Lo que ocurrió el sábado
Era un partido de preparación. Nada más que eso.
El sábado 22 de agosto, el Real Sport Clube —conocido como Real Massamá— enfrentaba al Estrela da Amadora en el Estádio das Seixas, en Malveira, distrito de Lisboa.
Apenas a los diez minutos del inicio, el centrocampista Quévin Castro se sintió indispuesto y cayó inconsciente sobre el césped.
El encuentro se detuvo de inmediato. Fue trasladado al hospital, donde se certificó su fallecimiento.
Tenía 25 años.
Seis días después de cumplir años
Hay un detalle que hace este caso especialmente difícil de asimilar.
Quévin Moisés Cachicote da Rocha de Castro nació en Lisboa el 16 de agosto de 2001.
Había cumplido 25 años seis días antes de morir.
La atención médica: hubo desfibrilador
Conviene subrayar esto, porque contradice la primera pregunta que todo el mundo se hace en estos casos.
No faltó asistencia. Los cuerpos médicos de ambos equipos entraron al campo de inmediato. Según informó el diario portugués A Bola, el personal clínico del Estrela da Amadora utilizó un desfibrilador que el club lleva habitualmente a sus partidos.
El Instituto Nacional de Emergencias Médicas (INEM) fue activado sin demora y sus profesionales continuaron las maniobras de reanimación antes del traslado.
Nada de eso bastó.
Lo que se sabe sobre las causas
Aquí hay que ser precisos y no adelantarse.
El Sindicato de Jugadores Profesionales de Portugal informó que se trató de una parada cardiorrespiratoria.
Esa es la información oficial disponible. Y conviene entender qué significa exactamente:
"una parada cardiorrespiratoria describe lo que ocurrió, no por qué ocurrió."
Es el desenlace, no el diagnóstico.
El informe médico oficial con las causas subyacentes todavía no se ha hecho público. Hasta que aparezca, cualquier afirmación categórica sobre el origen del episodio es especulación.
Qué suele haber detrás de estos casos
Sin atribuir nada a este caso concreto, sí es útil explicar qué encuentra habitualmente la medicina deportiva cuando investiga una muerte súbita en un atleta joven.
Las causas más frecuentemente documentadas son de origen cardíaco y suelen estar presentes desde antes sin dar síntomas:
Miocardiopatía hipertrófica. Un engrosamiento anómalo del músculo cardíaco. Es la causa más citada en deportistas jóvenes.
Displasia arritmogénica del ventrículo derecho. Una alteración del tejido cardíaco que provoca arritmias graves.
Anomalías coronarias congénitas. Arterias con un recorrido anatómico irregular que puede comprometer el riego durante el esfuerzo intenso.
Canalopatías, como el síndrome de QT largo o el síndrome de Brugada, que alteran la actividad eléctrica del corazón sin modificar su estructura.
Miocarditis, una inflamación del músculo cardíaco que puede aparecer tras una infección viral reciente.
Claves del caso
La característica común de casi todas ellas es la más cruel: suelen ser silenciosas. Muchos deportistas pasan reconocimientos anuales sin que se detecte nada, porque no hay nada visible que detectar hasta que ocurre.
Esa es la razón por la que el fútbol lleva dos décadas ampliando protocolos de cardiología deportiva sin haber logrado eliminar el riesgo.
La huella que dejó en Inglaterra
Aunque nació en Portugal, la carrera de Quévin Castro se escribió en buena parte en Inglaterra.
Creció en Thetford, condado de Norfolk, y estudió en The Thetford Academy. Antes de emigrar había pasado por el fútbol formativo portugués, incluida —según varias fuentes— la cantera del Sporting CP.
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Su camino fue el de quien se gana cada escalón desde abajo. Empezó en el fútbol no profesional inglés: Thetford Town, Mildenhall Town, Leiston, Bury Town y Norwich CBS. Tuvo pruebas en Arsenal y jugó en el sub-23 del Chelsea.
En 2021, siendo adolescente, firmó por el West Bromwich Albion.
El debut que nadie olvida
Y aquí está el momento que resume su historia.
El propio West Bromwich lo recordó en su comunicado: Quévin llegó al club en 2021 y debutó con el primer equipo en un partido de la Carabao Cup precisamente contra el Arsenal, uno de los clubes que años antes lo había visto a prueba.
En febrero de 2022 disputó su primer encuentro liguero con los Baggies.
Después llegaron las cesiones y el recorrido largo del futbolista que insiste: Burton Albion, Notts County, Gateshead, York City —donde acumuló quince presencias—, King's Lynn Town, Chippenham Town, Cambridge City y Eastbourne Borough.
Esta temporada había regresado a Portugal para incorporarse al Real Sport Clube. Era, para él, una oportunidad nueva.
Medía 1,93 metros y jugaba de centrocampista. Tenía doble nacionalidad, portuguesa e inglesa.
El homenaje del West Brom: el minuto 25
La reacción desde Inglaterra fue inmediata.
El West Bromwich Albion publicó que estaba "devastado" al conocer el fallecimiento prematuro de su exjugador, de apenas 25 años, y anunció un homenaje.
Durante su partido del domingo ante el Burnley, en la EFL Championship, los futbolistas portaron brazaletes negros y el encuentro se detuvo en el minuto 25 —uno por cada año de su vida— para dedicarle un período de aplausos.
El club cerró su mensaje con tres palabras: "Rest in peace, Quevin."
Lo que dicen sus clubes y allegados
El Real Sport Clube confirmó la muerte mediante un comunicado en el que expresó su "profunda tristeza e inmenso pesar".
La lectura sobre Murió Quévin Castro
Sus palabras son las que mejor describen a la persona detrás del futbolista: "Quévin Castro fue mucho más que un jugador; era parte integrante de nuestra familia y ha dejado una huella imborrable en todos aquellos que convivieron con él, tanto dentro como fuera del campo."
El club pidió que su recuerdo permanezca vivo.
El Estrela da Amadora, rival aquella tarde y equipo cuyo personal médico intentó reanimarlo, publicó su propio mensaje: expresó su más sentido pésame y acompañó a la familia, a los amigos, a los compañeros y a toda la estructura del Real Massamá. Cerró con la misma fórmula: descansa en paz, Quévin.
La Asociación de Fútbol de Lisboa también se pronunció.
Los precedentes que el fútbol no olvida
Este no es un caso aislado, y por eso duele de una forma particular.
En 2003, el camerunés Marc-Vivien Foé murió en pleno partido de la Copa Confederaciones. En 2007 falleció Antonio Puerta, y poco después Dani Jarque. En 2016, el también camerunés Patrick Ekeng murió a los 26 años tras desplomarse en un partido en Rumanía.
Pero también hay historias que terminaron distinto. En 2012, Fabrice Muamba se desplomó en White Hart Lane y sobrevivió gracias a una reanimación prolongada. En 2021, Christian Eriksen cayó en la Eurocopa y hoy sigue jugando.
Esa diferencia entre unos casos y otros es la que mantiene a la medicina deportiva buscando respuestas. Aquí hubo desfibrilador, hubo personal médico de dos clubes y hubo servicios de emergencia. Y aun así no alcanzó.
Una estadística citada en 2017 recogía que 89 atletas profesionales habían fallecido entrenando o compitiendo, y que 59 de esos casos tuvieron origen cardiovascular.
Nuestras condolencias
Desde Noticuba queremos detenernos un momento, dejar los datos a un lado y decir lo único que importa hoy.
A la familia de Quévin, que hace apenas una semana celebraba su cumpleaños y ahora tiene que aprender a vivir sin él: los acompañamos.
A sus compañeros del Real Sport Clube, que lo vieron caer y que hoy tienen que volver a entrenar en el mismo campo: fuerza.
A los jugadores del Estrela da Amadora y al personal médico que intentó todo lo que estaba a su alcance: gracias por haberlo intentado.
Y a los aficionados de Thetford, de West Bromwich, de Notts County, de York, de todos esos clubes ingleses donde este muchacho portugués dejó una temporada, un gol o simplemente el recuerdo de alguien que quería jugar: él estuvo ahí, y eso también cuenta.
Quévin Castro no llegó a ser una estrella mundial. Fue algo quizá más difícil: un futbolista que peleó desde el fútbol no profesional hasta debutar en un estadio de la Premier League contra el Arsenal, y que a los 25 años seguía buscando su oportunidad.
Se fue haciendo exactamente lo que había querido hacer toda su vida.
Descansa en paz, Quévin Castro.





