Lo que publicó The New York Times
Este martes The New York Times publicó un extenso reportaje sobre el ascenso de Raúl Rodríguez Castro, desde guardaespaldas hasta intermediario del poder.
El texto vincula a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro y conocido en Cuba como "El Cangrejo", con una red criminal transnacional que habría operado durante años entre Cuba, México y Florida, hoy objeto de una investigación del FBI.
El diario sustenta el reportaje en documentos judiciales revisados y en entrevistas. Conviene fijar una precisión desde el primer párrafo: las acusaciones proceden principalmente de dos personas ya condenadas por su participación en esa misma red.
Las cuatro acusaciones concretas
Según lo publicado por el Times, Rodríguez Castro —de 42 años, coronel del Ministerio del Interior— habría hecho lo siguiente:
Primero. Utilizar su considerable influencia en los círculos de poder de la isla para proteger una operación de contrabando a gran escala que sacaba personas de Cuba y, simultáneamente, introducía mercancías ilícitas en el país.
Segundo. Facilitar la entrada a Cuba de mercancías compradas con tarjetas de crédito robadas, esquivando los controles aduaneros.
Tercero. Recibir artículos de lujo como soborno a cambio de esa facilitación.
Cuarto. Permitir que delincuentes buscados por la justicia circularan libremente por territorio cubano.
Es un cuadro coherente:
"una puerta abierta en ambas direcciones. Salían personas, entraban bienes, y quien controlaba la llave cobraba en especie."
Quién hace las acusaciones
Este punto marca la diferencia entre periodismo y rumor, así que vale detenerse.
Las acusaciones provienen de dos condenados de la organización conocida como "La Mafia Cubana de Quintana Roo":
"testimonios de personas con condena firme, que hablan desde un contexto donde suele haber incentivos para negociar."
Eso no las invalida —muchos casos federales se sostienen sobre testimonios de cooperantes—, pero obliga a leerlas con cautela. El Times las contrasta con documentación judicial, que es lo que les da peso.
Qué fue la "Mafia Cubana de Quintana Roo"
Aquí no hay nada especulativo:
"esta organización existió, fue procesada y sus miembros cumplen condena."
Según el Departamento de Justicia estadounidense, el grupo operaba desde 2009 entre Cuba, México, España y el sur de Florida. Robaban embarcaciones en la costa oeste de Florida, las llevaban a México y las usaban para sacar clandestinamente a cubanos de la isla.
Claves del caso
Ya en territorio mexicano, secuestraban a los migrantes y exigían 10.000 dólares a sus familiares en Estados Unidos. Quienes pagaban eran llevados a la frontera. Quienes no, según los documentos públicos del caso, sufrieron descargas eléctricas y amenazas con armas en la cabeza.
En 2023, un jurado federal en Miami declaró culpable a Javier Hernández, de 50 años, condenado a 95 meses de prisión. Entre los cargos: conspiración para el contrabando de extranjeros, conspiración para transportar embarcaciones robadas, lavado de dinero, tráfico de bienes robados y —dato relevante— soborno a funcionarios públicos.
Su coacusado Ramón Reyes Aranda se declaró culpable. Otros seis cubanos residentes en México y dos mexicanos fueron arrestados en el mismo operativo. Según el Times, la investigación federal derivó en al menos 21 condenas y penas de varias décadas.
Los peloteros que salieron por esa ruta
En un segundo artículo publicado el mismo día, el diario aporta un detalle que ha llamado la atención en el mundo del deporte:
"entre los migrantes trasladados ilegalmente por esa red figuran peloteros profesionales cubanos, incluidos el campocorto Adeiny Hechavarría y el jugador de los Dodgers de Los Ángeles Yasiel Puig."
Es un recordatorio incómodo:
"durante años, la ruta de salida de algunos de los mejores deportistas cubanos pasó por manos criminales."
El detalle que nadie debe pasar por alto
Con toda la contundencia del reportaje, hay un hecho que el propio Times consigna y que debe acompañar cualquier titular sobre este asunto:
Rodríguez Castro no ha sido acusado formalmente de ningún delito en Estados Unidos.
No hay imputación ni orden de arresto pública. Lo que existe es una investigación del FBI en curso y señalamientos recogidos en documentos judiciales de un caso en el que él no fue procesado.
La diferencia entre "señalado" e "imputado" no es un tecnicismo: es la línea que separa la información de la condena anticipada.
Quién es realmente "El Cangrejo"
Para entender la magnitud del reportaje hay que entender de quién estamos hablando.
Raúl Guillermo Rodríguez Castro es coronel del MININT y, desde 2016, jefe de la Dirección General de Seguridad Personal, el cuerpo encargado de proteger a Raúl Castro. Eso significa que controla el acceso físico al hombre más poderoso de la isla.
La lectura sobre El New York Times
Su linaje explica el resto. Es hijo de Déborah Castro Espín, hija mayor de Raúl, y del general de división Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, fallecido en 2022, quien dirigió durante décadas GAESA, el conglomerado militar que controla cerca del 90 % del comercio minorista cubano y aporta entre el 30 % y el 40 % de la economía nacional.
No es un familiar lejano con apellido: está en el centro exacto donde se cruzan el poder político, el aparato de seguridad y el dinero.
Rolex y apagones
Hay un contraste que este reportaje vuelve inevitable. En julio, Rodríguez Castro concedió su primera entrevista a un medio estadounidense, USA Today, y apareció con camiseta Hugo Boss, tenis Hermès, portafolio Salvatore Ferragamo y un reloj Rolex.
Ese mismo trabajo recogió hallazgos de una investigación conjunta de La Prensa de Panamá, Armando.Info, Transparencia Venezuela en el Exilio y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística:
"entre 2024 y finales de 2025 habría realizado al menos 23 viajes privados a Panamá, donde fue visto comprando artículos de lujo."
Todo esto mientras el país que su familia gobierna acumula siete desconexiones totales del sistema eléctrico en lo que va de año.
La respuesta de La Habana
El Gobierno cubano rechazó las acusaciones y las calificó de "calumnias".
El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, declaró al Times que no cabe duda de que existen organizaciones criminales en América Latina que se lucran con el tráfico de migrantes hacia Estados Unidos, pero sostuvo que ninguna de ellas tiene vínculo alguno con el Gobierno cubano.
Por qué esto importa políticamente
Aquí está la dimensión que trasciende lo policial.
Rodríguez Castro no es solo un coronel con apellido ilustre. En los últimos meses se ha convertido en uno de los interlocutores de Washington en las conversaciones con La Habana, y se ha reunido con altos funcionarios de la administración Trump. Su nombre figura entre los que Estados Unidos ha considerado como posible pieza en una eventual transición cubana.
Un reportaje que lo vincula con tráfico de personas y contrabando complica ese escenario de forma evidente. Difícilmente puede presentarse como rostro de una salida institucional alguien sobre quien pesa una investigación del FBI, aunque no esté imputado.
Cabe también la lectura inversa, y conviene mencionarla:
"la publicación llega en un momento de máxima presión estadounidense sobre Cuba, y en La Habana se leerá como parte de esa campaña."
Lo que falta por saber
Quedan preguntas abiertas y ninguna tiene respuesta pública todavía.
¿Avanzará el FBI hacia una imputación formal?
¿Habrá evidencia corroborada más allá de los testimonios de los condenados? ¿Seguirá siendo Rodríguez Castro un interlocutor válido para Washington?
Por ahora hay dos cosas ciertas:
- La red criminal existió y está documentada judicialmente.
- El nieto de Raúl Castro aparece señalado en esos documentos sin haber sido acusado.
Entre esos dos hechos está todo lo que aún no sabemos.





