Un espía condenado llama "traidores" a Rubio y a congresistas cubanos: el colmo de la hipocresía

Autor: NotiCuba

Gerardo Hernández, exlíder de la Red Avispa condenado en EE.UU. por espionaje, reactivó su campaña contra Marco Rubio y congresistas cubanoamericanos, a quienes llama "traidores". Un ataque que evidencia la hipocresía del régimen.

Pocas imágenes resumen mejor el descaro del régimen cubano. Gerardo Hernández Nordelo, uno de los espías cubanos más conocidos y hoy alto dirigente del castrismo, reactivó una campaña política contra el secretario de Estado Marco Rubio y varios congresistas cubanoamericanos de Florida, a quienes calificó de "traidores". Que semejante acusación provenga de un hombre condenado en Estados Unidos por espionaje y vinculado al asesinato de cuatro personas en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate no es solo una provocación: 

"es una muestra descarnada de la hipocresía con la que actúa La Habana."

El ataque: "traidores" en una valla de Miami

Desde su perfil oficial de Facebook, Hernández compartió este fin de semana la fotografía de una valla publicitaria en la que aparecen los rostros de Marco Rubio y de los representantes cubanoamericanos María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez, bajo la palabra "traidores". El exespía acompañó la imagen con un lacónico "¡Traidores!" y varios hashtags afines al régimen, como #Cuba y #CubaNoSeRinde.

El cartel, sin embargo, no es una creación reciente ni pertenece a ninguna iniciativa oficial del Gobierno cubano. Se trata de una valla que fue instalada originalmente en la autopista Palmetto, cerca de Medley, en abril de 2025, y que en su momento fue financiada por un comité demócrata de Miami-Dade. Con fondo rojo y letras blancas, el anuncio acusaba a los cuatro legisladores de haber traicionado a los inmigrantes, a Miami-Dade y al "sueño americano". Hernández se limitó a rescatar esa imagen para relanzar el ataque desde La Habana.

Quién es Gerardo Hernández: del espionaje al Buró Político

Para dimensionar la gravedad del mensaje hay que recordar quién lo emite. Gerardo Hernández no es un ciudadano cualquiera: hoy ocupa cargos de máximo peso en la estructura del poder cubano, como coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) e integrante del Buró Político del Partido Comunista de Cuba. Es, además, una de las figuras más ensalzadas por la propaganda oficial, que lo presenta como uno de los "Cinco Héroes".

Pero su fama tiene un origen muy concreto y muy oscuro. Hernández fue el líder de la Red Avispa, una estructura de espionaje que el régimen cubano desplegó en Estados Unidos para infiltrar y vigilar a las organizaciones del exilio. En 2001, la justicia estadounidense lo condenó por conspiración para cometer espionaje y por cargos directamente relacionados con uno de los episodios más trágicos de la historia reciente entre Cuba y el exilio: el derribo de dos avionetas civiles.

El crimen de Hermanos al Rescate: cuatro vidas y una impunidad

El 24 de febrero de 1996, dos avionetas de la organización humanitaria Hermanos al Rescate —dedicada a auxiliar a los balseros cubanos en el estrecho de Florida— fueron derribadas por cazas del régimen cubano sobre aguas internacionales. En el ataque murieron cuatro personas: Armando Alejandre Jr., Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales. La Red Avispa, encabezada por Hernández, había informado a La Habana sobre las actividades de la organización, lo que resultó determinante para el ataque.

Claves del caso

Aquel crimen, cometido contra aeronaves civiles y desarmadas, ha sido calificado como un acto de terrorismo de Estado. Sus principales responsables —empezando por quien dio la orden— nunca han rendido cuentas ante la justicia, y permanecen impunes hasta hoy. Precisamente los congresistas a los que Hernández tacha de "traidores" son quienes, año tras año, mantienen viva la memoria de las víctimas y reclaman que se procese a los culpables, incluido Raúl Castro. La paradoja no puede ser más brutal: 

"el señalado por su papel en el crimen acusa a quienes piden justicia por ese mismo crimen."

Un patrón de ataques desde La Habana

La provocación de este fin de semana no es un hecho aislado. Hernández ha convertido sus redes sociales en un altavoz para atacar a dirigentes del exilio cubanoamericano de forma recurrente. En abril de 2026 ya había arremetido contra Salazar, Díaz-Balart y Giménez, y meses después ironizó sobre las manifestaciones de cubanos relacionadas con los operativos migratorios en Estados Unidos.

El uso de la etiqueta de "traidor" también es habitual en su discurso. En enero de 2026, por ejemplo, empleó ese mismo término para descalificar a quienes defendían una acción estadounidense contra el régimen, afirmando que "hay que ser un traidor para pedir que una potencia extranjera bombardee a su propio pueblo". Se trata, en definitiva, de una estrategia sostenida: deslegitimar a las voces del exilio que denuncian a la dictadura, presentándolas como enemigas del pueblo cubano.

La hipocresía al descubierto

Y aquí está el fondo del asunto. Que un espía juzgado y condenado por sus actividades en Estados Unidos, vinculado a un acto de terrorismo que costó cuatro vidas, se permita repartir acusaciones de "traición" contra representantes elegidos democráticamente, evidencia el actuar profundamente hipócrita del régimen cubano y de sus voceros. 

"Es el mundo al revés: el victimario se erige en juez moral, y quienes exigen justicia son señalados como culpables."

La lectura sobre Gerardo Hernández

Este episodio, más allá de la anécdota, resulta revelador. Muestra cómo La Habana utiliza a figuras de su aparato represivo y de inteligencia para librar batallas de propaganda contra el exilio, incluso desde el descaro de quienes cargan con las culpas más graves. Mientras el régimen y sus voceros intentan reescribir la historia, la memoria de Armando, Carlos, Mario y Pablo sigue reclamando lo que nunca han tenido: justicia. Y ningún cartel, ni ninguna campaña orquestada desde La Habana, podrá borrar esa deuda pendiente.