta que se ejerce desde fuera de la habitación tiene el problema de que la habitación sigue llena de gente que se queda.
Y conviene una precisión: esto no fue una ruptura de relaciones diplomáticas ni una retirada de Cuba de Naciones Unidas. Fue un gesto simbólico durante un discurso concreto. La delegación sigue acreditada y participando.
La contradicción de las negociaciones: cuatro versiones
Y ahora el elemento más jugoso de todo el episodio, que casi nadie está señalando.
Trump afirmó ante la Asamblea General que Rubio está llevando a cabo una negociación con Cuba.
Pongamos esa afirmación junto a las otras tres versiones de las últimas semanas:
El viceministro Carlos Luis Jorge Méndez, en entrevista con USA TODAY, confirmó que ambos países suspendieron las conversaciones hasta encontrar puntos en común.
El Departamento de Estado respondió días después que "las conversaciones continúan" y calificó de "propaganda" la versión cubana.
El propio Bruno Rodríguez, a comienzos de septiembre, precisó que existen canales de comunicación pero que "no ha habido, ni hay en este momento, negociaciones, ni agendas ni hojas de ruta".
Y Trump, hoy, ante la ONU: Rubio "está llevando a cabo una negociación".
La lectura sobre Asamblea General
Cuatro versiones en tres semanas. Y la última la dio el presidente de Estados Unidos ante los representantes del mundo entero.
Alguien no está describiendo la misma realidad.
El segundo pronunciamiento del día
Hay un detalle cronológico que conviene registrar: esta no fue la única vez que Trump habló de Cuba este martes.
Horas antes, durante la cumbre del "Escudo de las Américas", celebrada también en la sede de la ONU con presidentes y líderes de la región, había bromeado con dejar a Marco Rubio "en medio de Cuba" de regreso desde Irán, añadiendo que "él se encargará del resto".
Dos escenarios, el mismo día, el mismo tema. Uno en tono de broma ante aliados regionales; el otro, en tono solemne ante la Asamblea General.
¿Es Cuba un "Estado fallido"? El matiz necesario
Por rigor conviene examinar la afirmación central, porque el término tiene un significado técnico.
Lo que respalda la descripción: el 94 % de la población vive en pobreza extrema según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos; ocho de cada diez cubanos se saltan comidas; el sistema eléctrico apenas cubre un tercio de la demanda nacional; hay 1.327 presos políticos, la cifra más alta jamás documentada; y más de 355.000 cubanos esperan residencia solo en Estados Unidos.
Lo que la matiza: en ciencia política, un "Estado fallido" es aquel que pierde el control de su territorio y el monopolio de la fuerza, con vacíos de autoridad que ocupan actores armados. Nada de eso ocurre en Cuba: el Estado cubano mantiene control político y territorial pleno.
La descripción más precisa sería la de un Estado en colapso económico con el aparato de control intacto. Que es, en muchos sentidos, una situación más difícil de resolver, porque no hay vacío de poder que llenar.
Decirlo con precisión no debilita la crítica. La vuelve más difícil de rebatir.
Qué vigilar: el viernes 26
La historia tiene continuación con fecha fijada.
Bruno Rodríguez Parrilla intervendrá ante la Asamblea General el viernes 26 de septiembre. Será la ocasión en que el Gobierno cubano ofrezca su respuesta oficial al discurso de Trump.
Y habrá que estar atentos a otro asunto: la votación anual sobre la resolución contra el embargo, en la que Costa Rica ya adelantó que podría cambiar su posición.
Lo esencial
Un presidente estadounidense dijo ante la Asamblea General de Naciones Unidas que el Gobierno de Cuba caerá. Los diplomáticos cubanos se levantaron y se fueron.
El episodio no cambia nada material: no hay sanciones nuevas, ni plazos, ni decisiones. Pero sí marca un punto: lo que durante meses se dijo en entrevistas y redes sociales acaba de decirse desde el podio más visible del mundo.
Y el viernes le toca responder a La Habana, en el mismo lugar y ante el mismo público.
Desde Noticuba seguiremos informando.





