Rubio aterriza en el Golfo para "vender" el pacto con Irán: Ormuz se reactiva, pero la región camina sobre vidrio fino

Autor: NotiCuba

Marco Rubio aterrizó en Abu Dabi e inició una gira por el Golfo (Emiratos, Kuwait y Bahréin) para reafirmar el compromiso de EE UU con la seguridad tras el alto el fuego con Irán. Ormuz se reactiva, pero el acuerdo sigue frágil.

Está ocurriendo ahora. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aterrizó este martes en el Aeropuerto Ejecutivo Al Bateen de Abu Dabi para iniciar una gira clave por el Golfo Pérsico. El objetivo, en apariencia, es de cortesía: reafirmar el compromiso de Washington con la seguridad de la región tras el alto el fuego con Irán. Pero, en el fondo, se parece más a una misión de control de daños. Porque el reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán, lejos de tranquilizar a los aliados árabes, los tiene visiblemente nerviosos.

Rubio aterriza en Abu Dabi: una gira para calmar a los aliados

Durante los próximos días, Rubio tiene previsto reunirse con los líderes de Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin, en una agenda intensa que culminará en Manama con un encuentro del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), el bloque que agrupa a las seis monarquías de la región. El propio Departamento de Estado resumió los temas: el memorando de entendimiento con Irán, los esfuerzos para garantizar el tránsito "pleno, libre y seguro" por el estrecho de Ormuz y la importancia de la paz y la estabilidad regional.

El trasfondo, sin embargo, es delicado. La gira llega apenas días después de que Washington firmara su acuerdo preliminar con Teherán, y la lectura de muchos analistas es clara: más que una visita protocolaria, es un intento de la administración Trump por "venderles" el pacto directamente a unos socios que no participaron en su negociación y que temen haber quedado en segundo plano.

Ormuz, el corazón de la gira

Ningún tema pesa tanto en esta gira como el estrecho de Ormuz. El paso marítimo, por donde circulaba cerca del 20% del petróleo mundial antes de la guerra, comienza a recuperar la normalidad: el acuerdo contempla 60 días de tránsito sin peajes para los buques comerciales. Es la cara positiva e inmediata del pacto.

Claves del caso

Pero hay una sombra. El propio acuerdo prevé que Irán consulte con Omán y otros Estados del Golfo la "futura administración" del estrecho, lo que muchos interpretan como un primer paso de Teherán para ejercer control y cobrar tarifas por una vía que, hasta el inicio de la guerra, era libre. Trump, por su parte, ha amenazado con imponer un peaje estadounidense si no se cierra un acuerdo nuclear definitivo. La inclusión explícita de Ormuz en la agenda de Rubio es reveladora: 

"sugiere que el pacto todavía no ofrece garantías marítimas de hierro, y que Washington corre a tapar ese hueco antes de que el malestar de sus aliados salga a la luz."

El malestar del Golfo: los 300.000 millones y los misiles

Y ese malestar tiene nombre y apellido. Aunque las monarquías del Golfo apoyaron en general el fin de la guerra, los términos concretos del memorando les inquietan profundamente. Dos puntos, sobre todo, encienden las alarmas: 

"el fondo de reconstrucción de al menos 300.000 millones de dólares prometido a Irán, y la ausencia de límites a su programa de misiles balísticos."

Para unos países que sufrieron en carne propia los ataques iraníes durante los más de tres meses de guerra, la combinación resulta inquietante: ven cómo su gran rival regional recibe un balón de oxígeno económico sin que se restrinja su capacidad militar. El temor de fondo es que el acuerdo se haya cerrado, en parte, a su costa. De ahí que la misión de Rubio sea, esencialmente, convencerlos de lo contrario.

Una región que camina sobre vidrio fino

El panorama, en suma, es el de una calma frágil. El alto el fuego existe y se sostiene, las negociaciones continúan (la primera ronda, liderada por el vicepresidente JD Vance, concluyó esta semana en Suiza con mediación de Catar y Pakistán) y el reloj de 60 días para alcanzar un acuerdo más amplio sigue corriendo. Pero las grietas son evidentes.

La lectura sobre Marco Rubio

A las dudas sobre Ormuz y al recelo de los aliados se suman las tensiones que no se apagan. A su llegada a Abu Dabi, el propio Rubio advirtió que: 

"no puede haber una paz duradera mientras los grupos respaldados por Irán sigan lanzando ataques desde Irak, en alusión a las milicias proiraníes."

Es decir: ni siquiera Washington da por cerrado el conflicto. La región avanza, pero lo hace sobre vidrio fino, donde cualquier paso en falso (un incidente en el estrecho, un ataque de una milicia, un desacuerdo en la mesa de Suiza) podría resquebrajar todo el andamiaje.

Por qué importa: bases militares, petróleo y equilibrio

Conviene entender por qué esta gira es tan relevante. Emiratos, Kuwait, Bahréin, Arabia Saudita y Catar albergan bases militares estadounidenses que son la columna vertebral de la arquitectura de seguridad de Washington en Oriente Medio; Bahréin, sin ir más lejos, es la sede de la Quinta Flota de la Marina de EE.UU. Si alguno de esos países replanteara, aunque fuera sutilmente, su relación de seguridad con Estados Unidos, el impacto sobre la estrategia militar estadounidense sería enorme.

A ello se suma lo evidente: Ormuz es uno de los puntos más críticos del comercio mundial de energía, y cualquier alteración golpea de inmediato los mercados y las economías importadoras de medio planeta. Por eso, lo que está en juego en esta gira va mucho más allá de unas fotos diplomáticas. Rubio no viaja solo a reafirmar viejas alianzas, sino a evitar que la incomodidad de los socios del Golfo termine debilitando, desde dentro, el frágil acuerdo que Trump acaba de firmar. El resultado de estos tres días puede marcar la próxima fase de la relación entre Estados Unidos, Irán y todo Oriente Medio.